La importancia de un deporte seguro
Hoy quiero hablar de un tema que durante mucho tiempo fue difícil de abordar y que, por fortuna, comienza a recibir la atención que merece: la violencia en el deporte, particularmente el acoso y el abuso sexual.
El año pasado, en el marco del Día Internacional de la Mujer, una joven compartió públicamente su experiencia y denunció haber sufrido abuso por parte de su entrenador de gimnasia. Su testimonio tuvo una gran repercusión y otras mujeres también alzaron la voz.
Aquello abrió una conversación que, como sociedad y comunidad deportiva, debimos haber tenido desde mucho antes.
Nos hizo reconocer que no contábamos con herramientas suficientes para prevenir y atender estas situaciones. Y evidenció la necesidad de comprender mejor las distintas formas de violencia, incluida la psicológica, que muchas veces llega a normalizarse.
Desde el Instituto Estatal de Cultura Física y Deporte de Nuevo León decidimos actuar.
Buscamos asesoría especializada y comenzamos un proceso de capacitación obligatoria para nuestros entrenadores, con el acompañamiento de instituciones como la Secretaría de las Mujeres y la Fundación Mujer y Deporte.
Desarrollamos protocolos de actuación, establecimos definiciones y criterios más claros, iniciamos pruebas de confianza y creamos un área especializada en Deporte Seguro.
También llevamos al Sistema Nacional del Deporte la propuesta de establecer protocolos comunes que permitan prevenir y atender estas situaciones en todo el país.
Sabemos que todavía queda mucho por hacer, pero queremos dar un mensaje claro: ninguna medalla o logro deportivo puede estar por encima de la integridad.
El caso que dio origen a esta reflexión se encuentra en proceso judicial. Corresponderá a las autoridades determinar las responsabilidades conforme a la ley. Mientras tanto, nuestra obligación es seguir trabajando para que los atletas cuenten con espacios seguros y mecanismos de atención y denuncia.
A las madres y padres de familia quiero invitarlos a involucrarse en la vida deportiva de sus hijos. Conozcan a sus entrenadores, pregunten cómo se desarrollan las sesiones, cuáles son las reglas de convivencia y qué mecanismos existen para atender cualquier situación que les preocupe.
El deporte exige disciplina, esfuerzo y, en ocasiones, contacto físico propio de cada especialidad. Pero debemos tener algo muy claro: la exigencia deportiva nunca debe confundirse con el maltrato, ni la autoridad de un entrenador justificar conductas que vulneren la dignidad de un atleta.
Y, sobre todo, escuchen a sus hijos. Construyan la confianza necesaria para que puedan expresar cuando algo los incomoda, los preocupa o los hace sentir inseguros, sin temor a ser juzgados.
Como deportista, madre y responsable de una institución deportiva, estoy convencida de que proteger a nuestros atletas es una responsabilidad que compartimos todos.
Hemos dado pasos importantes, pero este trabajo requiere atención, sensibilidad y mejora constante.
Porque antes que formar campeones, debemos garantizar que nuestros niños y jóvenes puedan disfrutar y desarrollarse en un entorno seguro.
Eso también es Más que Medallas.
Ver nota original ↗
¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?
