Era la preferida de Sturzenegger, casi la funde un tero y ahora vuelve a “despegar”
Humming Airways, la aerolínea que nació hace dos años para cubrir una demanda insatisfecha de conectividad con vuelos regionales, está iniciando una nueva etapa.
La compañía completó en estos días su tercera ronda de inversión, con la que incorporará dos aviones, un motor de respaldo y una aeronave adicional mediante un acuerdo de leasing. De esta forma, pasará de tener un solo avión propio a contar con una flota potencial de cuatro aeronaves, con la que proyecta sumar siete destinos a los cinco que opera actualmente.
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La expansión llega después de un episodio que puso a prueba sus operaciones. En agosto pasado, el único avión propio de la empresa quedó fuera de servicio tras impactar contra un tero en Tres Arroyos. El incidente dañó una pieza del motor que no estaba disponible en el mercado y cuya reparación terminó demandando dos meses. Durante ese período, la compañía debió recurrir a una aeronave alquilada para sostener inicialmente los vuelos y luego suspender temporalmente sus servicios.
La historia de Humming Airways comenzó en 2024, cuando Francisco Simón Errecart, que entonces tenía 20 años, identificó una oportunidad de negocios a partir del pedido de un amigo que viajaba todas las semanas en vuelos privados entre San Fernando y Venado Tuerto. La idea era ofrecer una alternativa más económica para empresarios que necesitaban trasladarse regularmente a Buenos Aires desde ciudades que habían perdido sus conexiones aéreas.
Antes de realizar su primer vuelo, la compañía ya había ganado notoriedad por las reiteradas menciones del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que la presentaba como un ejemplo de las oportunidades que abría la desregulación del sector aerocomercial. Sin embargo, Errecart aclaró desde el comienzo que el emprendimiento no tenía vínculos con el Gobierno y que su objetivo era desarrollar un negocio privado sin subsidios.
Dos años después, aquella startup que comenzó alquilando un avión de 19 plazas alcanzó la rentabilidad y se prepara para dar un salto en su escala operativa.
El tero que paralizó los vuelos
El 3 de agosto pasado, cuando uno de sus aviones se disponía a aterrizar en el aeródromo municipal de Tres Arroyos, un tero ingresó en una de las turbinas y provocó una avería que dejó a la aeronave fuera de servicio. La maniobra pudo completarse con normalidad y ninguno de los pasajeros resultó herido, pero el incidente terminó convirtiéndose en un problema mucho mayor de lo previsto.
En un primer momento, Humming Airways debió suspender durante una semana los vuelos entre Aeroparque y Tres Arroyos, hasta que consiguió reemplazar la aeronave afectada por otra de respaldo. Sin embargo, la reparación terminó demorando dos meses porque una de las piezas dañadas no estaba disponible y debió ser fabricada especialmente.
“Con estos aviones, para ciertas cosas no hay tantos repuestos. Si vas a la fábrica, te los hacen, pero pueden tardar tres o cuatro meses. Veníamos comprando y armando un stock para el mantenimiento programado, pero esta pieza no estaba fabricada”, explicó a LA NACION Errecart, fundador, CEO y piloto de Humming Airways.
Según relató, durante el primer mes la empresa recurrió a una aeronave alquilada para sostener el servicio, aunque con un impacto sobre su rentabilidad. En el segundo mes, en cambio, debió suspender las operaciones y avisarles a sus clientes que no les cobraría los abonos correspondientes a ese período.
“El primer mes no podíamos incumplir, entonces tuvimos que salir a buscar una solución. El segundo, les dijimos a los clientes que no pagaran el abono y que retomaríamos el servicio cuando el avión estuviera nuevamente operativo”, contó.
El episodio dejó una lección que ahora se refleja en la estrategia de expansión de la compañía. Además de incorporar dos aviones, Humming Airways decidió adquirir un motor de respaldo y cerrar un acuerdo para disponer de otra aeronave en leasing, con el objetivo de evitar que una avería vuelva a paralizar su operación.
Desde su creación, Humming Airways habría recaudado unos US$5 millones en tres rondas de inversión. Entre los inversores que respaldan el proyecto figuran Gabriel Martino, expresidente de HSBC Argentina; Jerónimo Bosch, presidente del Grupo Pegasus; Nicolás Aguzín, exCEO de la Bolsa de Hong Kong; Ignacio Marseillán, exmanaging director de Globant; Sebastián Braun; Sebastián Loketek; y Balanz Capital.
