María Beatriz Ríos Luján: Está otra vez la casa completa

En casa la vida siguió su curso mientras la ausencia se adueñaba de los espacios, saltándonos en cada rincón para sorprendernos. Fue entonces cuando decidimos salirle al paso a la tristeza y colorear de alguna manera nuestros sentimientos resignificando lo que un día se fue aunque aún permanece atado a nuestro corazón.
Y de esa manera por primera vez pusimos un altar en nuestro hogar con un poco de tradición y otro tanto de nuestros propios recuerdos. Porque aunque a veces cueste sentir, el amor siempre encuentra la manera de hacerse presente.
Y es por eso que el altar no es para llorar ausencia. Es una mesita llena de amor con la foto que nos hace sonreír, la flor que huele a campo, la comida y el pan que eran sus favoritos. El aroma a estoraque, incienso y brea junto con la luz va haciendo un guiño para decirles: “Acérquense, es por aquí”.
El altar no es para llorar la ausencia. Es el sitio que nos reúne, es el enlace con el pasado y el puente hacia el futuro. La referencia, la esencia y la esperanza en lo que será. El altar no es para llorar la ausencia. Es para celebrar que vienen por unos días.
Para que la oración los guíe de regreso y el canto les transmita la alegría de quienes con cariño los esperamos siempre. Vengan, vengan, Ko’one’ex, que aquí todo está dispuesto y su lugar sigue guardado. Queridas almas, sean bienvenidas, esta casa vuelve a estar completa con ustedes.
Licenciada en Ciencias de la Comunicación.
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