La corrupción no es lo más grave
“Si la corrupción es una enfermedad,
la transparencia es una parte medular de su tratamiento”
Kofi Annan
Hay algo peor que la corrupción se llama impunidad. La triste historia del INE retrata al régimen. Se trata de una institución con perfil ciudadano, autónoma en su dirección y administración, garante de elecciones libres y limpias de sospecha, pero llegó Guadalupe Taddei como consejera presidente y las cosas se complicaron, solo ella y ellos saben que ocurrió realmente. Demasiado sórdido, corriente, feo el comportamiento de quien debió cuidar a la querida institución, otrora ejemplo de organización y convocatoria. Duele que cualquiera abuse, una mujer duele más, no porque sea más, sino por la lucha que se ha librado para alcanzar los espacios de decisión. Alcanzar la igualdad de derechos no fue fácil, se suponía que la incorporación de las mujeres en oficinas de gobierno, instituciones y cámaras legislativas se reflejaría en mejoras, tanto en políticas públicas como en conducción de la sociedad hacia realmente el bienestar.
Debemos seguir con pensamiento crítico la actuación de quienes tienen bajo su responsabilidad nuestras vidas. Si la educación, la salud, la economía, el arte, la producción de alimentos, el medio ambiente son temas que nos impactan es la vida misma la que debe protegerse. Vuelvo a decirlo muchos quieren, pero no todos pueden. Me refiero a hombres y mujeres. Bajamos tanto la tablita que cualquiera sin saltar la pasa. No hay desprecio en mis palabras. Simple y llanamente la realidad muestra con contundencia que no todos deberían anotarse.
A Taddei, espero que así sea, le falta enfrentar procesos judiciales y en caso de comprobarse malos manejos en su función de consejera presidente debe recibir y cumplir castigo. Quienes la pusieron en el camino no pueden llamarse sorprendidos. La elección de la propia presidente Sheinbaum y el atentado electoral contra el poder judicial son temas a revisar. Porque les sirvió, porque no pudo ser imparcial, porque la vocación por hacer negocio y el afán de riqueza no eran para nada necesarios.
Es una historia triste. No debe quedar en la anécdota, ni en los memes por mas geniales que sean. Hubo corrupción, no debe haber impunidad. Es grave, muy grave que la impunidad persista. Castigos ejemplares son necesarios. Sin castigo el valor para delinquir crece desproporcionadamente. Se requieren medidas que formen servidores públicos a prueba de vanidad. Las pasiones cuando no se controlan terminan en desastre.
Algo sucede con la izquierda que ostentan en discurso y destruyen con acciones. Creen que las familias son extensión del cargo y que los contratos les pertenecen para gozar de los beneficios del tráfico de influencias. Cuadernos con registro de porcentajes tomados, conversaciones grabadas con palabras que no reflejan educación sino ambición desmedida, eventos donde se presumen los logros obtenidos, las alianzas perversas, el dolor que no sienten, lo natural que les parece dañar y enriquecerse.
Recuerdo a López Obrador, ¿Cómo olvidarlo? Cuando con aquella naturalidad anuncia que su hijo Gonzalo Alfonso López Beltrán mejor conocido como “Bobby” se hará cargo de supervisar las obras del tren interoceánico. El mismo que favoreció a sus cuates-socios con contratos millonarios. Al llegar la desgracia de descarrilamiento y muertes no asumió ninguna responsabilidad. Su papá, el presidente, se creyó monarca y México su reino. Así Taddei les dio a sus hijos libertad para hacer negocios a costa de la institución que juró servir y proteger. Que cochinero y que desvergüenza. Absolutamente sin razón de ser.
P.D.- 2 de noviembre, en mi corazón el dolor de la ausencia, en mi memoria Julieta y Francisco todo amor. ¿y con ustedes?
P.D. 2.- Por favor no vivamos como si nada pasara.
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