La nueva etapa de Rodrigo De Paul: fuera de la convocatoria, cada vez más cerca de Messi y con una vida armada en Miami
MIAMI.– Hay lugares que un futbolista parece haberse ganado para siempre, hasta que una lista recuerda que en el fútbol casi nada es definitivo. Durante buena parte del ciclo de Lionel Scaloni, resultaba difícil imaginar a la selección argentina sin Rodrigo De Paul. Por su despliegue, por su ascendencia sobre el grupo y por esa manera de estar cerca de Lionel Messi que terminó siendo parte de la identidad del equipo. Ahora, mientras su nombre falta en la convocatoria, aquella cercanía con el capitán se volvió cotidiana. Lo que antes compartían durante unos días en Ezeiza y en un certamen internacional forma parte de su vida en Miami.
A los 32 años, el mediocampista atraviesa un momento que admite distintas lecturas. Está integrado a Inter Miami, construyó una rutina con su pareja y conserva el afecto de los hinchas. En la cancha, sin embargo, todavía busca la regularidad que lo convirtió en una pieza fundamental de la Argentina campeona del mundo. Su ausencia de los amistosos del 13 de noviembre ante Uruguay, en la Bombonera, y del 17 frente a Costa Rica, en el Mario Alberto Kempes de Córdoba, pone otra vez el foco sobre su rendimiento. También abre una pregunta: cuánto puede acercarlo a la selección una buena recta final de temporada.
Si consigue regresar, encontrará una ausencia definitiva. Messi anunció su retiro internacional y tuvo su despedida ante Benín, en el Monumental. Para De Paul, volver también supondría aprender a ocupar su lugar sin el compañero con el que construyó una relación tan estrecha dentro del seleccionado. En el sur de Florida, en cambio, todavía tienen objetivos por delante.
El recorrido en Inter Miami ofrece argumentos para defenderlo y motivos para exigirle más. Desde su llegada acumula ocho goles y 17 asistencias en 57 partidos. Fue determinante en la conquista de la MLS Cup 2025 y convirtió el tanto del 2-1 en la final ante Vancouver Whitecaps, que terminó 3-1. Aquella influencia se extendía a distintas facetas del juego: recuperaba, organizaba y empujaba a sus compañeros. Rápidamente se hizo dueño de un lugar entre los titulares indiscutidos.
En 2026, ese aporte perdió continuidad. Hubo encuentros en los que tuvo protagonismo, pero también demasiados pasajes por debajo de su mejor versión. El balance de su etapa estadounidense sigue siendo positivo; la comparación con el volante que acostumbraba a sostener el ritmo de la selección es más exigente.
Del Motorcito a un juego más cerebral
Ya no tiene el ida y vuelta que lo identificó como el “Motorcito”. Su influencia depende cada vez más de la lectura de las jugadas, la elección del pase y la capacidad de aparecer donde el equipo lo necesita. Puede ocupar el costado derecho, retroceder para colaborar en la recuperación como un “5″, o adelantarse para intervenir en la creación como un enganche.
Esa versatilidad fue valorada por los tres entrenadores que tuvo en el club: Javier Mascherano, Guillermo Hoyos y el Kily González. Le permite asumir distintas responsabilidades, aunque no siempre las ha cumplido con la misma eficacia. La transformación de su juego ofrece herramientas para seguir siendo importante; el desafío es utilizarlas con mayor continuidad.

Una semana antes de conocerse la nómina, González había defendido sus posibilidades de regresar. Después del empate 2-2 con FC Cincinnati, LA NACION le preguntó por su presente y si lo veía en condiciones de volver a ser convocado por Scaloni. El entrenador fue enfático: “Hoy fue el mejor para mí. Desde mi punto de vista, el mejor. La actitud, la agresividad... En el primer tiempo fue el que se encargó de llevar al equipo adelante, de empujar, sin fastidiarse”.
El análisis continuó con acciones concretas: “Pateando de afuera, agresivo, robando, ocupando distintas posiciones en el campo”. Y cerró con una valoración que la convocatoria posterior no acompañó: “Yo creo que su nivel está bien y, sin ninguna duda, podría ser convocado a la selección sin ningún problema”.
Inter Miami había dejado escapar dos puntos importantes en la lucha por clasificarse a la Concacaf Champions Cup, objetivo que consiguió pocos días después con el triunfo ante New England Revolution. Incluso en una noche de frustración colectiva, el técnico eligió destacar al argentino.
Las distintas lecturas de su presente
La mirada de Juan Ballesteros es más crítica. El periodista, conductor de Qué Pasa Inter Miami y relator de Telemundo Deportes, hace un seguimiento cotidiano del club y estuvo cerca del “10″ cubriendo el Mundial para esa cadena. Para él, las señales venían de antes de la Copa: “Mi impresión sobre De Paul es que el nivel que había mostrado en Inter Miami desde que llegó no lo avalaba para ir al Mundial”. Considera que su trayectoria y su importancia dentro del grupo fueron los principales argumentos para sostenerlo.
