Automatización logística con Smartlog: cómo ganar productividad sin grandes inversiones
La necesidad de mejorar la productividad y reducir costos operativos está llevando a más empresas a revisar el funcionamiento de sus almacenes. En un contexto en el que la competitividad exige aprovechar mejor los recursos disponibles, la automatización logística aparece como una alternativa para optimizar procesos, responder a una demanda cambiante y preparar las operaciones para el crecimiento.
El desafío no pasa únicamente por incorporar robots o instalar sistemas automatizados. También implica identificar los cuellos de botella, evaluar el retorno de cada inversión y elegir tecnologías que puedan adaptarse a las necesidades futuras del negocio.
En ese escenario, los proyectos de automatización ya no se limitan necesariamente a grandes instalaciones concebidas para operar desde el primer día a máxima capacidad. Existen soluciones que permiten comenzar por procesos específicos y ampliar su alcance a medida que aumentan los volúmenes de trabajo o se incorporan nuevos canales comerciales.
Esta es una de las cuestiones que destaca Xabier Zubizarreta, CEO de Smartlog Group, compañía de origen vasco que comenzó a operar en Argentina a principios de 2026, después de desarrollar proyectos de automatización en distintos mercados de Europa y Latinoamérica.
"El contexto actual exige a las empresas argentinas ganar productividad y eficiencia para sostener su competitividad. La automatización es una de las palancas más directas para lograrlo: permite hacer más con los mismos recursos, reducir errores y responder con agilidad a la demanda", sostiene.
Automatización logística: cómo mejorar la productividad y la eficiencia
La gestión de un almacén involucra mucho más que el almacenamiento de mercadería. La recepción de productos, el control de inventarios, la preparación de pedidos, la clasificación y el despacho deben funcionar de manera coordinada para evitar demoras y aprovechar la capacidad instalada.
Cuando el negocio crece, esas tareas pueden convertirse en un límite para la operación. La apertura de un canal de comercio electrónico, por ejemplo, suele multiplicar la cantidad de pedidos y reducir el tamaño promedio de cada preparación. Al mismo tiempo, las empresas deben responder a mayores exigencias de entrega y mantener sus niveles de servicio.
Para Zubizarreta, hay señales concretas que permiten identificar cuándo conviene evaluar una solución tecnológica.
"La más evidente aparece cuando el negocio quiere crecer y el almacén no acompaña ese ritmo. Otra señal clara es el deterioro del nivel de servicio, visible en indicadores como el OTIF", explica. Este indicador mide el porcentaje de pedidos entregados completos y en el plazo previsto.
El primer paso consiste en analizar los datos reales de la operación: inventario, movimientos, tiempos de preparación, picos de actividad y previsiones de crecimiento. También resulta necesario conocer las dificultades que enfrentan las personas que trabajan diariamente en el almacén.
Con esa información es posible determinar qué procesos conviene automatizar, qué resultados se esperan y cuánto costará implementar y mantener cada alternativa.
Inversiones accesibles y escalables para automatizar un almacén
Uno de los principales interrogantes para las empresas que evalúan automatizar sus operaciones es el nivel de inversión que requiere el proyecto. Sin embargo, no todas las soluciones demandan una transformación integral de las instalaciones ni el mismo desembolso inicial.
La automatización puede comenzar con una necesidad puntual, como aprovechar el espacio vertical, reducir desplazamientos o agilizar la clasificación de mercadería. A partir de los resultados obtenidos, la compañía puede incorporar nuevas capacidades sin tener que reemplazar necesariamente todo el sistema.
"Automatizar no exige necesariamente una gran inversión inicial. Existen soluciones de entrada con un nivel de inversión accesible y un impacto significativo en la operación, que después pueden ampliarse a medida que crecen los volúmenes o se incorporan nuevos negocios", señala el CEO de Smartlog Group.
La posibilidad de escalar resulta relevante en mercados donde las empresas necesitan administrar cuidadosamente sus recursos. En lugar de comprometer desde el comienzo una inversión diseñada para un escenario futuro incierto, pueden avanzar por etapas y acompasar la capacidad instalada con la evolución de la demanda.
Esto requiere evaluar no solo el costo de adquisición, sino también los gastos de operación y mantenimiento, la disponibilidad de los equipos, los tiempos de implementación y los beneficios esperados. La productividad obtenida y la eficiencia alcanzada deben analizarse en función de las características de cada negocio.
El papel del integrador en los proyectos de automatización
La elección de la tecnología es apenas una parte del proceso. Una instalación puede combinar sistemas de almacenamiento, robots móviles, equipos de clasificación y herramientas de gestión, pero el resultado depende de que todos funcionen de manera coordinada.
En ese punto adquiere relevancia la figura del integrador: la empresa que analiza las necesidades operativas, selecciona las tecnologías, diseña la solución y conecta sus distintos componentes.
