Jordania imputa siete delitos de terrorismo a los acusados del atentado contra una iglesia
El fiscal del Tribunal de Seguridad del Estado, el juez general de brigada Ahmad Talat Shahaltough, anunció este martes que la Fiscalía ha concluido todos los procedimientos de investigación y ha decidido remitir el caso al tribunal competente para el inicio del proceso judicial.
El principal cargo atribuido a los acusados es el de cometer "actos terroristas" con resultado de muerte de nueve personas; también se les imputan dos delitos de comisión de "actos terroristas con armas y municiones" en complicidad, así como la "posesión de armas con la intención de utilizarlas para cometer atentados terroristas" y la "tenencia de municiones" con el mismo propósito.
La lista de acusaciones incluye, además, conspiración para cometer actos terroristas con armas, promoción de la ideología de un grupo terrorista y realización de actos que alteran el orden público y ponen en peligro la seguridad de la sociedad.
Los cargos se sustentan en distintos artículos de la Ley Antiterrorista número 55 de 2006 y del Código Penal número 16 de 1960, según el comunicado de la Fiscalía.
La decisión de remitir el expediente al Tribunal de Seguridad del Estado -un tribunal especial, tanto militar como civil, competente de juzgar delitos que afectan a la seguridad nacional, el terrorismo, tráfico de drogas, la alta traición y espionaje- abre ahora la vía para el inicio del procedimiento judicial contra los acusados.
El atentado contra la iglesia de San Jorge, situada en Hamud, en la provincia de Karak, conmocionó a Jordania, donde este tipo de ataques son poco habituales y el país suele presentarse como un ejemplo de convivencia entre comunidades religiosas.
Las autoridades jordanas atribuyeron el ataque al grupo yihadista Estado Islámico (EI), aunque la organización no ha reivindicado el atentado hasta el momento.
En respuesta, Jordania bombardeó varias posiciones en el sur de Siria que consideraba vinculadas a la organización, operación que abrió una brecha diplomática con Damasco, que denunció la falta de coordinación previa y calificó los ataques de violación de su soberanía.
Las autoridades sirias informaron de al menos siete muertos en los bombardeos, entre ellos tres niños y un anciano, mientras que Amán aseguró haber abatido a más de una veintena de miembros del EI.
Ambos países acordaron posteriormente establecer un comité conjunto para abordar las repercusiones de la operación y reforzar la coordinación en la lucha contra el terrorismo y la seguridad fronteriza.
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