Un baile fuera del protocolo, un diluvio sin paraguas y reclamos por el pasado esclavista: la intensa gira de Carlos de III por el Caribe
LONDRES.– Gran Bretaña abrió la puerta a una disculpa formal por su participación histórica en la trata transatlántica de esclavos, en medio de crecientes reclamos de reparaciones de los países caribeños y de una gira del rey Carlos III por la región, marcada por las tensiones en torno al legado colonial británico.
El primer ministro Andy Burnham afirmó en un artículo publicado en The Guardian que su gobierno está dispuesto a iniciar un “diálogo estructurado” con los países afectados por la esclavitud y a escuchar los pedidos de una disculpa oficial. Sin embargo, rechazó la posibilidad de pagar compensaciones económicas por los abusos cometidos durante el período colonial.
“Escuchar las peticiones de una disculpa formal en nombre del Estado británico constituirá una parte importante de este proceso, y estoy abierto a ellas”, escribió Burnham, en vísperas de la cumbre de jefes de gobierno de la Commonwealth, que reúne a 56 países, principalmente antiguas colonias británicas, y se celebra esta semana en Antigua y Barbuda.
El primer ministro sostuvo que el país debe reconocer su “historia complicada” para fortalecer las relaciones dentro de la organización. “Al esconder la cabeza en la arena, hemos dañado la capacidad de la Commonwealth para funcionar”, señaló.
No obstante, Burnham mantuvo la negativa del gobierno a pagar reparaciones financieras. “No creo que se pueda responsabilizar a los británicos de hoy por los agravios históricos, por muy atroces que fueran, que tuvieron lugar en una época diferente, bajo leyes diferentes y en los que no participaron personalmente”, argumentó.
Una gira real bajo la presión de los reclamos
Las declaraciones de Burnham coinciden con la gira de nueve días que Carlos III realiza por el Caribe, donde el monarca enfrenta pedidos de disculpas y reparaciones por el papel de Gran Bretaña en la esclavitud.
En Nassau, capital de Bahamas, el rey reconoció que “es justo que reconozcamos el gran sufrimiento y las injusticias del pasado”, pero evitó ofrecer una disculpa formal. Sus palabras fueron cuestionadas por representantes del movimiento de reparaciones.
“No necesitamos más palabras cuidadosamente elaboradas sobre la reconciliación. Necesitamos acciones a la altura del daño causado”, sostuvo Niambi Hall Campbell-Dean, presidenta del Comité Nacional de Reparaciones de Bahamas.
La visita continuó en Guyana, una antigua colonia británica que fue escenario de una de las mayores rebeliones de esclavos del Caribe durante la época colonial. Carlos III llegó al país sudamericano por invitación del presidente Irfaan Ali, quien había pedido públicamente una disculpa por la esclavitud.
Durante su estadía de dos días, el monarca se reunió con Ali y con empresarios locales. Fue su primera visita a Guyana desde 2000, cuando todavía era príncipe.
En Georgetown, la capital, unos 15 manifestantes se concentraron frente al Umana Yana, una construcción tradicional con techo de hojas de palma donde el rey se reunió con líderes indígenas conocidos como toshaos. Los manifestantes reclamaron que Gran Bretaña asumiera su responsabilidad histórica.
“Ninguna disculpa devolverá lo robado. ¡Reparaciones ya!”, decía una de las pancartas.
“Es una oportunidad para intentar hacerle comprender esta responsabilidad histórica por lo que ocurrió aquí”, afirmó Terence Campbell, diputado opositor de la alianza APNU, que participó de la protesta.
La presión sobre la monarquía también está relacionada con sus propios vínculos históricos con la esclavitud. En 2023, el Palacio de Buckingham informó que Carlos III había respaldado investigaciones sobre la relación de la familia real con la trata de esclavos, después de que The Guardian publicara información sobre documentos que mostraban conexiones históricas.
Desde su llegada al trono en 2022, el rey ha expresado pesar por el sufrimiento provocado por la esclavitud, pero nunca llegó a ofrecer una disculpa formal. Como monarca constitucional, Carlos III habla en nombre del gobierno británico, que tradicionalmente ha rechazado tanto las disculpas oficiales como las reparaciones económicas.
“Creo que el rey Carlos III se encuentra en una posición difícil, porque uno puede expresar pesar por algo, pero una disculpa va mucho más allá”, explicó la comentarista especializada en la realeza Afua Hagan.
