Nueve islas del Río Bravo desatan disputa entre Texas y México: ¿por qué están en conflicto?
Texas anunció la incorporación de nueve islas del Río Bravo como propiedad estatal, una decisión que México rechaza por considerarla unilateral y contraria al tratado fronterizo vigente
El gobierno de Texas declaró recientemente como propiedad estatal a nueve islas ubicadas en el Río Bravo, en la frontera con México, lo que ha generado una fuerte reacción de rechazo por parte de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) mexicana. La medida, anunciada el 26 de octubre de 2026 por la comisionada de la Oficina General de Tierras de Texas (GLO), Dawn Buckingham, busca facilitar el acceso de fuerzas de seguridad estatales a estos terrenos para labores de vigilancia y patrullaje.
La decisión de Texas se justifica bajo el argumento de reforzar la seguridad fronteriza y combatir actividades ilícitas como el tráfico de personas y drogas. Sin embargo, México sostiene que la soberanía sobre estas islas no puede ser determinada unilateralmente por un estado de la Unión Americana, sino que debe resolverse a través de mecanismos binacionales establecidos en tratados internacionales.
De acuerdo con la información oficial, las nueve islas suman aproximadamente 66 acres (26.7 hectáreas) y se localizan en el corredor fronterizo entre Laredo y McAllen, frente a la región de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Los nombres de las islas son: Nixon, La Bota, Tex Mex 2, McKendricks, Lost Boot, Clark, Zachary, Miller y Miller 2.
¿Por qué Texas reclama estas islas del Río Bravo?
La Oficina General de Tierras de Texas realizó un análisis a solicitud de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), que pidió revisar la situación legal de 28 islas cuya propiedad era incierta. Tras la investigación, Texas determinó que nueve de ellas pertenecen al estado, mientras que las 11 restantes no fueron reclamadas.
Según la comisionada Dawn Buckingham, el objetivo es que el Departamento de Seguridad Pública y el Departamento Militar de Texas puedan acceder a estos terrenos para patrullarlos, inspeccionarlos y eliminar cualquier actividad ilegal. "El territorio de Texas nunca se convertirá en un refugio seguro para los cárteles, los traficantes de personas, los contrabandistas u otras organizaciones criminales", afirmó Buckingham.
No obstante, la propia funcionaria reconoció que no se ha confirmado la existencia de actividades delictivas específicas en estas nueve islas. La medida se enmarca en la política estatal de reforzar la seguridad en la frontera sur, una de las prioridades del gobierno texano en los últimos años.
¿Qué dice México sobre la declaración de Texas?
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México rechazó la medida el 30 de octubre de 2026, señalando que la frontera internacional no puede ser modificada por decisión de un gobierno estatal. México argumenta que la soberanía sobre estos terrenos debe determinarse exclusivamente a través de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), conforme al Tratado de Límites de 1970.
Este tratado establece que el límite internacional entre México y Estados Unidos corre por el centro del cauce normal del Río Bravo, y que cualquier disputa sobre islas o cambios en el cauce debe ser resuelta por la CILA, un organismo binacional creado para aplicar el acuerdo y evitar conflictos territoriales.
En su comunicado, la SRE enfatizó que "la frontera entre México y Estados Unidos no puede modificarse por decisión de un gobierno estatal", y reiteró que cualquier cambio debe ser acordado por ambos países a través de los canales diplomáticos y legales correspondientes.
¿Dónde están ubicadas las islas y cuál es su importancia?
Las nueve islas reclamadas por Texas se encuentran en el tramo del Río Bravo que va de Laredo a McAllen, una zona estratégica para el tránsito migratorio y el comercio entre ambos países. Frente a ellas se localiza la ciudad mexicana de Nuevo Laredo, Tamaulipas, uno de los principales puntos de cruce fronterizo.
La superficie total de las islas es de 66 acres (26.7 hectáreas), y sus nombres son: Nixon, La Bota, Tex Mex 2, McKendricks, Lost Boot, Clark, Zachary, Miller y Miller 2. Aunque su tamaño es relativamente pequeño, su ubicación en el cauce del río les otorga relevancia en términos de control territorial, vigilancia y posibles rutas de cruce irregular.
¿Qué establece el Tratado de Límites de 1970?
El Tratado de Límites de 1970 entre México y Estados Unidos regula la frontera a lo largo del Río Bravo y el Río Colorado. Según este acuerdo, el límite internacional sigue el cauce normal del río, y cualquier alteración en el curso o la formación de islas debe ser evaluada y resuelta por la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA).
La CILA es el único organismo facultado para determinar la soberanía sobre terrenos insulares o cambios en el cauce, mediante estudios técnicos y acuerdos bilaterales. A lo largo de la historia, disputas similares han sido resueltas por este mecanismo, como ocurrió con el caso del Chamizal o el Tracto Horcón.
¿Qué consecuencias puede tener esta disputa?
La declaración unilateral de Texas podría tensar la relación bilateral en materia fronteriza y sentar un precedente para futuras reclamaciones territoriales. México ha dejado claro que no reconoce la medida y que cualquier cambio en la frontera debe ser acordado por ambos países.
En la práctica, la disputa podría derivar en consultas diplomáticas, negociaciones técnicas y la intervención de la CILA para determinar la titularidad de las islas. Mientras tanto, la presencia de fuerzas de seguridad texanas en estos terrenos podría generar fricciones adicionales, especialmente si se percibe como una acción que vulnera la soberanía mexicana.
¿Qué sigue en el proceso?
Por ahora, México mantiene su rechazo a la medida y ha solicitado que cualquier acción relacionada con la soberanía de las islas se canalice a través de la Comisión Internacional de Límites y Aguas. Texas, por su parte, ha notificado a sus fuerzas de seguridad para que accedan a las islas y realicen labores de patrullaje y vigilancia.
El desenlace dependerá de las gestiones diplomáticas y técnicas que ambos países realicen en el marco del tratado vigente. La experiencia histórica indica que este tipo de disputas suelen resolverse mediante acuerdos bilaterales y la intervención de organismos binacionales.
¿Por qué importa esta disputa para México y Texas?
El control de las islas del Río Bravo tiene implicaciones directas en la seguridad fronteriza, la migración y la soberanía territorial. Para Texas, representa una oportunidad de reforzar la vigilancia y limitar actividades ilícitas. Para México, es fundamental que la frontera se respete conforme a los tratados internacionales y que no se permita la modificación unilateral de los límites.
La resolución de este conflicto será clave para mantener la cooperación y el respeto mutuo en la frontera más transitada entre ambos países. El caso pone a prueba los mecanismos bilaterales y la capacidad de ambos gobiernos para resolver diferencias sin escalar el conflicto.
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