Títulos vigentes en mercado local presentan tasa promedio de 8,83% y plazo medio de 6,65 años
La composición del stock también revela una fuerte concentración en las emisiones más recientes. Los títulos emitidos entre 2023 y 2026 suman aproximadamente G. 7,856 billones; equivalentes al 78,1% del total de bonos locales vigentes. El resultado refleja el mayor uso del mercado doméstico durante los últimos ejercicios y la búsqueda del Tesoro de consolidar una curva de rendimientos en guaraníes con distintos horizontes de vencimiento.
Dentro de este grupo, los bonos emitidos en 2023 representan el mayor saldo por año de emisión con G. 2,503 billones; representando al 24,9% del stock total. Le siguen las colocaciones de 2026, que acumulan G. 2,263 billones y explican el 22,5%; las correspondientes a 2025 con G. 1,629 billones y una participación de 16,2%; y las de 2024 con G. 1,460 billones, equivalentes al 14,5%.
La importancia de las colocaciones de 2026 resulta especialmente visible al observar las emisiones individuales. El mayor título vigente corresponde a una colocación a 15 años con tasa nominal de 9,5% y un saldo de G. 1,922 billones, equivalente a alrededor de US$ 329,4 millones. Por sí sola, esta emisión concentra aproximadamente el 19,1% de todo el stock de Bonos del Tesoro en el mercado doméstico.
La segunda mayor posición corresponde a un bono emitido en 2023 con plazo de 7 años y tasa nominal de 9,03%, cuyo saldo asciende a G. 1,550 billones, o unos US$ 265,7 millones. En tercer lugar se encuentra una emisión de 2025 a 15 años y tasa de 9,5% con G. 1,084 billones, equivalentes a aproximadamente US$ 185,9 millones. Estas tres posiciones concentran cerca del 45% del saldo total, lo que evidencia un peso significativo de determinados títulos dentro del portafolio de deuda doméstica. El análisis por plazo confirma la preferencia creciente por instrumentos de mayor duración. Los bonos a 15 años concentran G. 4,028 billones, equivalentes al 40% del stock total. Les siguen los títulos a 7 años con G. 2,126 billones y una participación de 21,1%, mientras que los bonos a 10 años representan G. 1,450 billones, equivalentes al 14,4%.

En conjunto, estos tres grupos explican alrededor de tres cuartas partes del saldo vigente. La extensión de los plazos permite al Tesoro reducir la frecuencia con la que debe refinanciar sus obligaciones y distribuir los vencimientos en el tiempo. No obstante, los plazos más largos también suelen requerir mayores rendimientos para compensar a los inversionistas por el riesgo asociado a mantener títulos durante períodos prolongados.
La tasa nominal promedio ponderada de la cartera se sitúa en 8,83%, mientras que el plazo promedio hasta el vencimiento es de 6,65 años. La estructura presenta una amplitud importante de tasas, desde 7,1% en algunos instrumentos hasta 9,9% en bonos de mayor duración. En general, las emisiones de 15 y 20 años muestran rendimientos superiores a los títulos de menor plazo, en línea con la pendiente esperada de una curva de deuda de largo plazo.
Las condiciones de colocación también comenzaron a mostrar cierta moderación hacia el cierre del tercer trimestre. En septiembre, el MEF informó que adjudicó G. 230.527 millones en Bonos del Tesoro y destacó una reducción de los rendimientos respecto de la subasta realizada en julio. Los bonos con vencimientos en 2030 y 2035 fueron adjudicados con rendimientos de 8,26% y 8,70%, respectivamente, con caídas de 24 y 30 puntos básicos frente a la licitación anterior. La demanda alcanzó G. 906.000 millones, casi cuatro veces el monto finalmente colocado.
Este comportamiento resulta relevante para la estrategia financiera del Estado porque una demanda elevada permite ampliar gradualmente el financiamiento en moneda local y, al mismo tiempo, mejorar las condiciones de colocación. Una mayor participación de deuda denominada en guaraníes también reduce la exposición directa del Tesoro a movimientos del tipo de cambio, aspecto particularmente importante en períodos de elevada volatilidad cambiaria.
El contexto macroeconómico ofrece, además, un escenario favorable para continuar desarrollando este mercado. El BCP revisó en septiembre su estimación de crecimiento económico para 2026 de 4,5% a 5%, mientras redujo su proyección de inflación de 3,3% a 3%. Una combinación de crecimiento relativamente elevado e inflación contenida puede contribuir a generar mejores condiciones financieras y fortalecer la demanda por instrumentos de renta fija en moneda local.
Sin embargo, la expansión del financiamiento doméstico debe analizarse junto con las necesidades fiscales del Gobierno. A setiembre de 2026, la Administración Central acumuló un déficit de G. 7,822 billones (US$ 1.257,8 millones), equivalente al 2% del PIB, en un contexto de mayor ejecución del gasto y regularización de obligaciones pendientes. Esto mantiene la necesidad de financiamiento del Tesoro y refuerza la relevancia de contar con un mercado doméstico capaz de absorber nuevas emisiones sin generar presiones excesivas sobre las tasas.
En este escenario, el stock de más de G. 10 billones alcanzado a septiembre confirma un proceso de profundización del mercado de deuda pública en guaraníes. Aunque representa apenas 2,51% del PIB, la concentración de casi cuatro quintas partes del saldo en emisiones realizadas desde 2023 refleja una utilización creciente de esta fuente de recursos. El desafío será ampliar la base de inversionistas, extender la curva de rendimientos y mantener costos financieros compatibles con la sostenibilidad fiscal, de manera que el mercado local se consolide como una alternativa estable frente al endeudamiento externo.
Emisiones individuales
Importancia de colocaciones de 2026 en especial resulta visible al observar las emisiones individuales.

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