La Nacion
31/10/2026 17:46

El complejo escenario que enfrenta el próximo gobierno de Israel tras unas elecciones sin ganador

PARÍS.- Los israelíes votaron, pero no tomaron una decisión definitiva. Ya sea Benjamin Netanyahu, Gadi Eisenkot o cualquier otro, el próximo primer ministro heredará un país en guerra en múltiples frentes, una sociedad fracturada y un aislamiento diplomático sin precedentes, sumado a una incógnita de gran magnitud: un Donald Trump que podría quedar debilitado tras la noche del 3 de noviembre.

Israel despertó el 28 de octubre con una Knesset fragmentada en tres partes, como un espejo roto. Con una participación del 77,7%, la más elevada desde 1999, los votantes otorgaron 53 escaños al bloque de Benjamin Netanyahu, 48 a la oposición liderada por el exjefe del Estado Mayor, Gadi Eisenkot, y 19 a los partidos árabes. Nadie alcanza la mayoría de 61 escaños. El Likud del actual primer ministro se mantiene como la principal fuerza con 27 diputados, seguido por Yashar, la formación de Eisenkot (21), y B’Yachad, la alianza de Naftali Bennett (12).

La aritmética es cruel. A Netanyahu le faltan ocho escaños y solo puede contar con sus aliados tradicionales: el Likud, los ultraortodoxos de Shas y de la Unión Judía de la Torá, y la extrema derecha de Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich.

A Eisenkot le faltan 13, en un bloque que va desde la derecha nacionalista de Avigdor Liberman hasta la izquierda de los Demócratas de Yair Golan, el único líder de la oposición dispuesto a una alianza con los partidos árabes. Entre ambos, los 19 diputados de la Lista Árabe Común y de Ra’am, de Mansour Abbas, tienen la llave, aunque ninguno de los dos bandos se atreve a usarla.

Un votante de Netanyahu discute con una votante de la oposición en HerzliyaDavid Goldman - AP

Tras la certificación de los resultados, prevista para el miércoles 4 de noviembre, el presidente Isaac Herzog consultará a los grupos antes de encomendar a uno de ellos la misión de formar gobierno. Las negociaciones podrían prolongarse durante semanas. Mientras tanto, Netanyahu gobierna.

“Ninguno de los dos bandos tiene un camino claro hacia la mayoría sin compromisos significativos, y posiblemente infructuosos”, resumen Nathan J. Brown y Charlotte Ritz-Jack, de la Fundación Carnegie. Pero sea cual sea el ganador de este póker, la mesa que le espera está minada.

En Gaza, el alto el fuego que entró en vigor el 10 de octubre de 2025 es solo de nombre. Según el Ministerio de Salud local, citado por la ONU, unos 1500 palestinos han muerto desde entonces, entre ellos más de 320 niños. Los rehenes regresaron, pero lo esencial del plan estadounidense sigue siendo letra muerta: Hamas no ha sido desarmado, el Ejército israelí se mantiene tras la “línea roja”, la fuerza internacional de estabilización no se ha desplegado y la reconstrucción está estancada.

Según el Long War Journal, Israel incluso habría bloqueado la instalación de una base del Consejo para la Paz de Trump en el enclave, mientras que el Ejército israelí registró 31 violaciones de la tregua solo en la primera quincena de octubre.

Simpatizantes de Gadi Eisenkot en una manifestación en Herzliya JACK GUEZ - AFP

“El riesgo de un retorno a la guerra nunca ha sido tan alto”, advirtió ante el Consejo de Seguridad Ramiz Alakbarov, alto responsable de la ONU para el proceso de paz. Para la investigadora Zaha Hassan, ninguno de los dos contendientes permitirá una reconstrucción real del enclave.

La sombra de Irán

Tampoco la sombra de Irán desapareció. La guerra, iniciada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos, acabó con el líder supremo Ali Khamenei -reemplazado por su hijo Mojtaba- y paralizó el estrecho de Ormuz, provocando la ruptura de suministro más grave en la historia del mercado petrolero. El conflicto ha dejado cerca de 3500 muertos en Irán, según el Ministerio de Salud, varias decenas en Israel, y costó 47.100 millones de dólares solo a Estados Unidos, según la última estimación del Pentágono remitida al Congreso.

Un memorando firmado en junio debía poner fin a la guerra, pero no se cumplió: desde mediados de julio, la Armada estadounidense ha restablecido su bloqueo de los puertos iraníes, Teherán sigue restringiendo la navegación en el estrecho y el OIEA ya no puede verificar las existencias de uranio enriquecido. “Una reanudación de la confrontación entre Israel e Irán sigue siendo una posibilidad real”, advierte el politólogo Eric Lob.

Para Allison Minor del Atlantic Council y Nate Swanson, exintegrante del equipo negociador de Trump en Irán, ocho meses después de los primeros ataques, el balance parece ser un fracaso estratégico compartido: “Washington y Jerusalén han demostrado que pueden alcanzar ciertos objetivos militares, como hundir la Armada iraní, pero no sus ambiciones principales: ni un cambio de régimen, ni la destrucción del programa nuclear, ni siquiera la reapertura del estrecho de Ormuz”.