"El rol del integrador es clave: elegir bien la tecnología, implantarla correctamente y asegurar que cada ampliación encaje con lo ya instalado es lo que permite que la inversión rinda", afirma Zubizarreta.
Smartlog Group desarrolla su propuesta bajo ese modelo, con independencia para seleccionar tecnologías de distintos fabricantes, ingeniería propia y una plataforma de software para coordinar los procesos logísticos.
Este enfoque permite adaptar los proyectos a operaciones con características diferentes, desde empresas de distribución y comercio electrónico hasta industrias que necesitan abastecer sus líneas de producción.
La elección depende de variables como el tipo de mercadería, la cantidad de referencias, el volumen de pedidos, el espacio disponible y los niveles de servicio que se busca alcanzar. Por eso, una solución adecuada para un centro de distribución no necesariamente será la más conveniente para una operación industrial o sanitaria.
Robots, almacenamiento automatizado y software: qué tecnologías se utilizan
Entre las alternativas disponibles se encuentran los sistemas automatizados de almacenamiento y preparación de pedidos, las soluciones de clasificación, los equipos verticales y la robótica móvil.
AutoStore, por ejemplo, utiliza una estructura compacta en la que se apilan cubetas y robots que se desplazan por la parte superior para acercarlas a los puestos de trabajo. Este diseño permite aprovechar el espacio y reducir los desplazamientos en determinadas operaciones con numerosas referencias.
Otras tecnologías se orientan a automatizar la clasificación de productos, trasladar materiales dentro de las instalaciones o utilizar la altura disponible para almacenar mercadería. La elección depende de las necesidades de cada operación y de la infraestructura existente.
También hay alternativas para modernizar almacenes tradicionales sin reconstruirlos por completo. Smartlog Group cuenta, entre otras soluciones, con Skycollect, un sistema que se instala sobre estanterías existentes, y Skyshuttle, una tecnología robótica para almacenar y manipular cajas y contenedores.
En todos los casos, el software cumple una función central. La coordinación de inventarios, pedidos, equipos y tareas permite gestionar el flujo de mercadería y conocer el desempeño de la instalación.
La compañía desarrolló Galys, una suite que integra herramientas para la gestión del almacén, la coordinación de la automatización, la monitorización y el análisis de datos. Estas funciones permiten identificar limitaciones operativas y evaluar oportunidades de mejora.
La inteligencia artificial también puede aportar herramientas para detectar patrones, anticipar necesidades de mantenimiento y analizar escenarios de demanda. Su utilidad depende, entre otros factores, de la disponibilidad y calidad de los datos sobre el funcionamiento de la operación.
De la instalación al mantenimiento: la importancia del servicio local
La automatización no termina cuando los equipos comienzan a funcionar. La capacitación de los trabajadores, el mantenimiento preventivo y el seguimiento del rendimiento son parte del proceso para sostener los resultados.
Una instalación debe adaptarse a cambios en los volúmenes, las referencias y los canales de venta. También necesita contar con mecanismos de respuesta ante incidencias que puedan afectar la continuidad de la operación.
Por eso, además de la tecnología, las empresas deben considerar quién será responsable de acompañar el sistema durante su vida útil y cómo se atenderán las necesidades de soporte.
Smartlog Group, que inició su actividad en Argentina en 2026, combina su experiencia internacional con un modelo de servicio local y atención técnica permanente. Con presencia en Latinoamérica desde 2016, el grupo ha desarrollado con éxito más de 200 proyectos de automatización en más de 18 países.
"Una instalación automatizada forma parte de la operación durante muchos años y necesita un socio que mantenga su compromiso durante todo ese tiempo", sostiene Zubizarreta.
La participación de los equipos de trabajo también es relevante. La incorporación de tecnología puede reducir desplazamientos y tareas repetitivas, pero requiere formación para que las personas puedan utilizar los sistemas y adaptarse a los cambios en los procesos.
Una estrategia de automatización adaptada al crecimiento
La automatización logística plantea una oportunidad para las empresas que necesitan mejorar su capacidad operativa sin perder flexibilidad. El resultado, sin embargo, depende de que la tecnología responda a una necesidad concreta y de que la inversión se evalúe con una perspectiva de largo plazo.
En ese proceso, comenzar por los problemas que generan mayores costos o limitan el servicio puede permitir avances progresivos, en lugar de afrontar desde el inicio una transformación completa.
Para Zubizarreta, la clave está en definir qué necesita mejorar cada empresa y qué crecimiento busca preparar. A partir de ese diagnóstico, es posible comparar alternativas, estimar su impacto y establecer un plan de implementación que contemple tanto las necesidades actuales como las futuras.
En un contexto en el que la productividad y la eficiencia son factores centrales para competir, la posibilidad de incorporar soluciones con una inversión inicial accesible y capacidad de ampliación puede facilitar el acceso a la automatización. La integración tecnológica, el mantenimiento y la planificación de cada etapa serán determinantes para que esas inversiones se traduzcan en mejoras sostenibles.
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