La Policía desaloja de madrugada la acampada en Sol: los manifestantes se quejan del uso de "violencia" y "gas pimienta"
La Policía Nacional ha desalojado durante la madrugada de este martes la Acampada del 26-S en la Puerta del Sol, en coordinación con la Policía Municipal de Madrid. La Delegación del Gobierno ha asegurando que se trata de una medida de "último recurso" adoptada tras un "proceso de actuación gradual" y después de que la protesta perdiera su carácter reivindicativo inicial y derivara en alteraciones del orden público.
A través de un comunicado recogido por Europa Press, la institución, dirigida por Pilar Trinidad desde hace una semana, responde así a las denuncias vertidas por la organización de la acampada, que ha acusado a las unidades antidisturbios de acometer una intervención "violenta" con el uso de "gas pimienta" que habría dejado varias personas heridas.
El comunicado no hace mención a las cargas ni al uso de gases lacrimógenos denunciados por los acampados, pero según ha informado la Delegación del Gobierno a Europa Press "el desalojo se ha desarrollado sin violencia".
Según el texto de la Delegación, el Gobierno protegió en un primer momento el derecho fundamental de reunión al concurrir una "finalidad reivindicativa común". Sin embargo, la institución subraya que dicho derecho "no es ilimitado" y que, tras más de un mes de protestas, se ha constatado un "cambio en las circunstancias y naturaleza de la acampada".
Personas sin hogar y colectivos vulnerables
En concreto, señalan que las principales organizaciones participantes se retiraron y que un gran número de las pernoctaciones correspondían ya a "personas sin hogar" y "colectivos vulnerables", lo que, sumado a "la existencia de diversos hechos presuntamente delictivos e incidentes ocurridos en el interior o en el entorno inmediato de la acampada" -comunicados por la Jefatura Superior de Policía de Madrid-, generó un "peligro concreto para personas y bienes".
La Delegación ha detallado que el desalojo no fue una acción sobrevenida, sino el resultado de semanas de mediación. Según el documento, el pasado 26 de octubre, el entonces delegado, Francisco Martín, remitió un escrito a los acampados advirtiendo de que el tiempo transcurrido era "razonable" para hacer llegar sus exigencias a la sociedad y planteando el fin de la protesta. Al no obtener respuesta, el 29 de octubre se envió un segundo requerimiento exigiendo el "desmantelamiento de la acampada a la mayor brevedad".
Desacampada gradual
El 30 de octubre, los propios interlocutores de la acampada comunicaron la disolución de todas las comisiones organizativas y el fin de la reivindicación inicial, pese a lo cual permaneció un grupo "residual" que se negó a abandonar la plaza.
De hecho, los organizadores de la acampada ya sopesaban desde hace semanas el desmontaje de la protesta. Este lunes, la mayoría de las comisiones acordaron iniciar el desmontaje progresivo del asentamiento para trasladar la movilización a los barrios de Madrid. Un documento leído por los manifestantes reivindicaba expresamente la plaza como "futuro espacio de reunión y organización política y asamblearia".
Ante esta situación y los informes de la Jefatura Superior de Policía sobre incidentes en el entorno, la delegada emitió un oficio solicitando restablecer la normalidad "llevando a cabo las acciones necesarias", aunque "siempre bajo los criterios proporcionalidad y oportunidad y con especial atención a las personas vulnerables".
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