A sus 73 años, José Dolores mantiene viva la tradición de hornear pibes en leña

A sus 73 años de edad, José Dolores Peraza Aguilar conserva una tradición que ha formado parte de su vida durante más de 35 años: hornear pibes y cochinita pibil en un horno de leña tradicional que, según cuenta, tiene más de ocho décadas de antigüedad.
El horno, que se encuentra en su vivienda en la colonia Industrial, lo adquirió hace varios años y, desde entonces, se ha convertido en una herramienta fundamental para mantener esta actividad.
Sin embargo, señala que se han realizado dos reparaciones para conservarlo en funcionamiento y continuar con su trabajo.
Mantener viva esta tradición no ha sido sencillo. Uno de los principales problemas que enfrenta actualmente el señor es conseguir la leña para alimentar el horno.
Un camión cargado con madera vale alrededor de $3,000 y cada vez es más difícil encontrar quien la venda, apunta.
De acuerdo con Peraza Aguilar, las restricciones y las sanciones relacionadas con la venta de madera complican el abastecimiento para quienes todavía utilizan hornos tradicionales.
Pese a estas dificultades, durante las celebraciones del Día de Muertos su trabajo aumenta considerablemente.
En los días de finados calcula que hornea alrededor de 300 pibes, principalmente del 31 de octubre al 2 de noviembre, fechas en las que recibe la mayor cantidad de pedidos de sus clientes.
A sus años, el septuagenario continúa trabajando frente a su horno de leña, uno que ha sobrevivido al paso de las generaciones y que sigue siendo parte de una tradición culinaria que cada año cobra especial importancia en el Hanal Pixán.
Pibes, dulces y flores mantienen viva la tradición del Hanal Pixán en Chuburná
La jornada de Todos los Santos transformó ayer el paisaje de Chuburná de Hidalgo, pues las calles cercanas al mercado y al cementerio se llenaron de actividad.
Desde temprana hora, vecinos y visitantes recorrieron la zona para comprar flores, dulces tradicionales y principalmente los esperados pibes o mucbilpollos, protagonistas de los altares y las mesas yucatecas en estas fechas.
Mientras en el cementerio la jornada transcurría entre veladoras encendidas, ramos de flores y labores de limpieza y remozamiento de las tumbas, en los alrededores el movimiento comercial daba otro rostro a la celebración.
Los puestos ofrecían coloridos arreglos florales y una variedad de dulces, mientras los establecimientos dedicados a la elaboración del tradicional manjar yucateco atendían a quienes acudían a recoger sus encargos.
Uno de los sitios más concurridos fue la Lonchería “Ana Isabel”, donde se formaron largas filas de personas que esperaban llevarse a casa sus pibes.
El negocio familiar compartió con el Diario que los preparativos comienzan varios días antes, pues deben organizar la compra de los ingredientes y el proceso de elaboración de las latas de mucbilpollos, tanto grandes como pequeños, por lo que toman los pedidos con antelación para que los clientes pasen a recogerlos.
Durante la jornada, las latas desfilaban por el establecimiento entre clientes que llegaban por sus pedidos y otros que buscaban asegurar el tradicional platillo para compartirlo en familia.
La venta de flores y dulces también encontró un espacio importante en esta celebración.
Nohemy González Tzec comentó que durante los días anteriores las ventas habían sido regulares, aunque esperaba un repunte ayer y hoy lunes, cuando aumenta la afluencia de personas que visitan a sus difuntos y buscan completar sus altares.
Para ella, mantener estas costumbres también significa transmitirlas a las nuevas generaciones.
“Las tradiciones debemos seguir compartiéndolas, por ello mis hijos también ya tienen su puesto y combinan con dulces, afuera del mercado”.
Entre quienes recorrían los puestos estaba Romina Palma Puc, quien acudió a comprar dulces para su altar, pero aprovechó la visita para llevar flores y fruta fresca, elementos que considera indispensables en la ofrenda dedicada a sus seres queridos.
“Vine por dulces para mi altar, también aprovecho a llevar flores y fruta fresca, no pueden faltar en la ofrenda de mis muertitos”.
La variedad de productos permitía encontrar desde dulces de pepita y frutas hasta otras preparaciones tradicionales, como las que ofrece Carlos Poot Quintal, quien señaló que este año ha tenido una buena respuesta de los compradores, aun cuando apenas comenzaban los dos días de mayor movimiento.
Entre sus especialidades se encuentran los mazapanes de pepita, las palanquetas de amaranto y cacahuate, así como los dulces elaborados con frutas, productos que forman parte de los sabores que acompañan estas celebraciones.
En Chuburná, la actividad de estos días también refleja la convivencia que distingue al barrio.
Las personas mayores todavía salen por las mañanas a tomar el fresco, saludan a sus vecinos y barren las calles, conservando una dinámica comunitaria que parece encontrar continuidad en la manera de celebrar a sus difuntos.
Así, entre el ir y venir de compradores, el aroma de los pibes recién preparados, los ramos de flores y las visitas al camposanto, la colonia mantiene vivas sus costumbres.
Una tradición que se expresa tanto en el recuerdo de quienes descansan en el cementerio como en los pequeños rituales familiares que, año con año, reúnen a la comunidad alrededor de sus altares.— CARLOS DE LA CRUZ MONTES DE OCA / DARINKA RUIZ MORIMOTO
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