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Carmen Posadas: «Vivimos en una sociedad hiperpolitizada»
Tras una exitosa trayectoria literaria, con títulos como entre muchos otros, 'La cinta roja'; 'La leyenda de la peregrina' y 'El misterioso caso del impostor del Titanic', la escritora uruguaya afincada en España, regresa con 'Las Mitford'. Las seis hermanas Mitford, alguna comunista, otras fascistas y hasta seguidoras de Hitler, representan la polarización de la Europa de los años treinta que desembocó en la catástrofe de la II Guerra Mundial. Y lo hace con un enfoque muy atractivo, a través de las inventadas memorias de una de ellas, Pamela. —¿Por qué ha elegido el punto de vista de Pamela?—Se parece más a mí. Yo también soy sobre todo observadora. Pamela es la más particular de las hermanas, todas son fulgurantes. Cada una brilla por razones distintas. Me gusta mucho ese tipo de personaje que siempre está un pasito por detrás porque las personas que brillan no reflexionan. —Pamela se dirige constantemente al lector, y despertando su interés, anuncia asuntos sobre los que nos dice que tratará más tarde. —No me lo planteé desde que empecé a trabajar en el proyecto, sino que me salió así. Aunque es un recurso que sobre todo he tomado de los libros de literatura infantil que he publicado. En los libros para niños muchas veces se les interpela. Es un 'truco' que funciona muy bien. Y me cuadraba muy con el personaje, que nunca había pensado en ser escritora, y tiene dudas. De alguna manera, va reflexionando sobre el proceso de escritura.Cinco de las hermanas Mitford ABC—Aparte de Pamela, se atrevería a decir con quién le gustaría tener la oportunidad de comer…—Nancy seguro que se descolgaría con alguna bordería, tenía una lengua viperina. Diana es muy fascinante. Al final, creo que me divertiría tomar el té con Deborah, que era muy tranquila y que por lo visto tenía mucho sentido del humor y que se convirtió en duquesa de Devonshire por su matrimonio con Andrew Cavendish. En cierta medida, era parecida a Pamela, pero escritora, y con una vida más glamurosa. —Entre los cameos, me parece especialmente conseguido el de Evelyn Waugh. —Evelyn Waugh era muy amigo del hermano de las Mitford. En una sociedad muy clasista, él no venía de la élite, había logrado entrar a Oxford por méritos. Pero luego será el más esnob de todos, y el que mejor retrata esa época y la clase social alta. Porque como suele ocurrir habitualmente, quien mejor nos sumerge en una determinada sociedad es quien está un poquito fuera. Si perteneces a un grupo, hay muchas cosas de las que quizás no te das cuenta. Me interesaba mucho la figura de Evelyn Waugh porque, aparte de ser un enorme autor, su novela 'Retorno a Brideshead' es una obra maestra, y hay muchas cartas entre él y Nancy, donde, entre otras cuestiones, abordan la labor creadora. Es un personaje que luego se casa con una adinerada mujer católica, él lo era, y tiene una gran mansión, y se convierte en una figura central de esa clase. —Da una imagen de Waugh muy real, sin mitificar ni ocultar, por ejemplo, sus problemas con el alcohol.—Sí, y además hay una anécdota de cuando era un adolescente torturado. Un buen día decide que se va a suicidar y deja la ropa sobre la arena y se mete en el mar, al estilo de Virginia Woolf, pero tiene que salir por pies porque está plagado de medusas. Estaba dispuesto a morir, pero no a ser picado por las medusas.— En las novelas de Nancy, de cuño autobiográfico, que usted ha utilizado en la ingente documentación que maneja, ¿cómo aparece su familia?—Nancy dice horrores de su familia y cuenta infinidad de intimidades. Yo me preguntaba cómo le sentaría a sus padres, a quienes presenta con una gran crudeza. Yo cuando empecé a escribir, mi obsesión era qué pensaría mi padre, y eso que nunca lo retraté ni me inspiré en él para un personaje. —En su novela, descuella la ironía—Intento coger el aire de las novelas de Waugh y de la literatura inglesa que siguen la pauta de Oscar Wilde de que la mejor manera de escribir de cosas serias es hacerlo en broma. En mi novela hay intentos de suicidio, lucha entre hermanas, temas muy graves, pero todo envuelto en humor. —En una suerte de ironía de la historia resulta muy llamativo que el patriarca de la familia, que tiene muy poca habilidad para los negocios que emprende, que son ruinosos, va a la búsqueda de una supuesta mina de oro en Canadá, en un pueblo que se llama Esvástica…—Es muy curioso que la pareja concibió allí a su hija, Unity Valquiria Mitford, después ferviente hitleriana, hasta el punto de ser una de las integrantes más cercanas e íntimas del círculo de Adolf Hitler en Alemania.