Las plañideras en México: el oficio de llorar a los muertos a cambio de dinero que daba prestigio a las familias ricas en el centro y sur del país
Llorar por un difunto sin haberlo conocido y lamentar su partida entre gritos, sollozos y hasta desmayos, a cambio de una remuneración económica, fue una práctica que durante siglos se realizó en México. Solo las personas adineradas podían contratar este servicio, pues representaba prestigio.
Las plañideras o lloronas eran mujeres contratadas principalmente por familias adineradas para despedir a sus difuntos. La práctica se arraigó durante la época colonial y, aunque en Sonora no tuvo mucha presencia por las diferencias culturales y religiosas con el Centro y Sur del país, especialistas aseguraron que sí se sabía de su existencia.
El sociólogo Jesús Durán Pinzón reveló que la contratación de las plañideras no solo estaba relacionada con el duelo por perder a un ser querido, sino también con el prestigio, el poder económico y las diferencias entre las clases sociales.
¿Por qué las familias contrataban a las plañideras?
Explicó que las familias más adineradas contrataban a estas mujeres para demostrar la importancia social del difunto. Mientras mayor fuera el número de plañideras presentes durante el funeral, mayor era el reconocimiento que se pretendía proyectar ante la comunidad.
Se pensaba que entre más plañideras asistían para que le lloren a mi muerto, más prestigio tengo, no solamente lloraban, sino que imprimían también esa parte del sentimiento que sería, digamos, esos lamentos, el drama.
“Incluso, se llega a mencionar que en algunos momentos hasta se podían recolectar las gotas del llanto y se esparcían sobre la caja del muerto”, aseveró.
El catedrático de la Licenciatura en Sociología de la Universidad de Sonora señaló que el llanto de las plañideras se convertía prácticamente en una representación teatral. Las mujeres debían manifestar sufrimiento mediante gritos, lamentos y sollozos, aunque no estuvieran vinculadas con la persona fallecida.
Detalló que la palabra plañidera proviene del verbo “plañir”, relacionado con el latín “plangere”. Su significado va más allá de simplemente llorar, ya que también implica gemir, lamentarse y expresar el dolor de manera intensa, características propias de estas mujeres.
Otra de las creencias populares relacionadas con las también conocidas como lloronas era que, mientras más fuerte se llorara por el muerto, más rápidamente podría llegar su alma al cielo. Sin embargo, Durán Pinzón aclaró que se trataba de interpretaciones tradicionales y no de hechos comprobados.
¿Qué relación tenían las plañideras con la desigualdad social y de género?
Jesús Durón Pinzón, estudioso del comportamiento de la sociedad, consideró que el oficio de las plañideras marcaba una desigualdad social en el siglo XIX y gran parte del siglo XX, periodo en el que tuvieron mayor presencia en la sociedad mexicana.
Mientras las personas pobres despedían a sus seres queridos en medio del dolor genuino, las familias adineradas pagaban para que otras personas lloraran por ellos.
Generalmente contrataban a personas pobres, que son las que trabajaban de eso y que no tenían otra opción. Además, no eran cualquier persona, eran mujeres profesionales, con gran capacidad teatral, porque tenían que ser convincentes en su interpretación.
“Otra de las cuestiones es que eran solamente mujeres las que se dedicaban a ser plañideras”, agregó, “y aunque puede verse como una disparidad de género, este tema siempre ha estado arraigado en nuestra crianza, ya que, además, siempre nos han dicho que los hombres no lloran”.
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¿Por qué las plañideras tuvieron poca presencia en Sonora?
Pese a que se sabía de su existencia, las plañideras o lloronas prácticamente no existían en Sonora, especialmente en Hermosillo, donde la sociedad es demasiado conservadora y esas prácticas no eran bien vistas, incluyendo a la Iglesia, destacó el cronista municipal de Hermosillo.
Ignacio Lagarda Lagarda indicó que, aunque las plañideras se remontan a la época de los griegos y romanos y la práctica fue traída por los españoles, en Sonora no tuvieron mucha presencia. Esta región del País recibió influencia española, pero también de otros países europeos, lo que representó una gran diversidad de culturas.
En este país hay tres Méxicos: El México del Norte, el del Centro y el del Sur. Aquí en el Norte, por cuestión de zonas climáticas y ambientales, han existido tribus indígenas diferentes a las del Centro y Sur, y por eso, aquí no hubo tanta influencia española, ni en la religión, ni en lo alimentario, ni en lo cultural.
“También somos diferentes antropológicamente”, añadió, “no es lo mismo los yaquis que los purépechas michoacanos o este tipo de comunidades indígenas. Somos diferentes y seguimos siendo, aunque haya muchos medios de comunicación, somos sigue siendo diferentes”.
El historiador resaltó que la sociedad sonorense se ha caracterizado por mantener tradiciones religiosas conservadoras. En ese contexto, las manifestaciones exageradas de dolor, teatro o drama no eran bien vistas y hasta en la actualidad siguen generando polémica.
Hermosillo es una ciudad muy tradicional, incluso el Estado, y muy conservadora, y pues aquí nunca existieron ese tipo de personas. De hecho en el Sur del país y Centro, con el tiempo fueron erradicadas, porque no se veía muy bien, era vulgar que los que iban a los cementerios estuvieran escuchando llorar a mares, a personas que sabían que no eran parientes del difunto”.
Lagarda Lagarda mencionó que a mediados del siglo XX era más común que los funerales se realizaran en las casas de los difuntos. Casi siempre asistían mujeres, quienes rezaban y acompañaban a los dolientes, y en ocasiones la misma sociedad las comparaba con las plañideras.
Yo me acuerdo que escuchaba, pero no sabía qué era o quiénes eran. Los hombres les decían a las mujeres cuando lloraban: ‘Pareces plañidera’, pero era una forma de expresión, se sabía que existían, pero no en Sonora. Tal vez en la frontera, a donde llegan personas de todo el país”, apuntó.
¿Cómo se mantiene viva la tradición de las plañideras?
Las plañideras desaparecieron de los funerales tradicionales, pero su recuerdo permanece en algunas expresiones populares, subrayaron los especialistas, como en películas mexicanas y concursos culturales.
Tal es el caso del Municipio de San Juan del Río, Querétaro, donde la representación del llanto permite mantener viva la memoria de esta antigua ocupación. En ese lugar, las plañideras se convirtieron en un símbolo de prestigio y una expresión de las costumbres funerarias.
De acuerdo con la convocatoria del certamen, el Concurso Nacional de Plañideras se llevó a cabo el pasado viernes 30 de octubre en la Plaza Independencia de San Juan del Río. El jurado calificador tomó en cuenta los siguientes aspectos:
- Llanto.
- Creatividad.
- Vestuario.
- Actuación.
- Veracidad.
La ganadora recibió 12 mil pesos en efectivo.
Este concurso se realiza desde hace 20 años. Además de preservar las tradiciones populares, uno de sus objetivos es atraer el turismo a la ciudad.
¿Qué queda de esta práctica en la actualidad?
La información reunida por los especialistas muestra que el oficio de las plañideras forma parte de la memoria de las costumbres funerarias en México. Aunque desapareció de los funerales tradicionales, permanece en expresiones populares, películas mexicanas y actividades culturales como el Concurso Nacional de Plañideras.
En Sonora, su presencia fue limitada por las diferencias culturales y religiosas señaladas por los especialistas, mientras que en otras regiones la práctica se conserva como una representación cultural.
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