Bomba para el INE
La escandalosa renuncia de Guadalupe Taddei como presidenta consejera del INE dejó a la presidenta Claudia Sheinbaum en uno de los mayores aprietos de su sexenio, tras el aprieto en el que la metió el caso Rocha Moya.
El dilema es proteger a Taddei o perseguirla penalmente, a riesgo de que la exfuncionaria abra la boca y diga todo lo que sabe sobre las elecciones de 2024. Lograr que Morena no pierda la protección del INE y cuidar, al mismo tiempo, la cada vez más erosionada imagen de su antecesor.
La andanada de audios y videos, que nadie sabe a ciencia cierta quién filtró, tuvo el efecto evidente del silencio. Un silencio que solo pudo ser ordenado desde arriba, porque ningún miembro de Morena salió a defender a Taddei -y, por el contrario, se buscó una salida mediante el recurso de negarla.
La única voz discordante fue la del gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, el mismo que recomendó a la sonorense con López Obrador como un soldado fiel de Morena, y quien al día siguiente de la ruidosa renuncia de esta descartó destituir a su secretario particular, el hijo de la expresidenta del INE, Luis Rogelio Piña Taddei.
Mientras en medios y redes explotaba la danza de los contratos por miles de millones, y brotaban las irregularidades en las contrataciones, los conflictos de interés, las colusiones, la triangulación de recursos y las imágenes de los viajes, las fiestas, los lujos, Durazo declaró que el hijo de Taddei ha cumplido a cabalidad sus funciones y atribuyó las críticas a una estrategia de descalificación de su gobierno.
A la renuncia de Taddei siguió el rodadero de cabezas, para empezar, la de los tres directivos que aparecieron en videos conviviendo con el proveedor José Alfredo Hernández Casillas, con quien Taddei sostuvo una relación personal directa.
Más de diez colaboradores se separaron de sus cargos. Se ordenó cancelar la designación de consejeros locales, suspender contratos, investigar a las empresas vinculadas al escándalo y poner bajo la lupa al Órgano Interno de Control, a cargo de Víctor Hugo Carvente, cercano a Adán Augusto López y señalado por no haber informado sobre desvíos del clan Taddei que ya habían sido detectados.
La renuncia de Taddei y de su clan no basta, sin embargo, para lavarle la cara a Morena ni para remediar el daño causado a la institución.
Apenas un par de días después de la renuncia de la sonorense, Emilio Álvarez Icaza, representante del partido Somos ante el Consejo General del INE, le dejó sembrada una bomba de tiempo a la nueva presidencia del instituto que, más debilitado que nunca, deberá enfrentar las elecciones de 2027.
Álvarez Icaza exhibió lonas, calcomanías y material publicitario recogido en distintas ciudades del país, que prueban actos anticipados de campaña: testimonio de la violación a la ley y "de la generación de competencias con inequidad", según dijo.
Se refirió a quienes "aprovechando el marco que les da la ley para hacer difusión de su trabajo, están haciendo ya actos anticipados de campaña" y acusó a quienes bajo pretexto de presentar informes legislativos "hacen difusión para el año que viene".
Cuestionó el origen de los recursos utilizados para el despliegue de ese material y preguntó: "¿Quién lo paga? ¿es el crimen organizado? (…) No lo sabemos, pero eso ya genera una inequidad extraordinaria en un proceso de por sí inequitativo".
Álvarez Icaza exigió que la autoridad electoral ejerza facultades de fiscalización y externó la necesidad "de que la autoridad sea un árbitro".
"No puede haber autoridad omisa -agregó-. Estos son solo algunos ejemplos, pero todas las ciudades están inundadas. Quienes la hacen se están promoviendo ilegalmente, contraviniendo la ley y eso manda un mensaje de un árbitro omiso que en algunos casos puede ser sumiso".
Desde un año antes de la elección se detectó propaganda electoral relacionada con 2027 en 27 estados, así como propaganda impresa en 23. El consejero electoral Arturo Castillo denunció desde junio pasado que el INE, "como árbitro, no estaba arbitrando". En varias ocasiones, Taddei rechazó discutir lineamientos para regular actos anticipados de campaña.
Desde entonces se denunció como un mecanismo anticipado de selección a los supuestos "coordinadores" y "defensores" -que más tarde resultaron candidatos.
Mientras avanza el escándalo Taddei, la nueva presidencia estará obligada a mostrar si el INE seguirá siendo omiso o sumiso; árbitro o cómplice.
X: @hdemauleon
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