El arte detrás de 'The Legend of Zelda': del teatro de marionetas a la pintura de Cézanne
Ahora, la llegada del esperado 'remake' de 'The Legend of Zelda: Ocarina of Time' (5 noviembre, Switch 2) ha generado reacciones diversas entre algunos aficionados de la emblemática saga, en la que el apartado artístico ha sido completamente renovado, lejos de la simplicidad del original de 1998, y cuenta con diseños muy peculiares que recuerdan al teatro 'ningyôgeki' japonés.
No es la primera vez que Nintendo reinventa un juego cambiando su arte. Ya en su día algunos cuestionaron el estilo 'cartoon' o 'cel shading' del título 'The Wind Waker' (2002), la disonante madurez y oscuridad de 'Twilight Princess' (2006) o la definición de los contornos de 'Skyward Sword' (2011), inspirado en acuarelas impresionistas al más puro estilo de Cézanne, que terminarían convirtiéndose en juegos de culto.
'Ningyôgeki' es el término japonés que se refiere a los teatros de marionetas, títeres o guiñol. Estos espectáculos han sido desde la antigüedad y en muchas culturas, entre ellas la nipona, un medio de difusión de cuentos y leyendas, y es de sobra conocido que el creador de la saga de Zelda, Shigeru Miyamoto, admira el género.
Las informaciones sobre la posible influencia del 'ningyôgeki' en el arte del nuevo 'Ocarina of Time' se gestaron a raíz de un mensaje del artista de videojuegos nipón Tayaka Imamura en redes sociales: "Al mirar los modelados de esta ocasión sentí... ¡Aquí también se aprecia claramente el amor de Miyamoto-san por las marionetas!", escribió al citar una imagen de Link adulto de la cuenta oficial de la saga.
Imamura, que trabajó en Nintendo durante más de 30 años antes de dejar la compañía en 2021, fue, entre otros, el director artístico de la entrega 'The Legend of Zelda: Majora's Mask' (2000).
La teoría ganó fuerza cuando los aficionados notaron la enorme similitud entre los diseños y las marionetas de la adaptación televisiva teatral 'Shin sanjûshi' (“Los nuevos tres mosqueteros”), del dramaturgo y cineasta Kôki Mitani, que la cadena pública japonesa NHK produjo en 2009 y que buscaba lograr una estética visual realista.
Un arte que resalta las narices respingonas, las orejas élficas y las facciones marcadas del diseño artístico del nuevo Zelda y recuerdan poderosamente a las tallas de Studio Nova para aquella producción, que ha hecho que muchos adopten una mirada renovada ante el particular estilo artístico del videojuego.
Imamura ha dejado claro que esta apreciación es una opinión personal y desde Nintendo se abstienen de pronunciarse al respecto.
"Viéndolo uno junto al otro sin duda hay una semejanza potente", dice a EFE el ilustrador español Toni Infante, que ha trabajado para la saga Zelda: "Hay que tener presente que en Occidente se nos pueden escapar las referencias propias japonesas que inspiran al equipo de desarrollo. Así que, el propio Imamura nos ilumina conectando este estilo gráfico con el teatro japonés de marionetas", añade.
El artista recuerda que "el propio teatro de marionetas suele contar reversiones de historias, clásicas o más modernas, y recrearlas de una forma fresca y para un nuevo público. Lo mismo que busca Nintendo con esta nueva versión de 'Ocarina of Time'".
Un arte que ha provocado sentimientos encontrados en los fans más puristas: "Nada nuevo bajo el sol -apostilla-. Nintendo siempre busca la sorpresa, ofrecer algo inesperado. Nadie esperaba un estilo así y seguro que ellos mismos esperaban una reacción mixta. Es el precio a pagar por salirse de la corriente general".
Studio Nova no es ajeno a la industria del videojuego. Fue el responsable de crear modelos físicos durante el desarrollo de 'Dragon Quest VII Reimagined', otro 'remake' de otra de las sagas de videojuegos japonesas más influyentes de la historia.
'The Legend of Zelda' es una saga caracterizada por experimentar en el plano artístico y gráfico. Ha ido del 'pixel art' de 16 bits de los 90 al 'cartoon', pasando por estilos más realistas o el 'anime' (el característico estilo de la animación japonesa), casi siempre envuelto en polémica.
"Ese cambio artístico y de planteamiento es precisamente lo que mantiene fresca a la saga Zelda a través de las décadas. Cumple 40 años, nada menos, y es innegable que cualquier saga muestra signos de desgaste si no se renueva con los años. Cada título ha demostrado que la saga no se define por un estilo, sino por una experiencia, una aventura y una mitología subyacente que se repite y transforma a lo largo de los títulos", considera Infante.
La variedad de estilos forma parte de la identidad de la propia saga, a veces incluso contracorriente, lo que convierte a esos momentos, aparte de en polémicos, "en atemporales a la larga", dice.
Un arte que es, en sí mismo, un contenido de culto, con colecciones analizando cada detalle como la enciclopedia con ilustraciones de la saga (dividida en tres tomos y publicada por Norma Editorial), los libros de arte de casi todos los 45 juegos de la saga (editados por Piggyback) o el estilo especial de las adaptaciones de sus cómics.
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