¡Aguas con el aguacate!
Casi el 90% de la producción aguacatera de México se exporta a Estados Unidos, lo que equivale aproximadamente a unas 800 mil toneladas de la fruta y se estima que deja una derrama económica en nuestro país de casi 4 mil millones de dólares anuales. Bueno, pues ese giro comercial y la derrama económica que provoca podrían verse afectados si la administración Trump hace caso a las recomendaciones que la semana pasada hizo la California Avocado Commission (Comisión del Aguacate de California), que en un comunicado denuncia que “los productores estadounidenses no deberían tener que competir contra una industria en la que la actividad delictiva y las prácticas ilegales socavan la competencia justa”.
La protesta de los agricultores es por la “influencia de los cárteles que amenazan a los productores de aguacate en California”, al tiempo que “contribuyen al desequilibrio comercial de Estados Unidos”.
Además, hacen referencia a los riesgos que se corren -a pesar de las minuciosas inspecciones por parte de agentes estadounidenses en suelo mexicano- con los cargamentos de aguacate con presencia de gusano barrenador que recientemente han sido detectados cuando son transportados de otros estados a Michoacán para su exportación, como sucedió la semana pasada, cuando un convoy procedente de Nayarit fue detectado por oficiales del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) en la población de San Francisco Peribán.
Los aguacateros californianos argumentan que su industria “ha sufrido pérdidas considerables”, con una disminución en su producción -en el último año- de casi un 50 por ciento, al tiempo que la superficie dedicada al cultivo se redujo un 12 por ciento. “Cada explotación agrícola en California que cierra sus puertas representa una pérdida más para la independencia agrícola de Estados Unidos”, dijo Ken Melban, presidente de la California Avocado Commission.
Si Trump, quien está necesitado de adeptos por su baja aceptación ciudadana y ha designado a los cárteles del narcotráfico como “terroristas”, escucha a los aguacateros californianos, quienes argumentan que esos grupos delincuenciales controlan esa industria, que están involucrados en las importaciones de la fruta desde México y que la competencia les está haciendo perder dinero y obligando a cerrar sus campos agrícolas, el inquilino de la Casa Blanca podría tomar medidas extremas y unilaterales -nada extrañas en él- que darían un golpe severo a las exportaciones mexicanas. Así que, ¡aguas, con el aguacate!
Usted, ¿qué opina?
Temas
Ver nota original ↗
¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?