Ballesteros entiende que la competición confirmó sus dudas y que después tampoco hubo una recuperación suficiente: “Después del Mundial ha jugado en el mismo nivel, o incluso un poco menos de lo que veníamos viendo”. Desde esa evaluación, interpreta la ausencia como parte del recambio. La exclusión de esta lista, de todos modos, no permite establecer que Scaloni haya cerrado la puerta.
Fernando Petrocelli, corresponsal de As en Estados Unidos y otro observador habitual del conjunto del sur de Florida, introduce un matiz: “Creo que De Paul ha levantado en los últimos partidos”. Coincide en que hay alternativas con mejor presente, aunque se resiste a dar por concluida su historia con la albiceleste: “Si bien estoy de acuerdo con que hoy no esté, porque creo que hay opciones con mejor nivel en su puesto, no lo descartaría”.
Son evaluaciones diferentes sobre un jugador cuyo lugar en la selección parecía, hasta hace poco, fuera de discusión. El respaldo del Kily se apoya en lo que observa durante la semana y en actuaciones como la de Cincinnati. Los reparos apuntan a un período más largo, en el que no consiguió sostener aquella intensidad, ni compensarla siempre con su manejo de la pelota.
La elección de compartir todos los días
Cuando decidió dejar Atlético de Madrid, en julio de 2025, tenía 31 años y una extensa trayectoria europea, con pasos previos por Valencia y Udinese. Había ganado el Mundial, dos Copas América y la Finalissima, pero todavía no había celebrado un título en clubes. Eligió cambiar una de las ligas más competitivas por la MLS, en expansión, aunque de menor exigencia deportiva.
La operación comenzó con una cesión y luego se convirtió en una transferencia permanente, por alrededor de 15 millones de euros. Su contrato se extiende hasta 2029 y ocupa una de las plazas de Jugador Franquicia, junto a Messi y Germán Berterame. La inversión y ese lugar en el plantel describen lo que la institución espera de él.
Compartir equipo con Leo tuvo un peso especial en la decisión. Al llegar, este cronista le preguntó cómo había sido el reencuentro. Su respuesta todavía sirve para explicar parte de la elección: “Hoy llegué a Miami, él estaba esperándome, le di un abrazo, de una complicidad de haber conseguido esto de compartir club, en un momento muy especial para los dos”.
Con el tiempo, esa relación se amplió a Luis Suárez. En los entrenamientos se los ve juntos con frecuencia; también al bajar del ómnibus y caminar hacia el vestuario antes de un partido. La familiaridad continúa fuera de las instalaciones. De Paul encontró en ambos una compañía que excede los compromisos del calendario.
El cariño también llega desde la tribuna. Cuando se anuncia la formación en el Nu Stadium, su nombre suele recibir una de las ovaciones más fuertes. Hay, además, un dato que refleja su popularidad: su camiseta ocupa el décimo puesto entre las más vendidas de la MLS en 2026. Dentro de Inter Miami es la tercera, detrás de la de Messi -líder de toda la liga- y la de Suárez, octava en la clasificación general. Las actuaciones irregulares no borraron ese vínculo.
La vida afuera y el desafío que viene
Su casa está en Miami Shores, un barrio residencial a unos 40 minutos del centro de entrenamiento de Fort Lauderdale y algo más cerca del estadio. Allí vive con Tini Stoessel, con quien tiene planes de casarse a fin de año. El fútbol convive con una vida de pareja que también supone viajes: sus presencias en conciertos de la cantante fuera de Estados Unidos, durante la temporada, generaron cuestionamientos en la prensa local.
El Kily fue consultado sobre ese asunto y puso el acento en el equilibrio personal. “Más allá de que estamos defendiendo a un club donde se nos paga muy bien, hay cosas más importantes en la vida, como la familia”, respondió. Al referirse al compromiso de De Paul y Messi, agregó: “Estoy contento. No les puedo recriminar nada en ese sentido”.
Ese respaldo pesa, aunque la discusión deportiva seguirá resolviéndose en la cancha. La comodidad que encontró en Miami no explica por sí sola sus altibajos, del mismo modo que acompañar a su pareja no demuestra una falta de compromiso. Lo que sí puede evaluarse es su juego: cuánto participa, con qué continuidad influye y qué respuestas ofrece cuando el equipo lo necesita.
Los playoffs, que comenzarán el 19 de noviembre, se presentan como una oportunidad concreta. Inter Miami buscará repetir la MLS Cup y necesita que su número 7 vuelva a tener el peso que mostró en la definición anterior. Petrocelli ve allí una posibilidad también para su futuro internacional: “Quizás una buena racha en los playoffs y un bicampeonato con Inter Miami le permitan regresar a la selección”.
De Paul no anunció una despedida de la Argentina, aunque llegaría al próximo Mundial con 36 años. Ahora, tiene por delante una definición que ya lo encontró como protagonista. Repetir una actuación de ese peso ayudaría a su equipo y le daría argumentos para volver a discutir un lugar en la próxima lista de Scaloni.
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