Francia se prepara para otra semana de tensión social pese a la caída de la movilización
El Gobierno francés, bajo presión después de las imágenes de caos de la protesta del 17 de octubre, celebró que las últimas manifestaciones se desarrollaron en calma, a pesar de la "violencia inaudita" de algunos alborotadores, en palabras del ministro de Interior, Laurent Nuñez.
Causaron especial conmoción en el país las imágenes del lanzamiento de un artefacto incendiario contra gendarmes en París, lo que provocó que un agente se prendiera en llamas, si bien solo sufrió heridas leves. El ministro Nuñez calificó ese ataque de "tentativa de homicidio" en declaraciones a la prensa por la noche.
En total, durante la jornada, se registraron cuatro policías y un gendarme heridos en todo el país.
El férreo dispositivo policial y las restricciones a la circulación también lograron evitar grandes incidentes durante la noche, que se temía problemática por los llamamientos -por parte de grupúsculos de ultraizquierda y otros colectivos radicalizados- en redes sociales a aprovechar la noche de Halloween para cometer actos de violencia.
Al final, la jornada se saldó con 565 arrestos (según el balance oficial hasta las 21 horas), una cifra significativamente menor que los 1.314 del sábado de la semana pasada y los 2.628 del 17 de octubre.
También cayó la movilización en las manifestaciones en general, ya que, según el Gobierno, hubo 320.000 personas en las calles, frente a las 550.000 de la semana pasada.
Frente a esa aparente desactivación de la movilización, el Ejecutivo galo encara las próximas jornadas de con "humildad" y "vigilancia" según indicaron este domingo al canal BFMTV fuentes gubernamentales, que también reconocieron que el 17 de octubre hubo un "fallo de anticipación" que se tradujo en una grave crisis del orden público.
Y es que el comienzo de noviembre supone la vuelta a las aulas tras un parón de 15 días por las vacaciones de otoño y, con ello, nuevos llamamientos del movimiento estudiantil a retomar los bloqueos en los centros de secundaria y universitarios.
Fueron esas acciones, en protesta por el deterioro del sistema de educación público, las que desde finales de septiembre pusieron la semilla de la gran movilización que se dio en Francia en las últimas semanas, a medida que se iban sumando otras causas de protesta, como el descontento por la pérdida de poder adquisitivo.
Las principales organizaciones de estudiantes llaman a retomar los bloqueos desde el martes y a sumarse el jueves a la convocatoria de huelga general que los sindicatos franceses han lanzado para el 5 de octubre, en la que también participarán otros colectivos, como los empleados ferroviarios.
"No se han atendido nuestras reivindicaciones", afirmó este domingo, en declaraciones a la cadena pública Franceinfo, Sabrine Kharbach, portavoz de Union étudiante.
Algunas agrupaciones estudiantiles, sin embargo, piden realizar bloqueos ya desde este lunes, como la organización Les Lycéens.
Los estudiantes piden invertir 10.000 millones de euros para solventar los problemas de la educación pública y ven insuficientes las medidas anunciadas hasta ahora por el Gobierno.
Acusan al Ejecutivo de Emmanuel Macron, además, de buscar desactivar el movimiento creando "desorganización" y "caos", en particular con la imposición de restricciones a las manifestaciones (como ocurrió ayer, cuando no pudieron discurrir por el centro de las ciudades).
Entre las promesas realizadas ya por el Gobierno figuran limitar el número de alumnos por clase, contrataciones adicionales de docentes y modificar ya en este curso Parcoursup, la denostada plataforma de admisión a la enseñanza superior.
Ver nota original ↗
¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?
