La nueva alianza rebelde etíope "intensificará la lucha" para derrocar al Gobierno de Abiy
En un comunicado, la Alianza para la Supervivencia afirmó que, tras una reunión, decidió fomentar una movilización popular, trabajar con otros actores políticos y de la sociedad civil, fortalecer la "amistad" con los pueblos y gobiernos de la región e intensificar sus labores en el ámbito diplomático y mediático.
"A causa de la guerra declarada abiertamente contra los pueblos de Tigré, Amhara, Oromía y otros, los ciudadanos han sido despojados de sus derechos humanos y democráticos a vivir con dignidad y la supervivencia misma de estos pueblos se encuentra en grave peligro", indicó.
Del mismo modo, la alianza invitó a los partidos políticos y a organizaciones de la sociedad civil a participar junto a ellos en un proceso que busca "romper de una vez por todas el ciclo de guerras que ha atrapado a Etiopía durante generaciones".
La coalición también invitó a estas fuerzas a abrir un periodo de transición "inclusivo" y basado en la voluntad popular, de forma que no solo se derroque a Abiy, sino que se garantice la "subsistencia" de los pueblos que conforman el país.
"El régimen dictatorial y genocida en el poder es el enemigo común de todas las naciones, nacionalidades y pueblos de Etiopía", agregó.
Por último, pidió a la comunidad internacional que comprenda el "papel destructivo" del Gobierno e instó a colaborar con la insurgencia para "respetar los derechos humanos y democráticos" de la población etíope.
Este llamamiento ocurre mientras el Ejército de Etiopía combate a estos grupos rebeldes en el norte del país, después de que el rebelde Frente Popular de Liberación de Tigré (FPLT) anunciase el pasado 23 de septiembre una "guerra defensiva" desde esa región septentrional, tras meses de escalada y bombardeos recurrentes con drones.
Desde entonces, las fuerzas federales han logrado rápidos avances, especialmente en Tigré, aunque también se han registrado combates en otras zonas, por la reciente formación de la mencionada alianza, compuesta por siete grupos rebeldes y opositores -que incluye al FPLT, al movimiento nacionalista amhara Fano y al Ejército de Liberación Oromo (OLA, en inglés)- para derrocar al Gobierno etíope.
A esa situación se suman las acusaciones de Etiopía a Eritrea, país fronterizo con Tigré, de apoyar a los rebeldes y de hacer incursiones en su territorio, pero Asmara niega ese extremo.
El conflicto aviva los temores al estallido de una nueva guerra de gran escala, similar a la que entre 2020 y 2022 enfrentó al FPLT y al Gobierno federal, entonces apoyado por Eritrea, y en el que murieron al menos 600.000 personas, según la Unión Africana (UA).
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