La compañía comenzó operando con un avión alquilado y en julio de 2025 concretó la compra de su primera aeronave. Ahora sumará otros dos Fairchild Metroliner, turbohélices bimotores con capacidad para 19 pasajeros, además de un motor propio de respaldo y un acuerdo para disponer de otro avión en leasing.
“Levantamos capital como si fuéramos una startup, pero no hacemos lo que suelen hacer las startups con el dinero. En lugar de destinarla a marketing o sueldos, la invertimos directamente en activos”, explicó Errecart.
Según afirmó, después de la compra de su primer avión, la compañía alcanzó el punto de equilibrio y posteriormente comenzó a registrar ganancias, aunque el incidente de agosto afectó sus resultados.
Siete destinos nuevos y planes para Uruguay
Actualmente, Humming Airways conecta Buenos Aires con Concordia, Villa Gesell, Olavarría, Tandil y Tres Arroyos. A partir de fines de enero o principios de febrero de 2027, prevé incorporar otras siete ciudades: Mercedes, Goya, Reconquista, Sunchales, Villa Mercedes, Trenque Lauquen y Necochea.
De concretarse el plan, pasará de cinco a 12 destinos nacionales. La ampliación también implicará un crecimiento de su plantilla, de 32 a 48 empleados.
La estrategia apunta a ciudades que actualmente no cuentan con vuelos comerciales regulares de Aerolíneas Argentinas o JetSmart, pero que tienen actividad empresarial suficiente para sostener una conexión con Buenos Aires.
“Muchas de estas ciudades tuvieron vuelos comerciales en el pasado, con aviones de 40 o 50 pasajeros y ocupaciones del 60% o 65%. Nosotros vamos a operar con aviones de 19 plazas, que creemos que son mucho más adecuados para esa demanda”, señaló.
Para definir las rutas, la compañía trabaja previamente con sociedades rurales, cámaras industriales y empresas locales, con las que acuerda la compra anticipada de una determinada cantidad de pasajes. Según Errecart, en buena parte de los nuevos destinos ya consiguieron compromisos suficientes para cubrir los costos operativos.
La expansión podría continuar durante 2027. La empresa analiza desarrollar un nuevo centro de operaciones en Neuquén y también estudia ingresar al mercado uruguayo con vuelos domésticos, para lo cual ya mantiene conversaciones con empresarios locales.
Una de las particularidades de Humming Airways es que, a diferencia de las aerolíneas tradicionales, su negocio no depende principalmente de la venta individual de pasajes. Alrededor del 85% de sus ingresos proviene de abonos contratados por empresas y particulares, que adquieren anticipadamente una determinada cantidad de vuelos.
Los pasajes incluidos en esos contratos no son nominales, por lo que pueden utilizarse para distintos empleados, directivos o familiares. Además, según la compañía, cuestan entre un 20% y un 30% menos que los ofrecidos en su página web.
“Nuestro costo de adquisición de clientes es más alto que el de una aerolínea que simplemente pone los pasajes a la venta en una web. Pero, a cambio, tenemos un flujo de ingresos asegurado y sabemos de antemano que vamos a cubrir los costos y obtener una determinada ganancia”, explicó Errecart.
La propuesta busca diferenciarse también por los tiempos de viaje. Los pasajeros pueden presentarse en el aeropuerto hasta 25 minutos antes de la salida, no necesitan realizar el check-in tradicional y llevan consigo su equipaje. Las tarifas son aproximadamente el doble de las de un ómnibus, por lo que apuntan a un público que prioriza el ahorro de tiempo.
Más allá de la demanda, uno de los obstáculos que enfrenta la compañía es el estado de la infraestructura aeroportuaria. De hecho, debió discontinuar sus rutas originales a Venado Tuerto y Villa María: la primera por problemas en la pista y la segunda porque, sin la escala anterior, la operación dejaba de ser rentable.
Otro punto de negociación con los municipios son las tasas aeroportuarias. Según Errecart, la empresa no solicita subsidios, pero sí busca exenciones temporales para reducir los costos iniciales. En cuanto al combustible, que representa entre el 26% y el 27% de sus costos totales, utiliza coberturas financieras que actualmente le permiten asegurar sus necesidades para aproximadamente ocho meses.
Mientras prepara la incorporación de los nuevos aviones, Humming Airways también reforzará su operación de verano en Villa Gesell, donde pasará de dos a tres frecuencias semanales a partir de diciembre.
Después de haber quedado prácticamente paralizada por el impacto de un pájaro, la compañía busca que su próximo salto de crecimiento no dependa de un solo avión.
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