Fachos disfrutando lo votado
En Colombia, ganó un tal Abelardo de la Espriella, un facho con delirios histriónicos que, en unos cuantos meses, ya se las arregló para imponer impuestos a los viajes en taxi y hasta a los tomates.
En la “alcaldía” de El Salvador, el dictadorzuelo Bukele envía dos mil de sus mercenarios a invadir Haití, simplemente como una muestra de “fortaleza”. Si el mejor ejército de la Francia de la era de Napoleón no pudo contra Haití, ¿qué le hace creer a ese cipayo que podrá? Ese dinero bien podría utilizarse en mejorar su pequeño país.
En Chile, el junior neofascista Kast logró lo improbable: aumentar la cifra de desempleo a casi un 10 por ciento. Ni siquiera un gobierno tan tibio como el de Boric llegó a tanto.
De Argentina, las noticias que llegan son tan lúgubres como venimos diciendo desde hace tres años: aumenta el hambre, el desempleo y el saqueo del otrora orgulloso país, ahora de rodillas ante el títere sionista con problemas psquiátricos, Javier Milei.
De otros casos, como Polonia, Francia, Italia, Alemania, podríamos seguir hablando, pero en este caso, me quiero centrar en América Latina, donde un grupo de votantes neofachitos, bien pastoreados por las estrategias de Washington e Israel, votaron por ir directo al matadero. Donde quiera que se asienta la derecha neoliberal, el resultado es hambre, destrucción, putrefacción y muerte.
Disfruten lo votado, a disfrutar lo votado. Y a agradecer que existen países como México y Brasil encargados de transladar el fuego hasta la caída del trumpismo y el neomonroísmo, al cual históricamente ya no le queda mucho.
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