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01/11/2026 02:30

Ana Paula Fernandes, la paraguaya que abrió camino en el agua

“Yo soy de la siguiente filosofía: tiene que estar desconfortable para estar confortable”. Con esa frase, Fernandes resume su manera de entender el deporte y la vida. Para ella, el crecimiento no está necesariamente en el lugar donde una persona sobresale, sino donde encuentra desafíos que la obligan a aprender y superarse.

Domingo de acción para el Team Paraguay en Dakar

“Si yo estoy en un lugar que yo soy la mejor de la mesa, estoy en el lugar equivocado. Yo tengo que estar en un lugar donde yo soy una de las peores, para que así yo pueda aprender con los otros, para que así yo pueda crecer”.

La reflexión nace de su experiencia en el alto rendimiento, pero también de las dificultades de desarrollar una disciplina que aún no cuenta con toda la infraestructura necesaria en Paraguay. “Si estoy en una zona de conforto, no voy a crecer, porque soy la mejor del lugar, no tengo referencia, no tengo roce más”.

Fernandes reconoce que esa búsqueda puede ser dura. “Es muy duro, porque los otros sí te van a crecer con vos, pero vos tienes que estar en un lugar donde tienes que estar motivado. Es difícil, es frustrante, es cansativo, porque tú sabes que no es la mejor, y tienes que estar buscando, y hay días que te sale bien, hay días que te salen mal las cosas, pero este es el mejor lugar si quieres crecer. Tienes que estar ahí en este roce”.

Su recorrido refleja esa filosofía: una atleta que encontró en el canotaje la oportunidad de competir internacionalmente y que convirtió su experiencia en un compromiso con el desarrollo deportivo del país.

Una invitación que cambió el rumbo

Ana Paula Fernandes Castro.

“Yo represento a Paraguay desde 2014, mucho antes de los Juegos de los Sur. Sí, tenía como unos 10 años ya”, recuerda Fernandes, cuya historia deportiva comenzó en el proyecto Niños del Lago, apoyado por Itaipú Nacional. “Empecé con este club a la margen izquierda, o sea, con los brasileños ahí”.

Cuando tenía alrededor de 15 años, recibió una invitación de la Federación Internacional de Canotaje (ICF) para representar a Paraguay. El slalom afrontaba entonces un problema para mantener su lugar en el programa olímpico, debido a la escasa cantidad de países participantes.

Ana Paula Fernandes; Atleta de canotaje. 17-10-2026. Ana Paula Fernandes muestra sus medallas con una sonrisa, celebrando un logro en canotaje en un entorno interior.

“Fue una invitación que recibí de la ICF, la actual Confederación Internacional, porque mi deporte, el slalom, estaba para ser cortado de los Juegos Olímpicos, porque tenía un número muy bajo de países. Y el COI decía, no hace sentido tener una inversión tan grande para tan pocos países”.

La federación internacional debía ampliar la presencia de la disciplina. “O la Federación Internacional empieza a desarrollar el deporte, el slalom, en otros países, o lo sacamos”.

Una de las estrategias fue encontrar deportistas con doble nacionalidad que pudieran representar a otros países. “Por ejemplo, franceses que ahora representan a Senegal, a Islas Mauricios, África del Sur, o entonces a Ecuador, a Colombia. Y en esto me encontraron, porque yo estaba dentro del proyecto, pero yo soy paraguaya”.

Ana Paula Fernandes; Atleta de canotaje. 17-10-2026. Ana Paula Fernandes se encuentra sentada, luciendo una camiseta púrpura y jeans, en un entorno de estudio.

La propuesta no se limitaba a cambiar de bandera: también buscaba impulsar el slalom en Paraguay. “Te apoyamos para que puedas representar a Paraguay y también para que puedas desarrollar el deporte del Paraguay”.

La posibilidad la llenó de entusiasmo, aunque también le generó incertidumbre. “Fue un misto de que me sentí súper feliz, porque es como un honor siempre representar una bandera, pero al mismo tiempo un poco de miedo, porque en Paraguay no tienen el deporte”.

Comprendió que tendría que abrir un camino prácticamente desde cero. “Yo tenía que ser la pionera. Yo tenía que ir con el machete abriendo todo el espacio”.

