Cómo un banco alcanza la triple A de las calificadoras
Cuando una persona pide un préstamo, el banco no mira solo su sueldo. Pregunta dónde vive y a qué se dedica, revisa cuánto gana, cuánto debe y si paga a tiempo. Y si tiene dudas sobre el retorno de los ingresos, pide un garante.
Las agencias calificadoras hacen lo mismo con los bancos. La diferencia es que su veredicto no queda en una carpeta: se publica en unas pocas letras: AAApy, BBB-, Baa3.
El sistema financiero paraguayo es sólido, muestra una liquidez de 32,4%, depósitos que crecen 18,5% y solvencia de 17%, frente a un mínimo de 12%. De los 15 bancos del país, 12 tienen nota AA-py o superior.
Cuando la nota falla, el ahorrista tiene otro garante: el FGD cubre hasta G. 228,3 millones.

Dos notas y un mismo examen
En Paraguay se puede encontrar dos tipos de nota. La nota local la tiene todo banco, porque el BCP la exige una vez al año. La emiten cuatro calificadoras registradas en el país: FIX SCR, Solventa & Riskmétrica, Feller Rate y Evaluadora Latinoamericana. Compara a los bancos paraguayos entre sí y se reconoce por el sufijo “py”: AAApy, AA+py, Apy.
La nota internacional es voluntaria. La emiten Moody’s, Fitch y S&P, y compara al banco con bancos de todo el mundo. Generalmente la piden los bancos que quieren conseguir dinero afuera, emitir bonos o tomar préstamos de organismos multilaterales y bancos del exterior, porque los inversores extranjeros no conocen la escala local y usan letras como BBB- o Baa3.
Por ello, un mismo banco puede ser AAApy en Paraguay y BB+ en el mundo. No es una contradicción: es el mismo examen con dos reglas distintas.
El método, en cambio, es el mismo. Las calificadoras locales y las internacionales siguen el mismo recorrido de tres pasos.
La evaluación del país donde opera
Todo empieza por la economía donde trabaja el banco. ¿Crece? ¿Tiene inflación controlada? ¿Sus instituciones son sólidas? ¿Hay crédito disponible? Este es el paso número uno.
En la nota internacional, este paso es decisivo. Si el país es riesgoso, el banco también lo es, por bien administrado que esté. Por eso un banco casi nunca supera la nota de su país: el país funciona como techo.
Para Paraguay, ese techo subió. Moody’s (Baa3) y S&P (BBB-) ya le dan grado de inversión. Fitch lo mantiene en BB+, un escalón por debajo, pero con perspectiva positiva. Eso significa que un banco paraguayo ya puede alcanzar el grado de inversión, aunque difícilmente superarlo.
Y no todos llegan al techo. Hay bancos paraguayos con nota internacional igual a la del país y otros que quedan escalones por debajo. El país pone el límite; lo que hace cada banco decide cuánto se acerca a él.
En la nota local, este paso pesa menos. Todos los bancos paraguayos comparten el mismo país, así que la diferencia entre uno y otro se decide en el paso siguiente.

Las cinco preguntas de las agencias calificadoras al banco
Con el punto de partida fijado, la calificadora mira al banco por dentro. Cada respuesta buena le suma un escalón; cada respuesta mala se lo resta.
1. ¿Es grande y variado?
Un banco grande, con clientes de muchos sectores y varios productos, aguanta mejor una mala zafra o una caída del consumo. Uno que depende de pocos clientes o de un solo rubro corre más riesgo.
También se mira cómo se gobierna el banco. Préstamos a empresas de los propios dueños, estructuras difíciles de entender o cambios bruscos de estrategia restan puntos, aunque los números se vean bien.
2. ¿Le devuelven lo que presta?
Un banco vive de prestar y se hunde si no le pagan. Por eso la calificadora mira la morosidad, si el banco presta demasiado a pocos clientes y qué tan rápido crece su cartera.
En Paraguay, la morosidad del sistema era de 2,5% en septiembre. Y el crédito crece rápido: 17,1% en un año. Cuando el crédito acelera, la pregunta obligada es si se sigue prestando con cuidado.
3. ¿Tiene colchón?
El capital es la plata propia del banco. Es lo que absorbe las pérdidas antes de que lleguen a los ahorristas. Cuanto más grueso el colchón, menos riesgo.
El sistema local tiene un capital de 17% de sus activos ponderados por riesgo, frente a un mínimo legal de 12%.
4. ¿Gana plata de forma estable?
Antes de tocar el colchón, un banco cubre sus pérdidas con lo que gana. A la calificadora no le alcanza con que gane mucho un año: quiere ganancias que se repitan, aunque cambie el ciclo.
La banca paraguaya gana bien: un retorno de 19,7% sobre su patrimonio. La pregunta del analista es si ese nivel se sostiene cuando la economía se enfría.
5. ¿Podría pagar si todos retiran su dinero?
La calificadora evalúa de dónde saca el banco su dinero y cuánto tiene disponible para devolver rápido.
Los depósitos de muchos clientes chicos son más estables que el dinero de unos pocos inversores grandes, que se va al primer ruido. En Paraguay, la liquidez del sistema es de 32,4% y los depósitos crecieron 18,5% en un año.
Con estas cinco respuestas, la calificadora obtiene la fuerza propia del banco: lo que vale por sí solo, sin ayuda de nadie.
El garante como paso final
Al final se pregunta al banco quién saldría a rescatarlo en caso de emergencia. Si el banco es tan importante que su caída dañaría a toda la economía, el Estado probablemente lo ayudaría. Si es filial de un grupo extranjero fuerte, la casa matriz también podría hacerlo.
Ese respaldo puede subir la nota, pero tiene un límite: solo vale tanto como la capacidad de quien lo daría.
El otro garante para el ahorrista
El garante que miran las calificadoras sostiene al banco. Hay otro que protege al ahorrista cuando el banco entra en resolución: el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD).
Lo financian los propios bancos con un aporte trimestral de 0,12% de sus depósitos. Cubre hasta 75 salarios mínimos, hoy G. 228,3 millones, por persona y por banco, no por cuenta.
El caso ueno bank lo puso a prueba y tiene dos objetivos: proteger a los ahorristas y evitar el contagio al resto del sistema. Según el BCP, el fondo cubre al 97% de sus ahorristas. Lo que excede el tope queda sujeto a la liquidación del banco.
El contexto
Desde diciembre de 2025, el BCP obliga a bancos, financieras y aseguradoras a actualizar su nota local una vez al año, con los balances de cierre, y cada vez que salen a buscar dinero en la bolsa.
De los 15 bancos del sistema, 12 tienen nota AA-py o superior, y cinco están arriba con AAApy.

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