Días de Muertos: mensaje de la Iglesia católica sobre el sentido del 1 y 2 de noviembre

CIUDAD DE MÉXICO.— En el marco de las festividades del Día de Todos los Santos (1 de noviembre) y la conmemoración de los Fieles Difuntos (2 de noviembre), la Iglesia católica en México llama a la población a renovar la esperanza en la resurrección, orar por los fallecidos y ofrecer un acompañamiento solidario a quienes enfrentan un proceso de duelo.
A través del editorial de su semanario Desde la Fe, la Arquidiócesis Primada de México destacó la importancia de respaldar a las personas en duelo mediante acciones concretas:
“Rezar juntos, escuchar sin imponer explicaciones, hacer una visita o mantener el contacto cuando han pasado las primeras semanas tras una pérdida son acciones que ayudan a sostener a una familia”.
¿Qué se celebra en los Días de Muertos?
La institución religiosa explicó que, conforme al calendario católico, la solemnidad de Todos los Santos rinde homenaje a quienes “ya gozan de la presencia de Dios, incluidos aquellos que no han sido canonizados”.
En tanto, el 2 de noviembre está dedicado a encomendar a la misericordia divina a todas las personas fallecidas.
Ambas conmemoraciones, puntualizó la Arquidiócesis, fundamentan su sentido en la esperanza derivada de la Resurrección de Jesucristo.
La Iglesia llama a la oración
Asimismo, reconoció que en el país las tradicionales ofrendas con flores, fotografías y las visitas a los cementerios constituyen profundas expresiones de afecto hacia los seres queridos.
No obstante, subrayó que la oración resulta fundamental, ya que “permite confiar a Dios su vida y pedir que los reciba en la plenitud de su amor”.
“El Catecismo de la Iglesia católica enseña que, desde sus primeros tiempos, la Iglesia ha ofrecido oraciones por los difuntos, especialmente la Eucaristía, para que, purificados, puedan llegar a la presencia de Dios”, recordó.
Mensaje de la Iglesia en Día de Muertos
En su mensaje, la Arquidiócesis también llamó a extender la oración más allá del entorno familiar:
“Podemos encomendar a quienes murieron solos, a quienes no tienen una familia que los recuerde y a quienes nunca conocimos. La comunión de la Iglesia nos permite reconocerlos como hermanos y pedir también por su descanso”.
Las conmemoraciones del 1 y 2 de noviembre se establecieron en México durante el siglo XVI, tras la conquista española, convirtiéndose en un testimonio vivo del sincretismo cultural entre las tradiciones hispanas e indígenas.
Elementos emblemáticos de los Días de Muertos
Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) señalan que esta fusión se refleja en elementos emblemáticos como las calaveritas de azúcar y el pan de muerto, cuya forma evoca una calavera y cinco huesos, en analogía con los tradicionales huesos de santo de España y otros países de Europa.
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