Los acampados siguen con el desmontaje en Sol y marcan su futuro: activismo en barrios, pero la Puerta como "punto de encuentro"
La Acampada 26S quiere marcharse de Sol sin abandonar la lucha que Sol representa. Así lo han anunciado este lunes en la lectura del manifiesto reivindicativo en la Puerta del Sol, después de que la mayoría de las comisiones acordaran iniciar el desmontaje progresivo del asentamiento para trasladar la movilización a los barrios de Madrid. El documento, sin embargo, reivindica expresamente la plaza como "futuro espacio de reunión y organización política y asamblearia". "La Acampada 26S es un movimiento que trasciende a la acampada en sí", recoge el texto, que algunos de los allí presentes defienden como una despedida.
La organización insiste en que la experiencia construida durante el último mes debe continuar "más allá de las tiendas de campaña", pero con Sol como referente. Por eso, uno de los compromisos que adquieren sus integrantes es mantener la plaza como "un punto neurálgico y asambleario post-acampada", siguiendo la filosofía de recuperar las plazas públicas como espacios de reunión, protesta y participación ciudadana.
La lectura del manifiesto llega en plena retirada progresiva de las estructuras que han ocupado la plaza durante 36 noches. La mayoría de las comisiones ha decidido trasladar su actividad ya a los barrios para preparar la huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre. Sin embargo, dos comisiones permanecerán en Sol para seguir siendo un órgano de referencia mientras duren las movilizaciones, manifestaciones y futura huelga: "Acamparemos hasta que lo soñado sea norma", marcan.
También se mantendrá el colectivo de personas sin hogar que ahora "cuenta con su propia organización y autonomía", según detallan fuentes de la organización y que ha surgido bautizado como "Asociación de personas sin hogar". Su objetivo "es atender a todas las personas sin hogar a las que han atendido desde la acampada y que han encontrado allí un refugio el último mes y medio", trasladan desde la organización.
Un manifiesto que se amplía más allá de la vivienda
Por el momento, el documento no concreta cómo se materializa la continuidad de las asambleas en la plaza, pero sí deja clara la intención de que Sol no pierda su significado político: "La lucha no se va a quedar aquí, se está expandiendo por los barrios y demás territorios de España". El manifiesto, que sus participantes presentan como "el resultado de un proceso colectivo y horizontal", amplía las reivindicaciones iniciales de la acampada. Aunque el detonante fue la crisis habitacional y el desahucio de Mari Carmen, el documento plantea critica el modelo económico y social de España.
"La acampada nace del sentimiento de rabia y hartazgo debido a la vulneración de los derechos que garantizan una vida digna", comienza el apartado dedicado a explicar el origen del movimiento. Sus redactores se identifican con una mayoría social formada por personas trabajadoras, estudiantes, pensionistas, personas sin hogar y colectivos vulnerables que, según denuncian, se han visto "ahogados por un sistema que ve la vivienda únicamente como un negocio".
Para los participantes, el problema de la vivienda "no puede separarse de la precariedad laboral, el deterioro de los servicios públicos, las dificultades de acceso a derechos fundamentales y la pérdida de los vínculos comunitarios". "Las demandas por una vivienda digna lo atraviesan todo: el techo, el trabajo, la vida", sostiene el texto, que reclama un cambio social tanto en las condiciones materiales como en el ámbito moral, identitario y emocional. El manifiesto también denuncia las dificultades añadidas que encuentran las personas migrantes y racializadas, los colectivos LGTBIQ+ y las familias monoparentales o multiespecie para acceder a una vivienda.
Una comunidad con base "en el amor, cuidados y el apoyo"
Otro de los ejes fundamentales de la lectura es la capacidad de organización colectiva que, según sus integrantes, ha demostrado la acampada. El documento reivindica la experiencia de convivencia desarrollada durante estas semanas como "una demostración práctica de que existen otras formas de organización socia". "Hemos aprendido que si nos juntamos podemos romper el aislamiento y provocar cambios reales", señala el manifiesto, que presenta la acampada como "una prueba viva" de la capacidad de la mayoría social para organizarse. En ese sentido, participantes destacan especialmente "la creación de redes de apoyo mutuo, los cuidados, la autogestión y el acompañamiento emocional".
"Hemos creado una comunidad cuyas bases son el amor, los cuidados, el apoyo emocional y la esperanza de volver a una humanidad solidaria y colectiva", recoge el texto. La movilización tampoco se limitará a la cuestión habitacional. Sus integrantes anuncian su apoyo a la huelga general del 11 de noviembre y a otras formas de protesta, como las huelgas de consumo. También reclaman la derogación de la Ley Mordaza y defienden una lucha internacionalista que conecte las reivindicaciones de diferentes territorios. Por último, concluye con una última referencia a la plaza que ha acogido la movilización desde el 26 de septiembre: "Nuestro espíritu está en Sol. La calle se hace al habitarla y esta plaza será campo para cultivar nuestros anhelos".
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