El crédito en pesos no repuntó y se estancaron los préstamos en dólares
El crédito al sector privado cerró octubre sin dar señales de recuperación: se mantuvo prácticamente estancado en pesos a nivel general —y siguió en retroceso en el caso del financiamiento destinado al consumo— y mostró una llamativa desaceleración en moneda extranjera, lo que contrasta con el crecimiento sostenido que había registrado durante los últimos nueve meses, impulsado por la expansión del sector exportador.
De los últimos datos estadísticos oficiales surge que el total de préstamos en pesos aumentó en octubre un 2% en términos nominales, hasta alcanzar un saldo de $110 billones, frente a los $108 billones registrados a fines de septiembre. Si se descuenta la inflación, considerando el IPC del 1,9% que el mercado estima para ese mes —y que se conocerá oficialmente el jueves 12—, se trataría de una expansión mínima que no alcanza para revertir el estancamiento. Esto se advierte también al observar que el crédito en pesos apenas creció un 21% en lo que va del año, mientras que la inflación acumulada ya había llegado al 23,6% a fines del mes pasado.
Además, una apertura por líneas muestra que, como ocurrió en los últimos meses, mientras los préstamos comerciales vuelven a repuntar tímidamente —crecieron un 2,9% nominal en octubre y acumulan una expansión real del 4% en lo que va del año—, el financiamiento destinado a las personas no deja de contraerse.
Los préstamos personales cayeron un 0,6% en términos reales y cerraron el mes con un stock de $22,5 billones. A su vez, los saldos vinculados con los consumos realizados con tarjetas de crédito retrocedieron otro 2,3% y ya acumulan una contracción del 12% en la comparación interanual.
Para Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, esta evolución está directamente vinculada con el diferencial abierto en los niveles de irregularidad entre las carteras corporativas —que no llegan al 4%, aunque muestran una tendencia creciente— y las correspondientes a las personas, donde superan el 12%.
“Los saldos totales de préstamos personales han disminuido en 12 de los últimos 13 meses, a pesar de que una parte de los deudores no logra cancelar el total de sus vencimientos y ha quedado en situación de mora. Las entidades financieras centran todos sus esfuerzos en regularizar a estos clientes antes de implementar planes de crecimiento. La demanda se mantiene cautelosa ante condiciones poco ventajosas para endeudarse”, explica.

En el caso del financiamiento a través de tarjetas de crédito, Barbero destaca que la nueva baja resulta llamativa porque octubre suele ser uno de los meses elegidos por el mercado para fomentar el uso del plástico, con promociones de venta online y planes especiales por el Día de la Madre. Esto lleva a pensar que la demanda también está ajustando sus gastos ante el estancamiento de sus ingresos disponibles.
Lo concreto es que el crédito destinado al consumo de las personas lleva ya seis meses consecutivos de caída, observaron desde la consultora Equilibra. Según sus registros, el financiamiento retrocedió un 1,7% en mayo, un 0,8% en junio, un 1,2% en julio, un 0,9% en agosto y un 0,5% en septiembre.
En este escenario, vale destacar que la única línea que registró una expansión real significativa en octubre fue la hipotecaria, que creció otro 5%. El stock de estos préstamos ya supera los $9,6 billones, frente a los $9,1 billones de septiembre, impulsado por el efecto que tuvo sobre la oferta el programa oficial de fondeo con recursos de la Anses.
Sin embargo, el dato más llamativo de octubre fue el freno que mostraron los créditos en dólares. Hasta ahora, habían sido el caballito de batalla del discurso oficial y le permitían al Gobierno hablar de una expansión del financiamiento bancario “bimonetario”, aunque el crecimiento se concentraba en las líneas vinculadas con la moneda extranjera y con los sectores más favorecidos por el actual modelo económico.
De hecho, “el crédito consolidado (AR$+US$) al sector privado medido a precios constantes mostró en octubre una mínima contracción (-0,1% real s.e.)“, hicieron notar desde Equilibra.
El stock de préstamos en dólares apenas pasó de US$26.166 millones a US$26.352 millones entre fines de septiembre y fines de octubre. De esta manera sólo US$186 millones se volcaron al mercado en todo el mes, lo que supone el menor monto y la menor tasa de crecimiento del año.
Todo eso pese a que, en paralelo, los depósitos en esa misma moneda volvieron a marcar niveles récord: cerraron acercándose más a los US$43.000 millones, luego de aumentar más de US$900 millones durante el mes.
La menor demanda tomó por sorpresa a los bancos. Si bien en el sector hablan de una “pausa normal y previsible”, no encuentran razones concretas para explicar el fenómeno: no hubo cambios significativos en las líneas de crédito ni en las tasas y, además, el dólar volvió a rezagarse frente a la inflación, con un aumento de apenas el 0,8% mensual. Es decir, siguió abaratándose en términos reales.
“Hubo menor demanda en las últimas semanas y no sabemos por qué, pero descarto que ya se note un impacto vinculado a las elecciones”, dijo a LA NACION el gerente de banca corporativa de una entidad privada líder.
El 74,3% del total de la deuda en moneda extranjera continúa vinculado con los préstamos comerciales, mayormente relacionados con el financiamiento de operaciones de comercio exterior. Estas líneas aumentaron un 0,9% mensual y un 45,9% interanual. Por lo tanto, el freno general del crédito en dólares está más relacionado con la caída del 12% que registraron las financiaciones con tarjetas de crédito en esa moneda.
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