No conocía Asunción ni sabía qué estructuras encontraría para practicar su especialidad. Antes de aceptar, habló con su familia y les explicó la dimensión del desafío.

Ana Paula Fernandes

“Lo primero que hice fue hablar con mi familia. Llamé a mi papá, a mi mamá, nos unimos. Dije, mira, me surgió esta oportunidad. Pero si voy, tengo que hacer con el apoyo de ustedes. Porque sola es muy difícil”.

La distancia, los viajes y la necesidad de entrenar sin una estructura consolidada hacían indispensable ese respaldo. “Ya es difícil estar viajando sola, tener que entrenar sola, hacer muchas cosas sola. Pero sin el apoyo de la familia es más”.

Fernandes encontró en sus padres un apoyo decisivo. “Y tengo la bendición de Dios que mi familia me apoya un montón. Mis padres les encanta lo que hago”.

La respuesta fue clara: “Dijeron, mira, estamos contigo. Si tomas la decisión de ir para allá y abrir el camino, que sabemos que no va a ser fácil, te vamos a apoyar al 100%. Te voy en los viajes, te ayudo. Buscamos forma de buscar sponsor, de patrocinarte para que pueda desarrollar esto”.

Ana Paula Fernandes; Atleta de canotaje. 17-10-2026. Ana Paula Fernandes exhibe su medalla y cintas de premiación en un ambiente de celebración.

Con el tiempo, las cosas comenzaron a encaminarse. “Y gracias a Dios las cosas fueron saliendo con el tiempo. Al principio más difícil. Pero ahora ya como que estoy inserida”.

Un sueño que va más allá de las medallas

Desde el comienzo, Fernandes quiso que su experiencia sirviera para abrir oportunidades a otros deportistas paraguayos. “Porque siempre cuando entré en Paraguay, yo dije, mi papá, yo quiero dar la oportunidad a otros niños, la misma que yo estoy teniendo ahora”.

Para ella, el deporte permite conocer otras culturas, viajar y adquirir herramientas para la vida. “Porque el deporte te abre una visión del mundo. Te abre una otra ventana. Puedes viajar, puedes conocer diferentes culturas, diferentes personas. Te da disciplina, te da conciencia”.

Ana Paula Fernandes; Atleta de canotaje. 17-10-2026. Ana Paula Fernandes fue capturada sonriendo mientras se sienta en un taburete negro en un ambiente neutro.

Por eso, no quería reservarse para sí misma las oportunidades que había recibido. “Entonces yo dije, no puedes ser tan egoísta que quiero esto solo para mí. Yo quiero llevar esta oportunidad a otras personas”.

Su convicción va más allá de la competencia. “Porque el deporte te molda la vida. Te molda tu carácter y te enseña muchas cosas”.

Hoy observa los primeros resultados de aquel propósito. “El canotaje está empezando en Paraguay. Ya tenemos más clubes. Tenemos una federación formada. Hay muchos niños que ya están entrenando”.

Menciona la presencia de practicantes en el Biwa, el Yacht y Encarnación. Aunque reconoce que todavía queda mucho por hacer, siente que su apuesta empieza a dar frutos. “Entonces para mí es un orgullo muy grande. Yo siento que el sueño que yo tenía allá atrás, ahora es realidad”.

Su historia también está ligada a una decisión respaldada por otros referentes del canotaje sudamericano. Fernandes comenzó representando a Brasil y luego cambió de bandera. “Yo empecé representando a Brasil. Yo soy campeona sudamericana por Brasil. Y en el año siguiente me cambié a Paraguay”.

Ana Paula Fernandes; Atleta de canotaje. 17-10-2026. Ana Paula Fernandes muestra sus medallas con una sonrisa, celebrando un logro en canotaje en un entorno interior.

En 2013 compitió por Brasil y al año siguiente pasó a representar a Paraguay. La transición no significó perder el apoyo de quienes la habían acompañado. “Yo me apoyo 100% de la Confederación Brasileña y también de la EPCA de la COPAC”.

La decisión se entendió como una oportunidad para ampliar la presencia de la disciplina en el continente. “Porque no solo Brasil, pero todo el continente americano necesitamos desarrollar el deporte. Y tener un país a más, una bandera a más, tener más atletas, poder tener la oportunidad de desarrollar un deporte tan bonito en un país, para ellos también era algo muy bueno”.

