Afectan inundaciones y pérdida de árboles producción de miel
- Las recientes inundaciones, la pérdida de árboles y la alteración de los ciclos de floración mantienen en crisis a productores apícolas de distintas regiones de Veracruz.
JORGE GONZÁLEZ
POZA RICA, VER.- Las recientes inundaciones, la pérdida de árboles y la alteración de los ciclos de floración mantienen en crisis a productores apícolas de distintas regiones de Veracruz.
Advierten una disminución en la producción de miel y problemas de abastecimiento como consecuencia de los daños ambientales ocasionados por las contingencias climáticas.
Apicultores del norte del estado señalaron que las afectaciones a los campos agrícolas y la destrucción de vegetación redujeron la disponibilidad de alimento para las abejas, cuya actividad depende directamente de las flores y del néctar que producen para mantener las colonias y elaborar miel.
Miguelina Herrera Santos, apicultora y expositora, explicó que las inundaciones obligaron a realizar labores de limpieza y retirar árboles en diferentes espacios para recuperar viviendas, terrenos y bienes materiales afectados por el agua.
Sin embargo, estas acciones también repercutieron en los sitios donde se desarrolla la actividad apícola.
Advirtió que las consecuencias ya comienzan a reflejarse en el abastecimiento del producto, debido a que la pérdida de vegetación afecta las condiciones necesarias para mantener la producción.
La productora señaló que el problema no se limita a los daños ocasionados directamente por las inundaciones, sino que está relacionado con la falta de conciencia ambiental y las prácticas que perjudican a los polinizadores, entre ellas la tala de árboles y el uso de pesticidas.
Por su parte, el productor Norberto Arroyo Hernández explicó que las precipitaciones excesivas modifican los ciclos naturales de la flora melífera, es decir, las plantas de las que las abejas obtienen néctar y polen.
Detalló que cuando las lluvias son prolongadas, las flores pueden deteriorarse y reducir su capacidad para producir néctar, lo que provoca que las abejas disminuyan su actividad de recolección y las colonias comiencen a debilitarse.
Advirtió que esta situación puede ocasionar una reducción de los enjambres y afectar la capacidad de recuperación de los apiarios, por lo que las consecuencias de las inundaciones podrían prolongarse más allá del periodo de emergencia.
En el norte de Veracruz, municipios como Álamo Temapache, Cazones de Herrera, Tuxpan, Tihuatlán y Papantla concentran apiarios que todavía enfrentan un proceso lento y complicado de rehabilitación después de las inundaciones.
Los productores señalaron que la recuperación de la actividad requiere condiciones ambientales adecuadas, disponibilidad de vegetación y protección de los espacios naturales donde se alimentan las abejas.
La preocupación también tiene una dimensión económica, debido a que la disminución de la producción puede repercutir en los ingresos de las familias que dependen de la apicultura y en la disponibilidad de miel para su comercialización.
De acuerdo con el Programa Veracruzano de Desarrollo del Sector Primario, la entidad cuenta con un inventario de 136 mil 892 colmenas y registra una producción promedio de aproximadamente cinco mil toneladas anuales de miel, con base en estadísticas de producción pecuaria de 2024.
Estas cifras reflejan la importancia de la actividad apícola para la economía rural veracruzana y el impacto que pueden tener las afectaciones ambientales sobre un sector que también contribuye a la polinización de cultivos y a la conservación de los ecosistemas.
Ante este panorama, apicultores y defensores del sector solicitaron la implementación de programas emergentes de rescate apícola, así como acciones de reforestación y una mayor regulación en el uso de agroquímicos que puedan afectar a las abejas.
Consideraron necesario recuperar las zonas de vegetación dañadas, proteger los espacios donde se encuentran los apiarios y promover prácticas agrícolas que no pongan en riesgo a los polinizadores.
También advirtieron que, sin medidas para atender el deterioro ambiental, la actividad podría enfrentar mayores dificultades para recuperar sus niveles de producción y garantizar el abastecimiento de miel.
Hasta el momento, los señalamientos de los productores no están acompañados de una cuantificación oficial de las pérdidas económicas, el número de colmenas dañadas o las toneladas de miel que dejarían de producirse como consecuencia de las inundaciones.
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