ABC
01/11/2026 22:36

La América rural empieza a dudar de Trump

«Hay señales de que el apoyo de la América rural a Donald Trump se debilita». Christopher Gibbs habla desde una nave de su finca en las inmediaciones de Sidney (Ohio) entre su tractor y los aperos del campo. «Es como aquello de las cinco etapas del duelo. Durante un tiempo, el movimiento MAGA ('Make America Great Again', 'Hacer grande a EE.UU. otra vez', el lema político de Trump) tenía aquí mucha presencia, mucho orgullo, era algo tribal. En Ohio los carteles y las banderas con su nombre ondeaban todo el año, en invierno y en verano. Pero en los últimos 18 meses han desaparecido. Están callados. Y las organizaciones agrícolas, que han apoyado a Trump, empiezan a carraspear, a prepararse para hablar».La América rural hablará este martes, como el resto del país, en las urnas. Y este bastión de los republicanos y del trumpismo, desapegado de los demócratas desde hace mucho, podría determinar si se produce o no un vuelco que nadie esperaba a comienzos de año: que los demócratas arañen victorias en estados de fuerte implantación rural, donde Trump arrasó en 2024, como Iowa, Nebraska o Kansas.O como aquí, en el noroeste de Ohio , un océano de campos de cereal donde Gibbs es, como en la canción 'Islands on the Stream', una isla en la corriente (en su caso, contra corriente). Y no porque este granjero de melena sedosa y barba cana, camisa gastada y pantalón manchado de campo, tenga un aire a Kenny Rogers. Sino porque es un demócrata en un mar de republicanos.Sintonía de Trump con PutinGibbs sonríe cuando se le pregunta por qué se complicó la vida, por qué se hizo demócrata. Además de trabajar una explotación de ganado, soja y maíz de 220 hectáreas, es el presidente del Partido Demócrata en el condado. Pero hace pocos años lo era del Partido Republicano. «¿Te cuento la versión corta o la larga?», pregunta en un día que no tiene tiempo para nada. Es tiempo de cosecha, de grano y de votos. Mientras conversa con ABC, atiende por teléfono a su hijo, que está con la cosechadora en los maizales. Por la noche participa en un pequeño mitin.El resumen: fue por Trump. Y la puntilla para dar la espalda al multimillonario neoyorquino fueron su sintonía con Vladímir Putin y los aranceles , que impactaron de lleno en el campo.Él sigue siendo una rareza. El mundo rural, en el que dominan los valores conservadores -Dios, la familia, las armas- se entregó a Trump y permanece, en su mayoría, entregado. Buena parte de la culpa la tuvieron los propios demócratas. «En el último cuarto de siglo se han centrado en asuntos culturales que no se digieren bien en la América rural», reconoce Gibbs, en referencia a cuestiones como la agenda LGBTQ o el énfasis en las políticas de DEI (diversidad, equidad, inclusión).Pero el viento que ahora ondula su flequillo y los maizales sopla en su favor. Apoyado en el tractor, Gibbs explica el principal asunto que ha abierto una brecha entre Trump y su electorado, y con más incidencia en la América rural. «La cosechadora que yo utilizo tiene un depósito para 150 galones (un galón son casi 3,8 litros). El año pasado, el galón de diésel estaba incluso por debajo de 3,5 dólares. Ahora está casi a siete. Nos cuesta mil dólares llenar el depósito», explica. «El año pasado, el galón de diésel estaba incluso por debajo de 3,5 dólares. Ahora está casi a siete. Nos cuesta mil dólares llenar el depósito» Christopher Gibbs Presidente del Partido Demócrata en el condado de Shelby (Ohio)Es una subida del diésel -y del resto de combustibles- que está relacionada de forma directa con Trump,  con la guerra de Irán y su impacto en los mercados energéticos globales . Y que es un elemento de lo que puede ser una tormenta política perfecta en el campo: la subida del diésel coincide con la temporada de cosecha, cuando más combustible tragan las cosechadoras y camiones; y el final de la cosecha coincide con las 'midterms', las elecciones legislativas de mitad de mandato, donde los republicanos pueden perder sus mayorías en las dos cámaras. Todo apunta a que lo harán en la Cámara de Representantes. Y si hay descalabro en estados que han sido muy 'trumpistas', con la ayuda del desgaste del apoyo en el campo, también podrían perder el Senado. Un problema temporalDesde la finca de Gibbs al centro de Sidney apenas se ven carteles de candidatos republicanos y ninguna bandera de Trump en las casas y negocios que se asoman a la carretera. «Pues yo no veo que haya falta de entusiasmo por los candidatos republicanos en este condado», replica Dan Cecil , el homólogo de Gibbs en la otra orilla política. El actual presidente local del Partido Republicano ha citado a este periódico en una cafetería que parece sacada de Brooklyn -barista con bigote, café a cinco dólares-, acompañado de dos granjeros que ofrecen otro punto de vista. «Este problema del diésel es temporal y para mí no es una gran preocupación», dice Mack Knupp , un joven agricultor. Asegura que eso solo supone un incremento del 2% en sus costes totales de producción que «no va a cambiar mi decisión de voto sobre el futuro de EE.UU. y sobre su prosperidad».