Fernandes recuerda que el presidente de la EPCA le dejó la decisión en sus manos y prometió apoyarla. Aunque su salida representaba una pérdida deportiva para Brasil, el desarrollo del slalom estaba por encima de la competencia entre países.

“Porque si tú piensas a un nivel mundial, a un nivel global, para el deporte en sí es muy bueno, y para Sudamérica en sí es muy bueno tener un país a más, tener más atletas. Entonces a todos les conviene”.

Entrenar sin una pista propia

Uno de los mayores desafíos de Fernandes es prepararse para una disciplina que necesita corrientes de agua y recorridos con obstáculos, pero que todavía no cuenta con una pista específica en Paraguay.

“Yo siempre acá entreno en agua plana, siempre hago sprint, voy al club con los chicos cuando tengo posibilidad, la temporada que está viviendo acá, o entonces en el comité olímpico tenemos un kayak ergómetro, entonces estoy trabajando como en el kayak, o voy a hacer bici, o trotar, voy a hacer diferentes disciplinas para mantenerme físicamente en condiciones”.

La falta de una pista también afecta a quienes comienzan a practicar. Pasar del agua plana a una corriente exige adaptación y acompañamiento profesional. “Yo creo que siempre es un desafío, además cuando tú no conoces la corriente, la corriente te da un poco de miedo”.

Una buena orientación puede facilitar ese proceso. “Yo creo que si tienes un buen profesional, un buen entrenador que sepa orientar a los niños, que sepa instruirlos, va a ser algo más fácil, porque no te va a asustar tanto”.

Actualmente, la prioridad de la federación paraguaya es el sprint. Fernandes entiende esa decisión, pese a que limita su preparación específica. “Actualmente no tenemos nada en la línea de slalom dentro de Paraguay. Todo es sprint. El foco principal de la federación es el sprint, y personalmente hace muy sentido, yo hablé de esto con el presidente de la federación, porque ya no tenemos muchos recursos, si nos vamos a apuntar a todos los lados, al final no vamos a conseguir desarrollar nada”.

En ese análisis, distingue su mirada como atleta de su responsabilidad en la gestión deportiva. “Entonces ahora yo no hablo como atleta, yo hablo como administradora”.

El slalom exige inversiones importantes: embarcaciones que deben importarse, entrenadores especializados y una pista adecuada. “Si yo voy a agarrar el poco recurso y voy a dividir entre slalom y canotaje, sabemos que los dos son deportes un poco caros, principalmente el slalom. Hay que importar botes, los botes solo se tienen en Europa, hay que traer un profesional específico para slalom”.

Por eso, advierte sobre el riesgo de repartir recursos insuficientes entre dos disciplinas. “Entonces, al final no se desarrolló ni sprint, ni slalom”.

La estrategia, explica, consiste en fortalecer primero el sprint, que puede aprovechar los ríos y las aguas planas del país, ampliar la comunidad de deportistas y generar más posibilidades de financiamiento. Después se podría invertir en el slalom.

“Entonces cuando hablamos con la federación me dijeron, mira Ana, el foco es sprint, porque tenemos más ríos, tenemos más agua plana, y al punto que desarrollamos el sprint, vamos a tener una comunidad más grande, y mientras más grande sea la comunidad, más vamos a poder recibir más fondos, hacer más viajes, tener más clubes, y ahí sí podemos invertir lo que es slalom, construir una pista, tal vez traer botes, o un entrenador adecuado para esta disciplina”.

Aunque la decisión la perjudica en lo individual, Fernandes prioriza el crecimiento general del deporte. “Entonces personalmente hace mucho sentido. ¿Soy un poco perjudicada? Sí, porque grande parte va para el sprint, pero personalmente me hace mucho sentido la lógica, mirando no como atleta, pero sí como gestora deportiva”.

Un ballet sobre el agua

El remo y el canotaje comparten el agua, pero son disciplinas diferentes, con técnicas y exigencias propias. “Yo creo que son disciplinas muy diferentes, tienen federaciones diferentes, y no creo que uno pueda ocupar el lugar del otro. Yo creo que el remo es el remo, el canotaje es el canotaje, son disciplinas distintas”.