El Palacio de Buckingham señaló que el monarca no evitaría abordar los aspectos más vergonzosos del pasado británico durante su visita, aunque aclaró que no le correspondería pronunciarse sobre cuestiones específicas de la política gubernamental.
Carlos III se encuentra ahora en Antigua y Barbuda, última escala de su gira. Allí participó el domingo, junto con la reina Camila, del desfile por el Día de la Independencia.
Allí, el monarca quedó empapado durante una tormenta tropical mientras Camila se alejaba protegida por el único paraguas disponible.
El rey levantó los brazos en señal de desesperación y miró a su alrededor en busca de alguien que pudiera ayudarlo. Finalmente recibió otro paraguas y bromeó sobre el episodio con el primer ministro Gaston Browne: “Creo que me va a crecer berro en el traje”, comentó.
La visita también dejó momentos más distendidos, como un video de Carlos III bailando durante un desfile tradicional de Junkanoo en Nassau, Bahamas, que se viralizó en las redes sociales. El monarca, de 77 años, se sumó al ritmo de la música local entre bailarines vestidos con coloridos trajes, en una de las imágenes más llamativas de su gira.

Sin embargo, más allá de las escenas festivas, las demandas de los países de la región siguen ocupando un lugar central en la agenda de la visita.
El Caribe insiste en las reparaciones
Los gobiernos caribeños han intensificado sus demandas de justicia reparadora, aunque sus propuestas no se limitan a compensaciones monetarias. Entre las principales medidas reclamadas figuran el alivio de la deuda, la financiación para el desarrollo, mejoras en educación y salud, y recursos para enfrentar los efectos del cambio climático.
Hilary Beckles, presidente de la Comisión de Reparaciones del Caribe, afirmó recientemente que la región nunca había estado tan preparada para confrontar al Reino Unido y a la monarquía por sus vínculos con la esclavitud.
“La región está movilizada, los gobiernos están movilizados”, sostuvo.
En ese contexto, Burnham propuso impulsar una nueva iniciativa internacional sobre deuda, destinada a facilitar que los países más vulnerables puedan cumplir sus obligaciones mediante plazos de pago más largos y tasas de interés más bajas. Para promover el proyecto, el ex primer ministro británico Gordon Brown, defensor del alivio de la deuda de los países en desarrollo, participará de la cumbre de la Commonwealth.
La primera ministra de Barbados, Mia Mottley, recibió favorablemente el reconocimiento de Burnham sobre la brutalidad de la trata transatlántica y su disposición a considerar una disculpa formal, aunque subrayó que persisten diferencias sobre las reparaciones.
“Esas diferencias no deberían impedir avances en salud, educación, combatir la pobreza y la desigualdad, y condiciones de deuda más justas para los Estados vulnerables”, escribió en X.
Por su parte, el primer ministro de Antigua y Barbuda, Gaston Browne, calificó las declaraciones británicas como un “avance significativo y bienvenido”, pero advirtió que la postura histórica del Caribe sobre la justicia reparadora sigue sin cambios.
“Las diferencias sobre la compensación financiera deben abordarse mediante el diálogo, pero no tienen por qué impedir avances en áreas donde sea posible llegar a acuerdos”, señaló en Facebook.
El debate también refleja un cambio en la manera en que el Reino Unido aborda su pasado colonial. Durante décadas, los dirigentes británicos destacaron principalmente el papel del país en la abolición de la trata de esclavos en 1807 y de la esclavitud en el Imperio en 1833.
Burnham reconoció ahora la necesidad de considerar también la participación británica en ese comercio. “Somos un país donde personas valientes encabezaron el camino para abolir la esclavitud, pero también somos un país que participó en el comercio de vidas humanas”, afirmó.
Carlos III, que continúa bajo tratamiento contra el cáncer, tiene previsto dirigirse el martes a los líderes de la organización. Su intervención será uno de los momentos centrales de una cumbre en la que los países caribeños volverán a exigir que el reconocimiento del pasado esclavista británico se traduzca en medidas concretas.
Entre los siglos XV y XIX, al menos 12,5 millones de africanos fueron secuestrados y vendidos como esclavos por comerciantes europeos. Según la Base de Datos sobre la Trata Transatlántica de Esclavos, Gran Bretaña transportó a unos 3,2 millones de personas a través del Atlántico, lo que la convirtió en una de las principales potencias involucradas en ese comercio.
Agencias AP y Reuters
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