Francesc Miralles, escritor español, 58 años: "La felicidad no es una meta, pero hay dos cosas que nos acercan a ella: identificar la belleza en lo que nos rodea y vivir de manera coherente"
Francesc Miralles lleva años investigando y escribiendo sobre felicidad, propósito y formas de vivir que conoció durante sus viajes: "La felicidad no es una meta, pero hay dos cosas que nos acercan a ella: identificar la belleza en lo que nos rodea y vivir de manera coherente".
El escritor español, autor junto a Héctor García del éxito internacional Ikigai: los secretos de Japón para una vida larga y feliz, suele alejarse de las fórmulas que prometen alcanzar el bienestar después de cumplir una lista de objetivos.
Francesc Miralles, escritor español, 58 años
“La felicidad no es una meta”, sostiene Francesc Miralles. Su explicación cuestiona una secuencia muy instalada: estudiar para conseguir un trabajo, trabajar para ganar más dinero y esperar que el próximo objetivo finalmente produzca satisfacción.
En lugar de ubicar el bienestar al final de ese recorrido, el escritor señala dos elementos capaces de acercarlo al presente. El primero es “identificar la belleza en lo que nos rodea”; el segundo, “vivir de manera coherente”.
La belleza, en este caso, no exige una experiencia extraordinaria. Puede aparecer en un paisaje, una comida, una conversación o unos minutos de tranquilidad. El punto está en advertir algo que ya existe antes de buscar otro estímulo.
Francesc Miralles, escritor español, 58 años: la felicidad y el identificar la belleza que nos rodea.La coherencia introduce una exigencia diferente. Miralles la relaciona con la distancia entre los valores que una persona considera importantes y la forma concreta en que utiliza su tiempo, mantiene sus relaciones o toma decisiones.
El viaje a Japón que llevó a Francesc Miralles a investigar el ikigai
La búsqueda de Miralles tiene un antecedente concreto en Japón. Junto con Héctor García viajó a Okinawa para investigar por qué allí se encontraba una elevada concentración de personas centenarias y qué hábitos sostenían durante décadas.
De ese trabajo nació Ikigai, publicado originalmente en 2016. El término japonés suele traducirse como “razón de ser” o aquello que hace que valga la pena levantarse cada mañana.
La investigación los llevó a Ogimi, una localidad del norte de Okinawa conocida por la longevidad de sus habitantes.
El viaje a Japón que llevó a Francesc Miralles a investigar el ikigai.Allí entrevistaron a personas mayores y observaron elementos que se repetían: actividad cotidiana, vínculos sociales, alimentación moderada y tareas que seguían dando sentido a sus jornadas.
El libro terminó convirtiéndose en un fenómeno editorial internacional, traducido a decenas de idiomas. Pero el concepto que Miralles rescató de aquellas conversaciones no quedó reducido a encontrar una profesión ideal.
Una actividad sencilla también puede funcionar como fuente de propósito. Cuidar un jardín, cocinar, mantener una amistad, practicar una disciplina artística o participar de la vida de una comunidad pueden ocupar ese lugar.
Por qué Miralles cuestiona la felicidad convertida en objetivo
Convertir la felicidad en una meta presenta un problema: siempre puede desplazarse unos metros hacia adelante.
Por qué Miralles cuestiona la felicidad convertida en objetivo.Miralles dirige la atención hacia ese mecanismo. Cuando el bienestar depende de que ocurra algo futuro, el presente corre el riesgo de transformarse únicamente en un período de espera.
Su idea de vivir de manera coherente apunta a una zona más concreta. Si alguien considera fundamental disponer de tiempo para su familia, pero organiza cada jornada de manera que nunca lo tiene, aparece una contradicción entre valor y conducta.
Ver nota original ↗
¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?