Sin embargo, ambas pueden complementarse. Fernandes probó el remo en el club y disfrutó la experiencia. “Ya probé una vez, ahí en el club, con los chicos, en el Biwa. Me encantó, es re divertido”.

En el slalom, el equilibrio depende especialmente del control de la cadera, el abdomen y las piernas. “Sí, utilizamos mucho las piernas, es como que pateamos, así que estamos todo el tiempo empujando. Es como caminar, es el mismo movimiento de caminar, pero sentado, estamos todo el tiempo haciendo este movimiento de cadera, derecha, izquierda”.

La preparación combina gimnasio, ejercicios de fuerza y movilidad. El objetivo es controlar la embarcación, interpretar la corriente y evitar que el bote se vuelque. Pero Fernandes encuentra una comparación que, para ella, explica mejor la esencia de su especialidad: el baile.

“Si vos miras el canotaje, el slalom es un ballet en el agua, pero la única cosa es que sentimos el agua, no escuchamos la música, eres un ballet. Estamos girando para un lado, girando para el otro, movimentando, entonces estamos bailando sobre el agua, es eso el slalom”.

Para lograrlo, no basta con la fuerza. Hay que comprender el movimiento del agua y dejarse llevar por la corriente. “Entonces si vos estás tranquilo y te dejas fluir con el agua y te vas escuchando la agua y entendiendo su movimiento, puedes hacerlo súper rápido, no tienes problema”.

Los botes, fabricados con carbono, también requieren cuidados especiales, pues los impactos contra las piedras pueden provocar daños costosos. “Los botes ellos son de carbono, algunos son full carbono. Dependiendo del impacto que tiene, te rompes. Entonces ahí chau, puedes perder un bote o tal vez una fisura o algo que tienes que arreglar”.

El desafío olímpico

El slalom tiene dos modalidades: el recorrido clásico entre puertas y el kayak cross. En la primera, los deportistas deben completar un circuito de entre 18 y 24 puertas en el menor tiempo posible.

“Tenemos el canotaje slalom clásico, que es el de las puertas, que tiene que completar el percurso, son de 18 a 24 puertas”.

El kayak cross, incorporado al programa olímpico en París 2024, ofrece un formato más directo y exigente. Cuatro competidores salen simultáneamente desde una rampa y deben sortear boyas, elegir sus trayectorias y completar una maniobra bajo el agua.

“Este sí es como más un fight, es como una lucha en el agua”.

La maniobra es obligatoria y debe ejecutarse en el lugar indicado. De lo contrario, el competidor puede ser descalificado. La disputa entre cuatro embarcaciones convierte cada recorrido en una prueba de estrategia, técnica y habilidad.

Ambas modalidades forman parte del programa de Los Ángeles 2028. Fernandes explica que el proceso de clasificación contempla un ranking internacional y luego plazas continentales.

“Yo ahora, tenemos tres fases. Tenemos la fase uno, que es el ranking internacional, que son divididos en nueve competiciones internacionales”.

Los mejores ubicados en el ranking pueden obtener una plaza olímpica para su país. Después se disputan los cupos continentales. “La fase dos es el cupo continental. Ahí tenemos un cupo para canoa, uno para kayak y creo que dos para kayak cross, si no me estoy equivocando”.

El desafío de Fernandes consiste en mantenerse competitiva mientras trabaja para que otros paraguayos también encuentren una oportunidad en el canotaje. Su historia comenzó con una invitación que la llevó a asumir un camino incierto; hoy, aquella decisión se conecta con un proyecto más amplio.

Ana Paula Fernandes aceptó representar a Paraguay cuando el slalom todavía era prácticamente desconocido en el país. Con el apoyo de su familia y la convicción de abrir puertas, transformó una oportunidad individual en un compromiso con el desarrollo deportivo. Su objetivo no se limita a competir: también busca que más niños puedan conocer el deporte, acceder a sus oportunidades y construir su propio recorrido.

Para ella, crecer exige salir de lo conocido, aprender de quienes tienen más experiencia y aceptar que el camino no siempre será sencillo. “Tienes que estar ahí en este roce”.

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