La Nacion
02/11/2026 00:04

La historia detrás del templo con forma de flor sagrada que es una de las obras de arquitectura más lindas del mundo

En la India, la arquitectura rara vez es neutra. Los edificios religiosos, en particular, condensan una forma de mirar el mundo: hablan de creencias, de símbolos compartidos y de una relación íntima entre el espacio construido y la vida cotidiana. En templos antiguos y modernos, la elección de los colores, la geometría, la ornamentación o incluso la vegetación circundante permite identificar tradiciones espirituales y comprender que, en este territorio, construir también es narrar. Bajo esa lógica se levanta el Templo de Loto, una obra que convirtió un símbolo milenario en una de las piezas más reconocibles de la arquitectura contemporánea.

El edificio se alza en el sur de Nueva Delhi, lejos del núcleo más congestionado de la ciudad. Su implantación no es casual: rodeado de jardines y espejos de agua, el templo se separa deliberadamente del ruido urbano para proponer una transición gradual hacia el silencio. Desde la distancia, la pieza destaca con claridad; de cerca, la percepción cambia y el templo parece ser más liviano, como si realmente flotara sobre el agua.

Aunque su nombre oficial es Casa de Adoración Bahá’í, la imagen de una flor abierta terminó imponiéndose como denominación popular. El loto ocupa un lugar central en la tradición india desde hace siglos: representa pureza, elevación espiritual y renacimiento, y aparece reiteradamente en la literatura, el arte y la arquitectura religiosa. En este caso se trata de una un concepto estructural que organiza todo el proyecto.

La estructura está compuesta por 27 pétalos de hormigón armado revestidos en mármol blanco Shutterstock

El encargo fue asumido en la década de 1970 por el arquitecto Fariborz Sahba, quien dedicó diez años al desarrollo y la ejecución de la obra. Su objetivo fue traducir un principio espiritual —la unidad y la sencillez— en una arquitectura contemporánea, sin referencias figurativas ni elementos simbólicos explícitos. El desafío consistió en transformar una idea orgánica en un sistema geométrico riguroso, capaz de sostenerse técnica y constructivamente.

Dentro de los pétalos de la flor

Rodeado de estanques, el edificio parece flotar: el agua refleja la geometría de la flor y refuerza la sensación de calmaShutterstock

La estructura está compuesta por 27 pétalos de hormigón armado, revestidos en mármol blanco, organizados en grupos de tres que definen nueve caras. Ese número se repite a lo largo de todo el proyecto: nueve accesos, nueve estanques, nueve arcos estructurales. La repetición no responde a una búsqueda ornamental, sino a una pauta establecida por las escrituras bahá’ís, que conciben el nueve como símbolo de plenitud y unidad.

El recorrido hacia el interior es parte esencial de la experiencia. Para ingresar, los visitantes atraviesan puentes que cruzan los estanques perimetrales y conducen a las puertas del templo. El agua cumple un rol clave: refleja la arquitectura, modera el clima y refuerza la sensación de calma. Una vez dentro, el espacio central se revela amplio y contenido al mismo tiempo. El salón principal puede albergar a unas 2500 personas y alcanza una altura cercana a los 40 metros, sin columnas visibles ni apoyos intermedios que interrumpan la continuidad del espacio.

El salón central puede albergar a unas 2500 personas sin columnas visiblesShutterstock

El interior carece de imágenes, estatuas, altares o púlpitos. La atención se concentra en la luz natural, que ingresa desde lo alto y se desliza por las superficies curvas de los pétalos. A lo largo del día, esa luz transforma el ambiente y marca el paso del tiempo, reforzando una atmósfera que no depende de elementos decorativos, sino de la propia arquitectura.

