Volver a confiar en el tren
Hay más de 600.000 personas que cogen cada día un tren en España. Suele ser gente trabajadora, que madruga, que se sube a ese tren porque vive demasiado lejos de donde trabaja (y no siempre por decisión propia, sino por la triste realidad del actual coste de la vivienda). La inmensa mayoría seguro que está viajando estos días con el corazón más encogido; y eso, quienes no hayan optado por el coche.
La confianza tarda mucho en ganarse, pero se esfuma rápidamente. En el caso de España y su sistema ferroviario, lo ha hecho en nueve meses, con dos tragedias que –sumadas– certifican un declive difícil de cuestionar. Será al siguiente gobierno (sea el que sea) al que le toque restaurar esa confianza, pero Sánchez debería empezar esa tarea. Ratificar al ministro del ramo no parece que sea el mejor de los inicios.
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