Falló su pronóstico de la invasión, y ahora hacen a Merino agente de China
Están cabrones esos columnistas. Tiene razón Ciro Gómez Leyva en su columna de hoy, 2 de noviembre. Muy justo su reproche a quienes, en la prensa —como su compañero de páginas en Excélsior, Jorge Fernández Menéndez—, pronosticaban una invasión de EEUU a México antes de las elecciones intermedias de mañana en el vecino país del norte.
No ha habido nada parecido a operaciones militares abiertas de tropas estadounidenses en México. Todo lo contrario: la relación entre las dos naciones es muy buena, como lo demuestra, apunta Ciro, el trato deferente del secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, al canciller mexicano Roberto Velasco en el G20 de Atlanta.
No nos invadieron los gringos, como parecía desearlo otro comentócrata, Fernández Menéndez, pero faltaba más: ya nos invadirán, gane o pierda mañana el partido de Donald Trump en las elecciones intermedias de Estados Unidos.
Así interpreto la columna de hoy de Jorge en Excélsior: que aun en su peor escenario electoral, Trump conservará amplias facultades y, en sus dos últimos años, endurecerá, no ablandará, sus posiciones. Fernández, por lo tanto, prevé que Washington aumente la presión sobre México.
Y bueno, Jorge Fernández Menéndez advierte que sería un grave error que Claudia Sheinbaum saludara a Vladímir Putin en la APEC, pues confirmaría la penetración rusa en México. Qué tontería.
En las mismas anda Héctor Aguilar Camín, de Milenio: Trump perderá, pero se desbordará fuera de EEUU, así que México quedará en riesgo por tal desborde. No nos tranquilicemos, pues, porque no ha habido invasión: vendrán tiempos peores. Es lo que en el fondo sugiere el director de la revista Nexos.
No hubo invasión, pero como hay penetración rusa en México —eso afirma la comentocracia— y, además, nuestro país pretende entregar toda su tecnología a China —lo jura por Diosito santo Raymundo Riva Palacio en El Financiero—, entonces las cosas se pondrán peores para nosotros.
Ya descubrió Riva Palacio por qué y a qué va la presidenta Claudia Sheinbaum a la reunión de APEC en China: va porque su colaborador más importante en temas tecnológicos, Pepe Merino, es agente chino. Así de mamilas el columnista don Raymundo. Y agrega: la presidenta va a la cumbre en la ciudad de Shenzhen —de líderes de las economías de Asia y el Pacífico— para entregar de plano los recursos tecnológicos mexicanos a la empresa Huawei, vetada en áreas estratégicas por EEUU.
Esa es pura jalada de Riva Palacio. No tiene ninguna sensatez imaginar a Merino como espía chino que quiere entregar toda la tecnología mexicana a Xi Jinping.
Si la presidenta Sheinbaum asistirá a la APEC en China, se debe, entre otras razones, a que México será anfitrión en 2028. Así se acordó por aclamación de las 21 economías del foro en Corea del Sur, en 2025.
Es, por cierto, un foro de primer nivel. Entre sus integrantes están Estados Unidos, China, Rusia, Japón, Canadá, Australia y Corea del Sur, y en conjunto representan alrededor del 60% del PIB mundial y casi la mitad del comercio internacional.
¿Y si Sheinbaum saluda al ruso Vladímir Putin? La saludaría, y ya. Sería solo un intercambio breve, porque las cumbres no dan para largas charlas. También podría hablar con Donald Trump, presidente de Estados Unidos; Xi Jinping, presidente de China; Mark Carney, primer ministro de Canadá; Anthony Albanese, primer ministro de Australia; Sanae Takaichi, primera ministra de Japón, y Lee Jae-myung, presidente de Corea del Sur.
Desde luego, todos ellos son posibles interlocutores, no asistentes confirmados ni protagonistas de reuniones ya acordadas. Pero si alguno asiste y conversa con Sheinbaum, ¿cuál sería el problema? Para eso son las cumbres internacionales: para que los líderes hablen entre sí.
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