Saqueos: apetito por la destrucción... y por las marcas
El viernes al anochecer, bajando por la calle Fuencarral, algunas tiendas colocaban paneles en sus ventanales por miedo a los saqueos que se planeaban por las redes. Otro retazo de ciencia ficción distópica que se añade a nuestra vida cotidiana. Al ver a los operarios afanarse en las escaleras de tijera y los taladros, me sentí inmerso en las películas de La purga, que relatan el horror de unos Estados Unidos ficticios en los que, un día al año, se suspende el imperio de la ley y todo está permitido. El día de la purga puedes romper lo que quieras, puedes matar a quien quieras, no hay consecuencias. Una parte de la ciudadanía se encastilla en casa, otra sale con machetes, bates, motosierras y máscaras terroríficas. Halloween contribuía este finde a la ambientación: entre los comercios atrincherados pululaban calaveras y diablitos buscando algún lugar donde tomar algo.
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