«La cuestión económica siempre va a ser importante. Pero la gente del campo entiende que no pueden renunciar a sus pilares sociales y culturales por algo temporal», incide Cecil, que subraya asuntos como el aborto, la agenda transgénero o el «adoctrinamiento» de los niños en los colegios como líneas rojas por las que la América rural no va a votar a los demócratas.«La cuestión económica siempre va a ser importante. Pero la gente del campo entiende que no pueden renunciar a sus pilares sociales y culturales por algo temporal» Dan Cecil Presidente del Partido Republicano en el condado de Shelby (Ohio)«Estos campos no son nuestros, pertenecen a Dios, nosotros solo somos sus administradores», dice Brent Kleinhans , que hace números en una libreta para explicar que el impacto económico no es para tanto y que hay poca gente más patriótica que los granjeros. «Al final, es lo que dijo John Fitzgerald Kennedy en 1961: 'No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregunta qué puedes hacer tú por tu país'».Estos tres republicanos secundan la posición de Trump sobre la guerra de Irán, el asunto que ha hundido su popularidad en EE.UU . «Los precios del combustible son un trastorno que sabemos que es temporal y que evita un problema de futuro mucho mayor», dice Knupp sobre la posibilidad de que Teherán desarrolle el arma nuclear.Al salir de la cafetería reina un olor acre, con el punto de dulzor del excremento. Sopla viento noroeste y trae el aroma del estiércol de pollo que se utiliza ahora para abonar el campo. El olor acompaña hasta un silo a las afueras de Sidney, otra vez en el mar de cereal, donde Kevin Burger , un agricultor local, acaba de descargar un camión de maíz. Él es votante republicano y no va a cambiar su voto. Pero cree que otros sí lo harán. «Probablemente va a tener impacto», dice sobre el precio del combustible y otros incrementos derivados de la guerra, como el de los fertilizantes. «La gente tiene sus valores, pero cuando les tocan la cartera eso afecta al voto».«Yo siento que el estado de ánimo está cambiando en la América rural», asegura por teléfono Joe Logan , que lidera el Sindicato de Granjeros de Ohio, una organización que ha sido crítica con Trump. «Muchos se están dando cuenta de que Trump dijo en su día lo que querían escuchar y no solo no lo ha hecho, sino que ha hecho lo contrario. Hay mucha decepción. Creo que algunos pasarán a votar a los demócratas y, sobre todo, muchos se quedarán en casa».«La gente tiene sus valores, pero cuando les tocan la cartera eso afecta al voto» Kevin Burguer AgricultorEsa percepción tiene reflejo en las encuestas. En una reciente de Fox News, el canal de noticias más cercano a los republicanos, el apoyo de la América rural ha pasado del 63% que Trump obtuvo en la elección de 2024 al 49% actual . Menos de un cuarto de los votantes de entornos rurales dice que la economía va por buen camino.Logan va más allá de los precios acuciantes del combustible. El campo ha sufrido como pocos con la guerra arancelaria, que ha limitado mercados clave para los agricultores estadounidenses. Por ejemplo, el de la soja en China: el 40% de esta legumbre que importaba el gigante asiático era de EE.UU. y ahora ha bajado al 23%. Y los castigos arancelarios de Trump a socios comerciales han encarecido la maquinaria agrícola, los fertilizantes y otros suministros.Para compensar todo esto, Trump ha hecho llover dinero sobre el campo. En lo que va de año, los subsidios agrícolas acumulan 55.000 millones de dólares. Y a pocas semanas de la cita con las urnas, el presidente prometió otra subvención para el diésel de 8.000 millones.El presidente, forzado a hacer campaña en el campo Las grandes figuras de los partidos suelen dedicar sus mítines de final de campaña a los territorios en mayor disputa, esos donde las fuerzas entre los contrarios están igualadas. Es significativo que este domingo Donald Trump haya tenido que acudir a dos estados en los que ha arrasado en su carrera política y donde los republicanos no deberían sufrir: Iowa, donde ganó hace dos años por 13 puntos, y Kansas, donde se impuso por 16 puntos. Son dos estados de fuerte implantación republicana y con mucha presencia del entorno rural, el territorio que hasta ahora ha sido ideal para Trump. Pero en Kansas, un pastor metodista que ganó las primarias demócratas ha puesto en peligro el escaño del senado. Y en Iowa, uno de los grandes estados rurales del país, están amenazados tanto el escaño al senado como el puesto de gobernador.Síndrome de Estocolmo«El campo sufre un síndrome de Estocolmo con Trump», aduce Gibbs, de vuelta en su nave agrícola. «Un tercio de los ingresos de los granjeros viene ahora del Gobierno» . Pero ese rescate continuo, advierte, no llega a todo el mundo. Hay mucha gente en la América rural a la que apenas le tocan los subsidios, que sigue pagando un combustible muy alto por llenar el depósito de su camioneta, y que irá cabreada a las urnas.Pero Gibbs advierte que, incluso si las cosas van bien en estas 'midterms', los demócratas tienen que ofrecer otras cosas a la América rural. «De lo contrario, su voto se esfumará en 2028», dice sobre las próximas presidenciales. «Ahora votarán contra Trump, contra el combustible, contra los aranceles. Pero si no logramos políticas que tengan aquí sentido, solo con que los republicanos tengan un candidato en su sano juicio volverán con ellos».
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