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El Gobierno prepara el cese del presidente de Adif para proteger a Puente y a Sánchez
El Gobierno busca cabezas que entregar para asumir las responsabilidades políticas que prometió, durante su visita al Centro de Mando Avanzado de Urda (Toledo) el pasado miércoles, el presidente Pedro Sánchez. Descartada, por ahora, la dimisión del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, salida que tampoco se prevé en forma de cese presidencial en estos momentos, todas las miradas en el Ejecutivo se dirigen hacia el presidente de Adif, el máximo responsable de la infraestructura ferroviaria, Luis Pedro Marco de la Peña. De esta forma Moncloa prevé proteger al presidente, con responsabilidad en los nombramientos de los ministros, y al titular del departamento.Marco de la Peña es el cortafuegos que el Ejecutivo pretende levantar para dar respiro a la presión política que tienen los socialistas por el accidente de Urda, que se suma al de Adamuz (Córdoba) en solo nueve meses. Según fuentes del Gobierno consultadas por ABC el cese del máximo responsable del administrador ferroviario, cuya empresa, Adif, está detrás de la responsabilidad de las dos tragedias ferroviarias de este año, está decidido. Pero en Moncloa y en el Ministerio de Transportes se está calculando la fecha exacta más idónea para anunciar su relevo. «Aún no», detallan. Durante su comparecencia de este viernes, Óscar Puente reiteró que «mi confianza en Renfe y Adif es absoluta» pero aseveró que «nadie es infalible».Consultado por este periódico por si valoraba presentar su renuncia al cargo, el propio Luis Pedro Marco de la Peña aseguró el pasado viernes que «si el ministro dice que es pequeño en el proyecto que representamos, imagina yo». Lo dijo en una conversación informal con este periodista tras la rueda de prensa de Óscar Puente -al que acompañó pero sin apenas intervenir, y cuando lo hizo fue con el mismo tono altivo que ya demostró durante la tragedia de Adamuz-. Dentro de Adif son muchas las voces que llevan tiempo criticando la gestión de su máximo responsable, entre otras cosas por, tal como avanzó ABC, el nepotismo y los enchufes de personas cercanas al PSOE y sin experiencia en el sector.Experto en movilidad pero al calor del PSOEIngeniero especializado en infraestructuras, construcción y transporte ferroviario, este santanderino nacido en 1969, De la Peña llegó a la presidencia de Adif y Adif Alta Velocidad el 17 de septiembre de 2024. Ese día el Consejo de Ministros aprobó su nombramiento, de tal forma que pasó a ser el máximo responsable de las entidades públicas encargadas de la administración de infraestructuras ferroviarias.Aunque sus primeros años de actividad profesional estuvieron vinculados al sector de la construcción, entre 1994 y 1999 trabajó como jefe de obra en Ferrovial, y posteriormente ocupó distintos puestos directivos en empresas como Construcciones Amenabar, Exbasa Obras y Servicios y Construcciones Balzola, en 2009 dio un giro a su carrera profesional al dar el paso al sector ferroviario como director general de Euskal Trenbide Sarea (ETS), la entidad pública encargada de gestionar las infraestructuras ferroviarias del País Vasco.Tras volver a pasar por la empresa privada, entre 2013 y 2020, ese año fue nombrado viceconsejero de Infraestructuras y Transportes del Gobierno Vasco, puesto desde el que participó en la gestión de las políticas de transporte e infraestructuras de esta comunidad autónoma. Es la plataforma que le impulsó, el año pasado, a la presidencia del administrador ferroviario en un momento en el que el ministro de Transportes, Óscar Puente, buscaba limpiar la imagen de la entidad salpicada por la corrupción del exministro José Luis Ábalos y el papel de la expresidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera.El silencio del presidente de RenfeOtro dirigente que está en el alhambre es el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, cuyos trenes han estado implicados en los dos accidentes que ha sufrido la Alta Velocidad española este año. La situación de la principal operadora de la AV es desde hace meses comprometida debido a los retrasos y la desconfianza que proyecta la empresa pública entre los usuarios. El propio Pedro Sánchez, el miércoles, habló de una «quiebra» de la confianza en el AVE y exigió a sus responsables a recuperar esa confianza. Lejos de transmitir ese mensaje positivo respecto al servicio que ofrece la empresa que preside, Álvaro Fernández Heredia ha optado por mantenerse completamene en silencio desde el siniestro. Muy activo en redes, como el ministro Puente, la callada de Fernández Heredia resulta reveladora. El presidente de Renfe estuvo presente en la rueda de prensa del pasado viernes, pero no tomó la palabra, como si lo hiciera tras el accidente de Adamuz. Su homólogo en Iryo, el consejero delegado, sí se dirigió a sus usuarios entre lágrimas el mismo día del choque. Aunque su nombre también está sobre la mesa de Moncloa, de momento su salida no se prevé de forma tan inminente como la de Luis Pedro Marco de la Peña.
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