Detrás de esa aparente simplicidad se esconde una complejidad técnica notable. Los pétalos y las hojas que conforman el edificio se definen a partir de superficies esféricas y toroidales, calculadas mediante ecuaciones y sistemas de coordenadas poco habituales en la construcción convencional. Para materializarlas fue necesario desarrollar modelos, maquetas y ensayos previos, además de un sistema de encofrados de alta precisión, con tolerancias mínimas de error.

La lógica constructiva del loto

En el interior, sin imágenes ni ornamentos, la luz natural define el espacio y marca el paso del tiempoShutterstock

La estructura principal se apoya en nueve grandes arcos dispuestos radialmente alrededor del espacio central. Estos arcos absorben y distribuyen la mayor parte de las cargas, permitiendo que el interior se perciba libre y continuo. La cúpula interior, formada por nervaduras que se entrecruzan hacia el centro, completa el sistema estructural y aporta una trama geométrica sutil que se percibe desde abajo.

Los materiales refuerzan el vínculo con el territorio. El mármol blanco utilizado en el revestimiento exterior proviene de Macrana, en Rajasthan, una región históricamente ligada a la arquitectura monumental india. El cemento, la arena y otros componentes también son de origen local. En el interior, el hormigón queda a la vista con una textura cuidadosamente controlada, que deja leer el patrón geométrico sin recurrir a revestimientos adicionales.

El mármol utilizado proviene de Macrana, en Rajasthan, una región clave en la tradición monumental indiaShutterstock

Con el paso del tiempo, el templo se consolidó no solo como un espacio de culto, sino como un hito urbano y cultural. Es uno de los edificios más visitados del país y una referencia ineludible para arquitectos y estudiantes de todo el mundo. Al amanecer, el mármol refleja la luz con una claridad casi absoluta; al atardecer, adquiere tonos suaves y violáceos que refuerzan la sensación de transformación constante.

Más allá de su escala y su complejidad técnica, la fuerza del Templo de Loto reside en su capacidad de transmitir un mensaje sin palabras. En un contexto urbano denso y caótico, propone un espacio de pausa y silencio. Y lo hace a través de una arquitectura que no imita la naturaleza, sino que la abstrae y la convierte en estructura, demostrando que, en la India, la espiritualidad también puede construirse con hormigón, mármol y geometría.

📄 Contenido indexado automáticamente. No es de autoría de altabusqueda.com; los derechos pertenecen a su fuente: La Nacion.
Ver nota original ↗
🤖 Profundizá esta noticia con OIMA (IA)

¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?

Respuestas de OIMA · IA, sobre esta noticia · Abrir OIMA Chat ↗
💬 0

Comentarios

También te puede interesar

La agenda de la TV del lunes: el torneo Clausura, las ligas de Europa y el Masters 1000 de París
La Nacion
La actividad deportiva en el inicio de la semana, disponible a través de las pantallas
Está a 350 kilómetros de Buenos Aires, tiene médanos de 30 metros de alto y un faro traído de Francia: la playa secreta que no figura en ninguna lista
La Nacion
Ofrece lo que los grandes centros tienen cada vez menos: espacio, silencio y una naturaleza que marca el ritm…
Tras una excelente carrera, Colapinto había terminado 8° en México, pero luego sufrió una dura sanción
La Nacion
Ganó Max Verstappen y se coronó campeón el italiano Kimi Antonelli, y el argentino Franco fue penado por la F…
Corven actualizó una de sus motos que cuesta poco más de $2 millones
La Nacion
La Corven Energy Max incorpora novedades en diseño, tecnología y equipamiento; conserva su mecánica y ya se i…
De un naufragio a una misa multitudinaria: la historia del monumento que recibirá a León XIV en Palermo
La Nacion
La obra que recibirá al Papa guarda una historia tan monumental como su tamaño: esculturas perdidas en el mar…
Morbidelli presentó una nueva moto en la Argentina con diseño deportivo que suma tecnología
La Nacion
Se trata de la NZ250 con motor monocilíndrico, suspensión delantera invertida y equipamiento digital; cuesta …