Gustavo Costas: “Hay que encontrar bien los líderes, Olimpia tiene a Richard”
En su paso por conferencia, el técnico de Cerro Porteño, Gustavo Costas, puso el foco sobre la mesa al debatir por qué al equipo le cuesta tanto asimilar los golpes durante el desarrollo de los encuentros. Ante la consulta sobre las dificultades para sobreponerse a las adversidades, el estratega fue categórico: cuando el funcionamiento colectivo no alcanza, el carácter y el temperamento deben actuar como motores de empuje, algo que —según reconoció— el Ciclón no logró mostrar en cancha.
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La necesidad de referentes en la cancha
Profundizando en el diagnóstico, Costas apuntó directamente a la carencia de voces de mando dentro del terreno de juego, aquellas que actúan cuando el entrenador ya no tiene llegada directa a sus futbolistas desde la raya. “A veces nos falta ese carácter, esa personalidad. Hay que encontrar bien los líderes, que te manejen, que a veces son los que hablan; porque vos podés hablar, yo puedo hablar todo el partido, pero no es lo mismo, ni me escuchan. Y vos ahí a veces necesitás, como fue el partido con Ameliano, que ganábamos 2 a 0, que ellos mismos ahí comunicarse y capaz no teníamos”.
Para ejemplificar su postura, el entrenador azulgrana contrastó la realidad de su equipo con la experiencia que observa en la vereda de enfrente, destacando el rol de figuras con peso específico en momentos determinantes. “Olimpia tiene a Richard, que ya a veces juega bien, mal, te da esa palabra, esa personalidad, porque Olimpia después se paró, pero se paró más atrás. Pienso que ahí hablaron en la cancha”.
Detalles tácticos que se escapan por falta de comunicación
El entrenador ilustró el problema con una anécdota concreta vivida sobre el final del primer tiempo, donde la falta de gestión autónoma por parte de los jugadores evidenció la ausencia de un liderazgo claro dentro de la cancha en instantes críticos. “Nosotros no teníamos, además nos matábamos hablando, faltaban 3 minutos por lo de la lesión de Lucas Merolla para sacarlo, pero perdíamos una ventana y nosotros nos matamos hablando para que Jorge Morel pase (en defensa) y Merolla vaya más adelante de última, por lo menos para no perder la ventana, faltaban 3 minutos y eso tienen que hacer. Si vos tenés líderes, son los que manejan eso”.
Golpear primero o sufrir el peso anímico
Para cerrar, el estratega argentino remarcó que remar contra la corriente se ha convertido en una auténtica pesadilla para el equipo debido a esa fragilidad emocional, un factor que —a su entender— exige un trabajo urgente de contagio y autogestión en el grupo. “Nos cuesta, si empezamos perdiendo, nos cuesta muchísimo darlo vuelta, pero eso también es personalidad, actitud, hablarse adentro de la cancha, que se tienen que contagiar uno con el otro; porque ellos ahí adentro de la cancha, podés hablar, gritar todo el día, que no te escuchan y ahí necesitás esos jugadores”.
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