Del lujo y el exceso al hospital: el lado más oscuro del tusi o "cocaína rosa" en Colombia
Los expertos comienzan explicando que el tusi no es una sustancia concreta, sino una mezcla de compuestos psicoactivos que puede variar de una preparación a otra, lo que complica tremendamente la búsqueda.
“El tusi es una plataforma para la inclusión de nuevas sustancias psicoactivas”, afirma a EFE Estefanía Sánchez, directora de Échele Cabeza, organización colombiana dedicada al análisis de sustancias y la reducción de riesgos.
La entidad ha recopilado 4.522 muestras de tusi entre 2021 y 2026. Según sus datos, el 52 % contenía ketamina (fármaco sintético con propiedades anestésicas, analgésicas y disociativas cuyo uso recreativo se ha extendido en los últimos años) y MDMA (éxtasis).
Pero además casi un 10 % de las muestras contenían combinaciones de ketamina y MDA (tipo de anfetamina) y en otras, en menor porcentaje, se ha identificado cafeína, metanfetaminas y otros compuestos utilizados para modificar los efectos de las combinaciones.

El tusi, conocido como ‘2CB’, comenzó a circular en Colombia alrededor de 2010, según Sánchez, inicialmente asociado a ambientes festivos y personas de alto poder adquisitivo. Su presentación rosada y su comercialización como una droga exclusiva contribuyeron a construir esa imagen, que también ha llegado a la música urbana.
Con el tiempo, su consumo se extendió a otros entornos y su preparación artesanal facilitó que dejara de estar ligado exclusivamente a las discotecas.
“La práctica de consumo sale del fin de semana porque ya no únicamente se consume en la fiesta, en el compartir con amigos, sino que, como se puede fabricar de manera artesanal, empieza cualquier día de la semana en la casa, en la cocina, en la intimidad”, señala Sánchez.
Su expansión también se refleja en las incautaciones: los registros del Ministerio de Justicia colombiano contabilizan 54.266 dosis decomisadas en 2024 y 68.862 en 2025, un aumento del 26,9 %.
Complicaciones vasculares y amputaciones
La preocupación ha llegado a los hospitales. En el departamento de Antioquia, especialistas han observado un aumento de complicaciones vasculares en brazos y piernas entre consumidores de tusi, con al menos tres casos que han requerido amputaciones.
“Hubo un incremento muy marcado en los últimos meses de alteraciones vasculares en las extremidades”, destaca a EFE Andrea Restrepo, presidenta de la Asociación Colombiana de Medicina Vascular e integrante de un grupo de especialistas que reúne a toxicólogos y cirujanos vasculares.
Durante un pico de pacientes en mayo, tres instituciones sanitarias atendieron alrededor de 16 personas, según la recopilación inicial del grupo médico. La edad media ronda los 27 años, aunque los especialistas todavía reúnen información de otros centros para conocer el alcance del fenómeno.
Las lesiones presentan distintos grados de gravedad. Algunos pacientes evolucionan favorablemente, mientras que otros necesitan cuidados intensivos y tratamientos para intentar recuperar la circulación sanguínea.
Entre los casos atendidos hay amputaciones menores, como las de dedos, y otras de mayor alcance.
El mecanismo que describen los especialistas es una constricción intensa de los vasos sanguíneos a causa del consumo de tusi que impide que la sangre llegue adecuadamente a las extremidades. Si no se trata a tiempo puede producir isquemia, necrosis y pérdida de tejido.

Mientras avanzan los estudios, toxicólogos, servicios de urgencias y cirujanos vasculares trabajan en protocolos de atención y en una base de datos común para reunir información de los pacientes.
Los especialistas investigan qué componentes pueden desencadenar las lesiones. Según Restrepo, en estudios realizados con la Universidad de Antioquia y el Instituto Toxicológico se identificaron metanfetaminas bromadas (alteradas con bromo, sustancia altamente tóxica) en muestras relacionadas con estos casos.
Sin embargo, Sánchez insiste en que todavía no está comprobado qué sustancia o combinación de ingredientes provoca estas graves complicaciones vasculares.

La representante de Échele Cabeza menciona por su parte la xilacina, un sedante de uso veterinario, pero aclara que su presencia en el tusi continúa siendo una hipótesis que no han podido confirmar.
Mientras tanto, la “cocaína rosa” sigue ganando atractivo en la calle.

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