La figura ante crisis de desaparecidos en México
Hasta finales de octubre de 2026, el paradero de 130 mil 841 personas permanecía como desconocido en México. La cifra, que día con día cambia en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), revela una cruda realidad para miles de familias que entre trámites burocráticos y activismo buscan consuelo a dicha incertidumbre en la intimidad de su fe.
En Pachuca, Hidalgo, una nueva representación de la Santa Muerte parece recoger esa angustia. La llaman la Santa Muerte de los Extraviados y, a diferencia de la imágen tradicional de la popular figura, su rostro mitad humano mitad esquelético simboliza aquella zozobra de no saber si los seres queridos que buscan siguen vivos o han muerto.
Durante más de dos década, el doctor en Historia de América Latina, Andrew Chesnut, ha documentado tanto los orígenes del culto como su crecimiento y evolución. Además de definirlo como el movimiento religioso de más rápido crecimiento en el mundo, el también profesor de religión en la Universidad de la Mancomunidad de Virginia ha documentado cómo la Niña Blanca ha evolucionado para responder a las necesidades de sus devotos, convirtiéndose en una aliada espiritual para enfrentar diversas adversidades, incluyendo la desaparición de un ser querido.
El surgimiento de la Santa Muerte de los Extraviados
En la "Catedral de la Santa Muerte" inaugurada por Óscar Pelcastre, quien se hace llamar el Obispo Negro, en Pachuca, Hidalgo convergen múltiples creencias. Desde el culto a la Niña Blanca, hasta el Angelito Negro y la religión yoruba. Independientemente de la expresiones religiosas que coexisten en el recinto, lo cierto es que sus paredes resguardan las peticiones, agradecimientos y ritos de sus decenas de visitantes.
Es precisamente en uno de los pasillos de dicho recinto donde se ubica la Santa Muerte de los Extraviados. Fue a través de un vlog publicado en el canal de YouTube conocido como Explorando con Fer que se exhibió a dicha representación poco común de la Niña Blanca. Según explicó uno de los trabajadores del lugar al creador de contenido, la representación responde a la incertidumbre que existe sobre el destino de las personas desaparecidas: no saber si están vivos o muertos.
"Esta sería la representación de la Santa Muerte más reciente y en mi investigación, en mi búsqueda de otras figuras de la Santa Muerte, que yo sepa, actualmente esa Santa Muerte de los Extraviados allá en su templo en Pachuca es la única del país", describió el Dr. Andrew Chesnut en entrevista con MILENIO.
El especialista considera que esta representación podría replicarse en otros puntos del país, particularmente ante la persistencia de la crisis de desapariciones y la propia dinámica del culto. Pese a que no se cuenta con un conteo oficial sobre el número de devotos que la Niña Blanca acumula en México, las estimaciones del Dr. Andrew Chesnut apuntan a que son, por lo menos, 8 u 9 millones en el país.
La evolución de las representaciones de la Santa Muerte
A diferencia de la representación más popular de la Santa Muerte, la de los Extraviados se distingue por tener el rostro dividido en dos mitades: la primera con facciones humanas y piel encarnada y la segunda con un esqueleto blanco. Es el punto medio entre lo terrenal y la trascendencia.
La Santa Muerte de los Extraviados también posee símbolos como la clásica hoz y una balanza, la cual representa la equidad, la justicia y la imparcialidad, además del equilibrio espiritual. Aunque la innovación de su representación ha llamado la atención desde que fue instalada en el centro de culto que dirige Óscar Pelcastre, el origen de la imagen de la Niña Blanca encarnada se remonta a años atrás.
"Tiene su sus orígenes en Catemaco, el gran centro de brujería allá en Veracruz que existía una figura este pues como combinaron la Santa Muerte con Yemayá que es la Diosa del mar de santería [...] Luego David Romo que fundó la primera iglesia de la Santa Muerte en Ciudad de México y que obtuvo reconocimiento legal como asociación religiosa legal en el 2003 creó una Santa Muerte completamente encarnada que se parecía mucho a su esposa", explicó el profesor de religión de la Universidad de la Mancomunidad de Virginia.
