Simone de Beauvoir, filósofa francesa, sobre cómo afrontar la vejez: "Para que no sea una parodia ridícula de nuestra existencia anterior, hay que seguir persiguiendo objetivos"
Simone de Beauvoir fue una destacada filósofa, escritora y activista feminista francesa, considerada una de las pensadoras más influyentes del siglo XX y una figura clave del existencialismo.
Además de sus reflexiones sobre el feminismo y la condición humana, Beauvoir dedicó uno de sus ensayos más conocidos a analizar el envejecimiento y el lugar que ocupan las personas mayores en la sociedad.
En La Vieillesse (La vejez), publicado en 1970 por la editorial Gallimard, abordó esta etapa de la vida desde una perspectiva biológica, social y política.
"Para que la vejez no sea una parodia irrisoria de nuestra existencia anterior, no hay más que una solución: seguir persiguiendo fines que den sentido a nuestra vida", escribió la pensadora francesa hace más de cinco décadas.
Hoy, cuando la longevidad y la forma de transitar los últimos años de vida ocupan un lugar cada vez más importante en el debate público, su reflexión vuelve a cobrar actualidad.
Simone de Beauvoir, filósofa francesa, sobre la vejez
En el ensayo, Beauvoir reflexiona sobre cómo seguir encontrándole sentido a la vida cuando llega la vejez y muchas de las cosas que antes tenían un rol central en nuestra vida empiezan a cambiar.
La jubilación, por ejemplo, puede significar para muchos, dejar atrás una rutina que tuvieron durante años y con la que organizaban su vida. También ocurre cuando los hijos se van de casa o cuando ciertas responsabilidades dejan de tener el mismo peso que antes.
La intelectual y escritora francesa Simone de Beauvoir. Foto: AFP. Para la filósofa, el riesgo está en quedarse aferrado a lo que uno fue y vivir mirando hacia atrás, como si ya no hubiera nada nuevo por hacer. Por eso habla de evitar que la vejez se convierta en una “parodia” de la vida pasada.
Lo que propone, en cambio, es seguir teniendo proyectos, intereses y cosas por las que levantarse cada mañana. No se trata de intentar vivir como cuando se era joven, sino de encontrar nuevos motivos para disfrutar de esta etapa.
Beauvoir también señala una contradicción que muchas personas experimentan al envejecer, aunque por dentro siguen sintiéndose las mismas, con ganas de hacer cosas y de disfrutar de la vida, empiezan a notar que los demás las miran de otra manera.
La sociedad suele asociar la vejez con el retiro, la pérdida de capacidades y el final de ciertas actividades, cuando todavía quedan muchos deseos y experiencias por vivir.
Su reflexión apunta justamente a eso; cumplir años no significa que se terminen los proyectos ni que haya que resignarse a vivir de los recuerdos.
Para Beauvoir, seguir involucrándose en la vida, cultivar intereses y tener objetivos propios es una manera de darle sentido al tiempo que todavía queda por delante.
El legado y vida de Simone de Beauvoir
Simone de Beauvoir nació en París el 9 de enero de 1908, en el seno de una familia burguesa. Estudió Filosofía en la Sorbona, donde conoció al filósofo Jean-Paul Sartre, con quien mantuvo una relación sentimental e intelectual durante más de cinco décadas.
El filósofo francés Jean-Paul Sartre, la escritora francesa Simone de Beauvoir (izq.) y la abogada francesa Gisèle Halimi. Foto: AFP. Junto a él y a otros intelectuales de su época, reflexionó sobre la libertad individual, la responsabilidad y la necesidad de cuestionar las normas impuestas por la sociedad.
En 1949 publicó El segundo sexo, una obra fundamental para el pensamiento feminista contemporáneo. “Este mundo ha pertenecido siempre a los hombres”, escribió en sus primeras páginas.
A partir de esa idea, cuestionó los roles de género y explicó cómo las normas sociales convierten las diferencias biológicas en desigualdades que subordinan a las mujeres.
Su pensamiento también se tradujo en un fuerte compromiso político y social. Participó en distintas luchas de su tiempo, desde la oposición a la guerra de Argelia hasta las movilizaciones de Mayo del 68, y defendió el derecho al aborto en Francia.
En 1971 firmó el Manifiesto de las 343, una declaración pública en la que mujeres francesas reconocieron haberse sometido a un aborto, entonces ilegal.
Además de sus ensayos filosóficos, escribió novelas como La invitada (1943) y Los mandarines (1954), con la que ganó el Premio Goncourt, y obras autobiográficas como Memorias de una joven formal.
Su legado intelectual y su defensa de la libertad individual y los derechos de las mujeres la convirtieron en una de las figuras más influyentes del pensamiento del siglo XX.
Ver nota original ↗
¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?
