Nicolás Ramírez, el árbitro que quedó en el centro de las polémicas del Superclásico: de las advertencias de River al furioso cruce con Ponzio
Nicolás Ramírez tuvo un Superclásico para el olvido. El árbitro quedó en el centro de las discusiones en la victoria de Boca por 1-0 sobre River, por sus decisiones controvertidas y un criterio disciplinario que despertó cuestionamientos. Silvio Trucco, desde el VAR, intervino en dos expulsiones, mientras que otras acciones quedaron bajo la exclusiva responsabilidad del juez. La tensión terminó de estallar cuando Leonardo Ponzio se cruzó duramente con Ramírez.
El clima de desconfianza venía desde antes. River había levantado la guardia por una sucesión de goles anulados mediante intervenciones del VAR. Después de vencer a Racing, Ponzio advirtió: "No quiero que me regalen nada, pero tampoco que me quiten lo que tengo". Y agregó: "La preocupación está; si pasan inadvertidos, mejor". Nicolás Otamendi también había cuestionado a los árbitros meses atrás: "Nunca asumen cuando cometen un error".
La primera polémica llegó a los seis minutos. Lucas Martínez Quarta derribó con un tackle a Miguel Merentiel y Ramírez dejó seguir el juego. Incluso le recriminó al delantero de Boca sus protestas. Sin embargo, Trucco lo llamó desde el VAR y, tras revisar la jugada, expulsó al defensor de River.
La sanción abrió otro debate. Algunos expertos arbitrales consideraron que correspondía una amarilla porque Merentiel no tenía una posibilidad clara e inmediata de controlar la pelota. Eso significaría que Martínez Quarta interrumpió un ataque prometedor, pero no impidió una ocasión manifiesta de gol.
Las decisiones que hicieron estallar a River
En el segundo tiempo, Ramírez amonestó a Lautaro Blanco por una dura entrada sobre Tobías Andrada, pese a los reclamos de expulsión. Después llegó la decisión más difícil de justificar: perdonó a Leandro Paredes, quien ya estaba amonestado y cometió una fuerte infracción sobre Tomás Galván. El VAR no podía intervenir porque el protocolo no contempla las segundas amarillas.
También hubo un reclamo de penal por un agarrón de Luciano Di Lollo sobre Otamendi, que no fue sancionado.
A los 38 minutos, Ramírez expulsó a Gonzalo Montiel por una infracción sobre Blanco. La decisión, ratificada por el VAR, dejó a River con nueve jugadores y provocó el estallido de Ponzio.
"¿Por vos ya está? ¿Ya está? ¿Ya está? Cumpliste, ey, cumpliste. ¿Listo? ¿Otro menos?", le lanzó el entrenador al árbitro, según pudo observarse mediante la lectura de labios de las imágenes televisivas.
Montiel también se retiró entre protestas. Discutió con el cuarto árbitro, Sebastián Zunino, y realizó gestos hacia la tribuna de Boca, en aparente alusión a que ya había dado una vuelta olímpica en la Bombonera.
El principal cuestionamiento a Ramírez fue la falta de uniformidad en sus decisiones. La tecnología intervino en las expulsiones de Martínez Quarta y Montiel, pero el árbitro tuvo la última palabra en otras infracciones que también merecían sanciones. Boca ganó 1-0 y River terminó con nueve. Las advertencias previas de Ponzio y su furioso cruce con el juez marcaron los extremos de un Superclásico en el que el arbitraje terminó siendo protagonista.
Los otros tres Superclásicos de Ramírez
Su debut en un Superclásico, en septiembre de 2024, ya había dejado discusiones. River ganó 1-0 en la Bombonera, pero Ramírez necesitó de la intervención del VAR para anular un gol de Milton Giménez sobre el final, por una mano previa del delantero. La decisión fue reglamentariamente correcta, aunque también hubo reclamos de Boca por un posible penal de Franco Armani sobre el atacante. Aquella tarde, el árbitro había mostrado su primera amarilla a los nueve segundos, a Federico Gattoni, pero después recibió cuestionamientos por no mantener el mismo rigor disciplinario durante el partido.
En abril de 2025, River ganó 2-1 en el Monumental en un encuentro con menos discusiones arbitrales. Pero las controversias reaparecieron en noviembre, cuando Boca se impuso 2-0 en la Bombonera. Ramírez sancionó un penal sobre Milton Giménez que terminó anulando después de revisar las imágenes en el VAR. También hubo protestas de River por infracciones reiteradas de Marcos Rojo que, según los futbolistas visitantes, merecían sanciones disciplinarias. Tres antecedentes con un denominador común en dos de ellos: decisiones trascendentes corregidas por la tecnología y dificultades para sostener un criterio uniforme con las tarjetas.
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