Manuel de Falla, el artesano de la magia sonora
Hoy en día, por mucho menos se le habría diagnosticado a Manuel de Falla un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Porque se ha hablado –y exagerado– en abundancia de las facetas extremas de su compleja psicología, de sus fobias o su obsesión por la higiene y la salud. Que si era neurasténico e hipocondríaco, que si vivía con pánico a los gérmenes y desinfectaba con alcohol cada una de las teclas del piano antes de tocar, o incluso los muebles y picaportes que iba a utilizar. Luego estaba la dieta de los caldos, que le llevó a una desnutrición severa. Y el tema de las corrientes de aire, su peor enemigo, por lo que en su casa se sellaban las ventanas y se obligaba a las visitas a mantenerse lejos de puertas o ventanas mal cerradas.
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