El centenario de Peter, amor adolescente de Ana Frank fallecido en un campo nazi
Nacido el 8 de noviembre de 1926 en Osnabrück (Alemania), Peter era hijo único de Hermann y Auguste van Pels, una familia judía que huyó a Ámsterdam en 1937 ante el creciente antisemitismo del régimen nazi en la vecina Alemania, recuerda este miércoles la Casa de Ana Frank, que dedicará este fin de semana una exposición especial al joven.
En julio de 1942, cuando la persecución contra los judíos se intensificó también en los Países Bajos ocupados, la familia se refugió en un anexo secreto de un edificio comercial situado en el número 263 de Prinsengracht, en Ámsterdam, donde los Frank llevaban una semana escondidos.
Peter tenía entonces 15 años y Ana, 13, y durante más de dos años compartieron aquel pequeño espacio con otras seis personas, obligadas a permanecer en silencio durante el día para evitar ser descubiertas.
“Un joven bastante apocado, tímido y desgarbado; no se puede esperar mucho de su compañía”, escribió Ana Frank el 14 de agosto de 1942 en su famoso diario, aunque la convivencia acabó acercándolos y, a principios de 1944, surgió una breve relación romántica.
Ana comenzó a pasar cada vez más tiempo con él, especialmente en el desván, donde ambos podían hablar y observar el exterior.
En su diario dejó constancia de su atracción por el joven, al que llegó a describir con fascinación: “Su pelo es maravilloso: una espesa masa de rizos castaños. Ojos azul grisáceos...”.
Según Ana, Peter estudiaba inglés, francés, neerlandés, taquigrafía en inglés y alemán, correspondencia comercial en inglés, carpintería y economía, y en ocasiones también aritmética y geografía, además de desarrollar una gran afición por los crucigramas.
La relación, marcada por el aislamiento y la incertidumbre, terminó enfriándose cuando Ana entendió que Peter no era la persona que buscaba, aunque mantuvieron una relación cercana.
El 4 de agosto de 1944, los nazis descubrieron el escondite y detuvieron a sus ocho ocupantes.
Tras pasar por el campo de tránsito neerlandés de Westerbork, fueron deportados el 3 de septiembre a Auschwitz, en la Polonia ocupada, donde Ana y Peter se vieron por última vez al ser separados hombres y mujeres.
En Auschwitz, Hermann, el padre de Peter, fue asesinado en una de las cámaras de gas, y Otto Frank, el padre de Ana, se ocupó del joven, con quien compartía alimentos.
"Peter me ayudaba como un hijo. Todos los días me traía comida extra", recordaría Otto después.
En enero de 1945, ante el avance del Ejército soviético, los nazis evacuaron Auschwitz y obligaron a miles de prisioneros a emprender las llamadas marchas de la muerte.
Peter fue trasladado al campo de Mauthausen, en Austria, y después al subcampo de Melk, donde fue sometido a trabajos forzados en la construcción de una fábrica subterránea, rememora ahora la Casa de Ana Frank.
Gravemente enfermo, regresó a Mauthausen en abril y murió el 10 de mayo de 1945, apenas cinco días después de que las tropas estadounidenses liberaran el campo. Solo tenía 18 años.
Por su parte, Ana Frank murió en el campo de Bergen-Belsen, a comienzos de 1945.
De las ocho personas que compartieron escondite en Ámsterdam, solo sobrevivió Otto Frank, quien publicó el diario de su hija en 1947, convertido desde entonces en uno de los testimonios más conocidos de la persecución nazi contra los judíos.
La historia de Peter se conoce principalmente a través de esas páginas, que muestran una faceta cotidiana de la vida bajo la persecución: la de dos adolescentes que, pese al encierro y al miedo, siguieron estudiando, soñando y descubriendo sus primeros sentimientos amorosos.
Con motivo del centenario de su nacimiento, la Casa de Ana Frank de Ámsterdam ha preparado una pequeña exposición dedicada a Peter van Pels, mientras que el Centro Ana Frank de Berlín ha organizado para el 8 de noviembre una visita guiada para recuperar su memoria.
Ver nota original ↗
¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?
