Panteón de Mezquitán: 130 años de historia entre tumbas y mausoleos
El 2 de noviembre de 1896, mientras Guadalajara conmemoraba a sus muertos, un nuevo cementerio abrió sus puertas al norte de la ciudad. Sus primeros sepulcros comenzaron a levantarse entre caminos de tierra, monumentos de cantera y mausoleos familiares. Con el paso de las décadas, aquel camposanto terminaría convirtiéndose en uno de los principales testimonios de la historia funeraria tapatía: el Panteón de Mezquitán, que este lunes celebra 130 años de existencia.
Ubicado en el número 977 de la Calzada del Federalismo Norte, en la colonia Mezquitán, el cementerio nació como respuesta a la saturación del antiguo Panteón de Belén. Su construcción fue impulsada durante el gobierno de Mariano Escobedo, después de que las autoridades comenzaran a buscar, desde 1891, un terreno donde establecer un nuevo lugar de enterramiento.
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Las propiedades fueron adquiridas entre 1894 y 1895, y el recinto quedó inaugurado el Día de los Fieles Difuntos de 1896. Actualmente, sus cerca de 25 hectáreas conservan testimonios de distintas épocas de Guadalajara.
Desde la entrada, un cancel de hierro forjado recibe a los visitantes con pequeñas figuras de calaveras y huesos cruzados. Más allá aparecen capillas, esculturas, obeliscos y monumentos funerarios que reflejan las costumbres y diferencias sociales de quienes habitaron la ciudad entre finales del siglo XIX y buena parte del XX.
La arquitectura es uno de sus principales atractivos. Entre las tumbas pueden encontrarse trabajos de cantera y mármol, figuras religiosas, ángeles y mausoleos familiares. El recinto también conserva áreas destinadas históricamente a comunidades extranjeras, entre ellas la francesa y la alemana, cuyos monumentos permiten reconocer la presencia de inmigrantes en la Guadalajara de aquellos años.
Uno de sus sepulcros más conocidos pertenece a Jesús Flores, antiguo propietario de la llamada Casa de los Perros, edificio que actualmente alberga el Museo del Periodismo y las Artes Gráficas. Sus restos descansan en un monumento con forma de capilla, situado cerca de las secciones francesa y alemana.
Entre los personajes vinculados con el cementerio también figuran el músico Clemente Aguirre, el historiador Arturo Chávez y la educadora Irene Robledo, cuyos restos fueron trasladados posteriormente a la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres.
La sepultura más antigua documentada corresponde a Hans Jaacks, un boticario alemán fallecido el 31 de octubre de 1896, apenas dos días antes de la inauguración oficial del panteón.
El paso del tiempo también ha dejado huellas sobre el recinto. La apertura de vialidades modificó su distribución original y algunas construcciones funerarias presentan deterioro. Sin embargo, sus monumentos continúan ofreciendo una lectura de la ciudad a través de sus muertos.
Durante el Día de Muertos, el cementerio vuelve a recibir visitantes interesados en conocer sus historias, recorrer sus mausoleos y observar las ofrendas que recuerdan a quienes descansan bajo sus árboles.
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Actividades del Festival de las Almas
El Panteón de Mezquitán forma parte de la programación del Festival de las Almas 2026, organizado en Guadalajara bajo el nombre "El Espíritu del Charro".
5 y 6 de noviembre, 18:00 horas: recorridos de leyendas por el cementerio, dedicados a sus antiguos mausoleos, personajes históricos y relatos de tradición oral. Entrada gratuita.
SV
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