Crisis terminal del régimen de la 4T

La reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum de estos días está a la altura de la crisis terminal que vive el régimen obradorista. El escándalo en el Instituto Nacional Electoral (INE) es muestra de lo que ha traído la llamada cuarta transformación: la destrucción de lo que estaba bien, la parcialidad y una desbordada venalidad. “No robar, no mentir y no traicionar” es un mantra que se niega día con día y más con la impunidad existente.
Es admirable que, a pesar del escándalo, o quizás por eso mismo, ni siquiera esté de por medio la consideración sobre la inconveniencia de ir a elecciones con un órgano parcial y corrupto. De hecho, el tema central es la manera como el régimen político se hizo del INE, que no solamente tiene que ver con la elección de la señora Taddei como consejera presidenta, sino con todas las decisiones tomadas después de la elección intermedia.
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