Abierto de Tortugas: Las Monjitas ganó, pero La Hache sigue siendo el mejor del resto
La lluvia torrencial hacía todavía más épica la escena. El retador había sacado los cinco goles de ventaja que necesitaba para pasar a la final y el favorito lucía confundido. Los dos equipos jugando a máxima intensidad, sin ceder un centímetro, sin amainar un ápice la velocidad. Para los espectadores fue un lujo. Para Las Monjitas, una ilusión que se encendió en el momento en el que la tormenta arreció con más fuerza y se mantuvo viva hasta el final. A La Hache le fue suficiente con la reacción del final y, pese a la derrota, se quedó con el pase a la final del Abierto de Tortugas.
No le alcanzó a Las Monjitas con imponerse por 16-13; el triple empate en la zona con La Irenita, que la había vencido y esta vez se impuso agónicamente en el primer partido del día, lo obligaba a ganar por cinco goles. La Hache tuvo la virtud de mantener su espíritu combativo aún cuando se vio superado en el juego y en ser efectivo en los momentos más calientes. El premio: la segunda final consecutiva en dos torneos con esta formación. El próximo sábado tendrá revancha ante los invencibles de La Natividad La Dolfina.
Con los Cambiaso y los Castagnola jugando a otra cosa, y más allá del disfrute que representa verlos jugar, lo más atractivo de la temporada pasaron a ser los encuentros en los que se enfrentan los equipos del segundo lote. Éste acaso haya sido el mejor de todos ellos hasta aquí. Por la intensidad con la que se jugó, por lo que estaba en disputa, por la incertidumbre en el resultado y por el condimento extra que proporcionó la tormenta.
“Fue penoso, pero cumplimos el objetivo”, exageró Benjamín Panelo, el menos experimentado y a la vez el mejor de La Hache en la cancha 6 del Tortugas Country Club, mismo escenario de la final. “Fue nuestro peor partido de la temporada. Tuvimos unos últimos chukkers positivos, nos tenemos que quedar con eso. Ellos se bancaron mejor el agua. Cuando aflojó un poco, jugamos mejor”.
En el quinto chukker, una gran asistencia de Lucas Monteverde (h.) encontró una buena definición de Rufino Bensadón y Las Monjitas sacó por primera vez los cinco goles de diferencia que necesitaba para pasar (12-7). Coincidió con el momento en que la lluvia se hizo más densa. Dos penales de Bensadón y dos golazos de Juan Martín Nero en el parcial anterior habían construido la diferencia, que incluso podrían haber ampliado a seis, de no ser por dos yerros consecutivos frente a los mimbres: uno de Nero y otro de Lukín.
“Estamos contentos porque el equipo jugó bien. Pensamos en lo que viene que es Palermo, lo más importante”, dijo Nero. “Obviamente queríamos pasar a la final, hubiera sido algo lindo, pero nos quedamos con buenas sensaciones por el funcionamiento que tuvo el equipo”.
A Nero le siente bien el 3 en la espalda ante la ausencia de David Stirling -apunta a llegar bien al Abierto pero todavía se recupera de una operación en el codo-. Sin tantas obligaciones en la retaguardia, tiene más contacto con la bocha y más oportunidades de demostrar su calidad con la pelota y entendimiento del juego. Lo que no le queda bien es el 9 de handicap.
Ahora, Las Monjitas se ilusiona con repetir actuaciones así en la Catedral, donde aspira a llegar a la final, ya que no comparte zona con La Natividad La Dolfina. “Si llegamos bien de caballos y hacemos lo que tenemos que hacer, me tengo fe”, confió Lukín Monteverde, muy activo los ocho chukkers. “Es una zona difícil y pareja: todos los equipos son buenos, y quedó demostrado que cualquiera le puede ganar a cualquiera.”
La lluvia comenzó apenas iniciado el tercer chukker, cuando el partido era oscilante, de ida y vuelta, sin dominador claro. Amainó a partir del sexto, y allí La Hache volvió a ponerse en partido. Dos golazos de Tomás Panelo le devolvieron vida, aun cuando Bensadón dos veces estiró la ventaja a cuatro (14-10 y 15-11) y Las Monjitas no pudo aprovechar el hombre de más por la doble amarilla a Carlos María Ulloa. Al final, La Hache se aferró a la diferencia y vuelve a estar en el partido decisivo.
“Cuando empezamos apuntamos a estar en alguna final, pero nunca imaginábamos a esta altura haber llegado a dos y jugando tan bien, excepto por hoy”, valoró el menor de los Panelo. “Para nosotros ya es una temporada soñada”.
Ahora, La Hache necesitará un plus para superar a La Natividad La Dolfina. ¿Se les puede ganar? “Se debería poder. Es muy difícil. Están un escalón grande por encima del resto”, respondió Benjamín.
El atractivo de la temporada está en la paridad del segundo lote. Con dos finales al hilo, La Hache tiene sobradas razones para considerarse el mejor.
La Irenita, con lo justo
En el primer turno, La Irenita debió esforzarse al máximo para desembarazarse de La Aguada. Un gol de Pablo Mac Donough cuando ya había sonado la campana del octavo chukker le dio la victoria por 16-15 para cerrar Tortugas con tres triunfos. Un éxito necesario para alejarse de la zona roja, pero también un llamado de atención de cara a Palermo.
Más allá de los dos goles de diferencia en handicap, los rendimientos previos anticipaban un triunfo más holgado ante el equipo que llegaba con menos goles a favor y más goles en contra de la Triple Corona (39 y 116). Pero La Aguada jugó su mejor partido de la temporada, y merced al empuje de Alfredo Bigatti, se repuso de un comienzo adverso y propició un final cabeza a cabeza.
“Habíamos arrancado bien, pero después la cancha se picó y no pudimos hacer nuestro juego”, se excusó Paco de Narváez, el mejor de La Irenita. “Veníamos de la clasificación y haber terminado Tortugas con tres victorias en cuatro partidos es muy positivo. Hoy lo importante era ganar como fuera. Ahora queremos revancha contra La Hache”.
Un par de semanas atrás fue victoria 18-12 para los Ulloa. El finalista será el primer rival de La Irenita en Palermo, partido que determinará qué equipo definirá la Zona A con La Natividad La Dolfina. Para aspirar a ello, deberán dejar atrás este partido y recuperar el funcionamiento evidenciado ante Las Monjitas.
Las síntesis
La Irenita 16: Pablo Pieres, 9; Paco de Narváez, 8; Pablo Mac Donough, 10, y Matías Mac Donough (h.), 7. Total: 34.
La Aguada 15: Bautista Bayugar, 8; Alfredo Bigatti, 8; Ignacio Laprida, 8, y Joaquín Pittaluga, 8. Total: 32.
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Las Monjitas 16: Rufino Bensadón, 8; Lucas Monteverde (h.), 9; Juan Martín Nero, 9, e Ignatius du Plessis, 8. Total: 34.
La Hache 13: Hilario Ulloa, 9; Carlos María Ulloa, 8; Benjamín Panelo, 8, y Tomás Panelo, 9. Total: 34.
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