— En la relación entre las hermanas, hay episodios terribles como cuando Nancy denuncia a Diana ante los servicios secretos británicos, advirtiéndoles de que era peligrosa por ser seguidora del 'Führer'...—Nancy es un personaje muy interesante, es muy contradictoria. Se llevaba todo por delante. Era muy inteligente pero no tenía buen ojo para elegir pareja, que fueron siempre calamitosos, quizá por esa tendencia de algunas mujeres de convertirse en redentoras, casi siempre con escaso éxito.«Son personajes poliédricos. Ni como escritora ni como lectora me gustan los que son planos»— Aparte de los cameos, son muy acertados los guiños que hace a otras obras, como el capítulo que titula 'Muerte en Venecia', y sitúa en el mismo sitio, el Hotel des Bains, donde se desarrolla la novela de Thomas Mann…—Siempre hago guiños para los lectores avisados. Como hay una parte de mi novela que transcurre en la ciudad de los canales, donde se descubre la relación extramatrimonial de Diana, yo quería recrear la vida del grupo de los jóvenes brillantes y rutilantes, que pensaban que había que ir a Nueva York en un momento, a Venecia en tal otro… Ese ambiente que era anterior a la II Guerra Mundial. — Y 'Muerte en Venecia' es el final de una época, como el universo Mitford...—Sí, viven en un fin de ciclo, un poco como lo que estamos viviendo ahora. Hay muchas similitudes con esa época. También la polarización, entre las hermanas había fascistas y comunistas. Yo no creo que la historia se repita, soy más bien partidaria de la idea de Mark Twain, que decía que la historia no se repetía, pero rima. Y ahora estamos viendo muchas rimas con ese pasado.— Efectivamente, su novela es muy actual por esos extremos que aparecen, por esa hiperpolitización, de la que precisamente usted trata en su último artículo en XL Semanal…, que rompe amistades, familias…—Estamos hiperpolitizados. Antes tú metías la papeleta que quisieras en la urna, pero eso no te condicionaba a la hora de tener amigos, o ir a ver una película... ahora esto, y todo, se ha vuelto un acto político, e incluso hay en la gastronomía platos más de derechas y de izquierdas. Es una locura.—Todas son grandes lectoras, aunque su padre solo leyó constantemente un solo libro…—Su padre solo leyó 'Colmillo blanco', de Jack London, y dijo que le había gustado tanto que ya no quería leer más. Pero les quedaba una gran biblioteca de su abuelo, casi el único resto del naufragio de la ruina, donde las hermanas pasaban horas y horas. Y su madre sí era una gran lectora. —Esa afición lectora de las Mitford no parece que hoy permanezca, sobre todo en nuestro país. El último informe PISA es aterrador…—Es muy difícil revertir la situación, estamos luchando contra los móviles, las redes sociales, los videojuegos… muchísimas cosas que distraen la atención. Quizá se podría intentar lo que hacen directivos de Silicon Valley que restringen el empleo de pantallas a sus hijos. —La novela fue una sugerencia de la editorial…—Sí, pero la recibí muy entusiasmada. Yo había leído cosas de ellas en el colegio. 'A la caza del amor', de Nancy Mitford, se desarrolla en escenarios conocidos, a pocos kilómetros de mi escuela. Poco después de la pandemia emprendí un viaje a mi infancia y adolescencia, y visité las tumbas de las Mitford. Y constaté lo que afirma Dickens de que las lápidas mortuorias se parecen a las personas que allí yacen. —Su editora, en la presentación de la novela, ha apuntado que usted es una escritora muy 'british'. Conoce muy bien la sociedad inglesa…—Sí, prácticamente toda mi educación fue británica, pero es muy difícil que te consideren uno de los suyos. —Las Mitford son muy 'british', muy convencionales, pero al mismo tiempo extravagantes y rompedoras…—Sí, es uno de los aspectos que me parece más seductor. Son personajes poliédricos. Ni como escritora ni como lectora me gustan los que son planos, y además pienso que la vida es así. Si escarbas en su personalidad y en su vida nadie es de una pieza.Narrativa 'Las Mitford' Autora Carmen Posadas Editorial Espasa Páginas 536 Precio 23,90 euros
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