Benjamin Netanyahu saluda a los suyos tras la jornada electoral del 28 de octubre Olivier Fitoussi - dpa DPA

Por su parte, “la República Islámica ha demostrado que puede sobrevivir a bombardeos masivos, sin lograr romper el bloqueo estadounidense que asfixia su economía ni eliminar la amenaza constante de una nueva guerra”, escriben. Para el próximo primer ministro israelí, el legado es amargo: un enemigo debilitado pero en pie, y un conflicto que no ha encontrado una salida militar.

Más al sur, los hutíes de Yemen, el brazo armado de Teherán en el mar Rojo, se sumaron a la guerra a finales de marzo lanzando misiles contra Beer Sheva y Eilat, y decretaron en junio una “prohibición completa y total” de la navegación israelí en el mar Rojo. Desde septiembre, controlan toda la costa yemení y bloquean el estrecho de Bab el-Mandeb, y desde octubre golpean casi a diario Arabia Saudita.

Al norte, el Líbano sigue siendo un frente abierto tras una nueva guerra contra Hezbollah este año. “Para el Líbano, la ocupación y la acción militar seguirán siendo la política”, sea cual sea el vencedor, afirma Maha Yahya, directora del centro Carnegie para Medio Oriente.

En Cisjordania, la investigadora Mona Jebril prevé una aceleración de la colonización bajo Netanyahu y, en el mejor de los casos, gestos modestos bajo Eisenkot. Mientras tanto, se aleja la normalización con Arabia Saudita, el gran objetivo diplomático de la década: Riad exige un compromiso con la creación de un Estado palestino que ningún gobierno israelí parece dispuesto a ofrecer, según el analista Andrew Leber.

Gadi Eisenkot ondea la bandera israelí tras la jornada electoral del 28 de octubre Gil Cohen-Magen - dpa DPA

En esencia, existe entre los principales candidatos “un amplio consenso de seguridad”. Discrepan en la táctica, pero no en los objetivos, señala Frederic Wehrey.

Pero el frente interno no es menos explosivo. Fue la conscripción de los ultraortodoxos lo que derribó a la coalición saliente y provocó la disolución de la Knesset el 17 de julio. El dilema persiste: Netanyahu no puede gobernar sin los partidos haredíes, que cuentan con 13 escaños, mientras que la oposición ha hecho de la igualdad ante el servicio militar su bandera. Para gobernar, Eisenkot tendrá que ceder en este punto o apoyarse en los partidos árabes, a los que él mismo prometió no incluir en el poder. El voto árabe, con una participación estimada del 80% -superior por primera vez a la de los votantes judíos-, se ha convertido en el eje de la votación.

Clima tóxico

Y el clima interno es tóxico. El Likud difundió acusaciones sin pruebas de que los partidos árabes habrían “robado” las elecciones, posiblemente con ayuda extranjera. El presidente de la comisión electoral, Noam Sohlberg, recurrió al servicio de inteligencia interior israelí, el Shin Bet, ante la imposibilidad de verificar tales sospechas.

“La época en la que Netanyahu utilizaba las instituciones del Estado para sus intereses personales en contra de los intereses de Israel ha terminado”, replica Gadi Eisenkot. De fondo permanecen la reforma judicial de 2023, que llevó a cientos de miles de israelíes a las calles, la comisión de investigación estatal sobre el 7 de octubre, que sigue siendo una demanda pendiente, y el juicio por corrupción del primer ministro, abierto en 2020. Tras recibir una solicitud de indulto en noviembre de 2025, el presidente Herzog prefirió presionar para alcanzar un acuerdo de culpabilidad.

Una seguidora de Netanyahu corea eslóganes de campaña en Tel Aviv Baz Ratner - AP

Queda la factura económica. Según el Banco de Israel, las guerras han costado unos 114.000 millones de dólares entre 2023 y 2026. La deuda pública saltó del 60,5% al 68,5% del PBI, se espera que el déficit se acerque al 5% este año y el presupuesto de defensa se mantiene en torno al 6% del PBI, frente al 4,5% previo a la guerra. Al día siguiente de las elecciones, el séquel y los bonos israelíes cayeron, señal de la nerviosidad de los mercados.

En la escena internacional, Israel nunca estuvo tan aislado. Desde noviembre de 2024, Netanyahu es objeto de una orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) por presuntos crímenes de guerra en Gaza, lo que limita sus desplazamientos a los países signatarios. En septiembre de 2025, Francia, el Reino Unido, Canadá y Australia reconocieron al Estado de Palestina, uniéndose a una amplia mayoría de los miembros de la ONU. En Europa, el debate sobre la suspensión del acuerdo de asociación con la Unión Europea se ha vuelto recurrente.