La explicación del Dr. Andrew Chesnut refiere que el surgimiento de una Santa Muerte encarnada respondía a que muchas personas se espantaban al mirar la figura esquelética de la muerte, no obstante, la figura nunca se popularizó pese al intento de promoverla con cualidades humanas.
Pese a la intención que hay detrás del surgimiento de la Santa Muerte de los Extraviados por responder a un fenómeno tan crudo con el de las desapariciones en México, resulta necesario precisar que en muchas ocasiones la aparición de nuevas representaciones de la Niña Blanca no vienen desde una cuestión espiritual sino más bien de los fabricantes que han visto en la figura un negocio con potencial.
"Muchas veces también este esos nuevos modelos de las Santa muerte también, surgen de las fábricas allá en Estado de México y las fábricas de China también [...] A veces son los propios este fabricantes que sacan nuevos modelos basados en lo que piensen que se va a vender bien", precisa el Dr. Andrew Chesnut.
El hecho de que surjan distintas versiones de la Santa Muerte se ha convertido también en un referente del crecimiento que el culto ha tenido en México. Si bien existen unas en donde convergen con la santería -como es el caso de la que alude a las siete potencias africanas- también han aparecido otras poco convencionales como, por ejemplo, la Santa Muerte embarazada.
La paradoja de la Santa Muerte
El surgimiento de la Santa Muerte de los Extraviados es también una paradoja. A través de los años, la narrativa que desde los medios de comunicación se ha construido respecto al culto ha apuntado a consolidarla como una “narco santa” o una aliada espiritual de personas vinculadas de alguna forma al crimen organizado.
Las investigaciones realizadas por el Dr. Andrew Chesnut dan cuenta de que, si bien es cierto que la Niña Blanca acumula gran cantidad de seguidores asociados al entorno criminal, la mayoría de los devotos no pertenecen a él. Por ejemplo, en marzo de 2025, cuando el colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco ingresó al predio conocido como Rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco, además de indumentaria y rastros de personas con reportes de desaparición, también localizaron un altar con figuras de diversos tamaños y colores de la Santa Muerte.
El hallazgo contribuyó a reforzar la asociación mediática entre la Santa Muerte y el crimen organizado toda vez que, al ser una santa popular, es viable realizarle peticiones fuera de la ética y la moral católica, un factor que ha destacado entre personas vinculadas a actividades delictivas. La premisa la contrasta el surgimiento de la Santa Muerte de los Extraviados, la cual evidencia cómo no sólo quienes cometen crímenes recurren a ella, sino que también lo hacen aquellos que buscan encontrar respuestas al paradero de sus seres queridos.
“Obviamente hay un porcentaje, pues yo creo que pequeño, que tiene vínculos con con el narco, con el crimen organizado, pero la gran mayoría de los devotos son gente de de clase trabajadora que que muchas veces son víctimas del crimen y claro, algunos metidos en el crimen organizado, pero hay miles y miles que nada que ver que que son víctimas”, explicó al respecto el Dr. Andrew Chesnut.
El profesor en religión de la Universidad de la Mancomunidad de Virginia recordó que la Santa Muerte es conocida también como la Virgen de los Olvidados, de modo que acumula gran cantidad de devotos dentro de comunidades históricamente marginadas e incluso entre aquellas personas que tienen trabajos donde su vida está en constante riesgo, tal es el caso de transportistas, policías e incluso en las Fuerzas Armadas.
En un país donde miles de familias continúan buscando a sus seres queridos, la aparición de la Santa Muerte de los Extraviados muestra cómo el culto a la Niña Blanca incorpora nuevas representaciones vinculadas con las preocupaciones de sus devotos. Para quienes enfrentan la incertidumbre de una desaparición, la fe se consolida en un espacio donde depositar sus plegarias y mantener viva la esperanza.
ATJ
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