Un cambio de liderazgo en Jerusalén podría suavizar el tono, aunque sin cambiar la situación de fondo. Turquía, cuyo presidente Tayyip Recep Erdogan ha multiplicado las invectivas contra Netanyahu, podría moderar su retórica, pero “un cambio significativo solo será posible mediante la determinación común de reiniciar la relación”, advierte Alper Coşkun. Egipto pretende redoblar sus esfuerzos de mediación, aunque se opone a la política israelí en Gaza, según Amr Hamzawy. Y para el exministro jordano Marwan Muasher, el gran perdedor de los comicios sigue siendo “una paz inalcanzable por la que ningún partido israelí quiere trabajar”.

Un aliado en problemas

Lo más preocupante para Jerusalén, sin embargo, se está gestando en el seno de su aliado más fiel. Según Gallup, en febrero, los estadounidenses mostraban más simpatía por los palestinos (41%) que por los israelíes (36%), frente al 33% y 46% de un año atrás. Entre los demócratas, la brecha es abismal: un 65% frente a un 17%.

Votantes ultraortodoxos en Jerusalén JOHN WESSELS - AFP

Aquí es donde el calendario estadounidense se vuelve decisivo. El 3 de noviembre, Estados Unidos renueva la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Las señales para el presidente son alarmantes: los demócratas lideran por casi 9 puntos en las encuestas generales (50,6% frente al 41,7% según la media de Silver Bulletin), la popularidad de Trump se estanca en torno al 37% y los mercados de predicción dan a los demócratas más de un 90% de probabilidades de recuperar la Cámara.

Incluso el Senado, donde los republicanos cuentan con 53 de los 100 escaños, parece estar a su alcance.

Para Israel, una derrota republicana cambiaría las reglas del juego. Trump ha apoyado abiertamente a Netanyahu durante la campaña y le ha pedido a Herzog que le conceda el indulto.

Un Congreso demócrata podría multiplicar las órdenes de comparecencia, condicionar las ventas de armas y presionar para reducir la ayuda militar, que actualmente se fija en 3800 millones de dólares anuales mediante un acuerdo que expira en 2028. De hecho, en la Cámara, casi la mitad de los legisladores demócratas votaron recientemente a favor de recortar parte de dicha ayuda.

Votantes y voluntarios frente a un puesto electoral en las elecciones del 27 de octubre JEWEL SAMAD - AFP

“Trump solo ha trabajado con Netanyahu, por lo que Eisenkot representa una incógnita”, observa Sarah Yerkes, de la Fundación Carnegie.

Un Netanyahu prorrogado en el cargo perdería su mejor escudo en Washington justo cuando más lo necesita. Por el contrario, un Eisenkot en el poder podría presentarse como el hombre capaz de restablecer la relación con un Partido Demócrata que ahora es mayoritariamente hostil a la política israelí. Sin embargo, un Trump debilitado, entrando en sus dos últimos años de mandato, también podría buscar éxitos espectaculares en el extranjero, como, por ejemplo, intensificando la presión sobre Teherán o Riad.

Lo seguro es que el próximo ocupante de la oficina de la calle Kaplan, en Jerusalén, tendrá que lidiar con tres frentes a la vez: guerras suspendidas pero no terminadas, una sociedad fracturada que ha dejado de dialogar y alianzas que se desmoronan.

Un gobierno de unidad nacional entre el Likud y Yashar ofrecería una mayoría cómoda, pero las rivalidades personales y la cuestión de las responsabilidades tras el 7 de octubre lo hacen, por ahora, improbable. A falta de acuerdo, ya planea el espectro de nuevas elecciones, las séptimas desde 2019.

📄 Contenido indexado automáticamente. No es de autoría de altabusqueda.com; los derechos pertenecen a su fuente: La Nacion.
Ver nota original ↗
🤖 Profundizá esta noticia con OIMA (IA)

¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?

Respuestas de OIMA · IA, sobre esta noticia · Abrir OIMA Chat ↗
💬 0

Comentarios

También te puede interesar

Milei mostró su alegría por la visita del Papa y dijo que ceder en el programa sería conducir a la Argentina “al infierno”
La Nacion
El Presidente planteó que “cualquier alternativa” que implique correrse del plan “es injusta y destruye la ec…
Tras la derrota y huida de Flavio Bolsonaro, el presidente Milei quedó sin socios en Brasil
La Nacion
El mandatario argentino conservará como aliados a los gobernadores opositores a Lula; sus pares de Chile y Co…
Roberto Siguero, maquillador: “Para disimular las arrugas de los labios después de los 60 evitaría los acabados en polvo porque las acentúan más”
La Nacion
El maquillador oficial de Lancôme España revela los secretos profesionales para disimular las líneas de expre…
Así quedó conformada la final de la Messi Cup 2026, con River
La Nacion
El Millonario, campeón de la primera y única edición, sacó a Atlético de Madrid en semifinales e intentará de…
Mientras Lali se casaba en San Telmo, la China Suárez organizó una fiesta de Halloween en Nordelta: las fotos del festejo
La Nacion
La actriz celebró la Noche de brujas en su residencia de Nordelta con una temática de terror; el evento coinc…
Abierto de Tortugas: La Natividad-La Dolfina venció a Ellerstina-Indios Chapaleufú y es finalista
La Nacion
El cuadro de Cañuelas se impuso ampliamente a un oponente que no tiene el nivel del año pasado; mantiene el i…