ABC
El Rey defiende la fórmula de las cumbres iberoamericanas «como contrapunto a las tensiones y rivalidad» en América
Primero, un minuto de silencio.Y como no podía ser de otro modo, Su Majestad el Rey comenzó su discurso de inauguración de la XXX Cumbre Iberoamericana, en el Teatro Real de Madrid, con un sentido pésame por las víctimas del accidente ferroviario e Urda, a cuyo funeral asistirán los Reyes el 10 de noviembre en la catedral de Toledo.«Mis primeras palabras son para recordar a las víctimas mortales del terrible accidente ferroviario de Urda, en Toledo, hace apenas una semana, y que tiene aún hoy a todo el país sumido en el dolor y la consternación«, comenzó Felipe VI sin introducción alguna. Y prosiguió: »La Reina y yo enviamos un abrazo enorme —deseando que su recuperación sea rápida— a los heridos y a todos los que vivieron esa traumática experiencia; y, especialmente, a las familias, los amigos y las comunidades que han perdido a sus seres queridos«.Ese mensaje inicial del Rey, anfitrión de una posterior cena de inauguración, incluyó también palabras para «reconocer y agradecer» la labor profesional de los equipos de emergencia y asistencia que atendieron a los heridos y familiares de los fallecidos, así como de agradecimiento «por las innumerables muestras de afecto y condolencia recibidas de todos los rincones del mundo y, de manera especial, las de los pueblos y las instituciones de esta querida Comunidad Iberoamericana».Solo 7 líderes de 19 vinieron a MadridEvidentemente, esta Cumbre de Madrid, a la que sólo han acudido 7 de los 19 líderes americanos invitados aunque todos los países enviaron algún representante (un logro, según se vende desde el Gobierno), está marcada por la tragedia. Y las palabras de pésame del Rey resonaron en el Teatro Real en silencio y con emoción. La Cumbre es de 22 países porque también incluye a España, Portugal y Andorra.Tras este inicio, el Rey trajo un anuncio de «iberoamericanismo» que bien pudiera servir como acicate para un resurgimiento de esta comunidad que en la última década parece haber decaído a sus cotas mínimas por causas que pueden ir desde la polarización, al fallido socialismo del siglo XXI, la creciente influencia de China o el interés renovado de EE.UU. en la región que atrae a los países americanos.Minuto de silencio por los 69 fallecidos en el accidente ferroviario de Urda EPEn definitiva, las Cumbres Iberoamericanas ya no son lo que fueron en los 90 e inicios del siglo XXI, por ello la confesión abierta del Rey tiene su importancia: «Como tantos españoles —cada día más—, yo me reconozco, orgullosamente, en el espejo de Iberoamérica. Creo que nuestra identidad compartida — entre el pasado y el futuro, entre la memoria y la aspiración— es una brújula indispensable para navegar este convulso el siglo XXI. Y emplearla —emplearla adecuadamente— nos obliga a mirar al presente y al futuro sin olvidar nuestro origen, porque como dice el gran escritor mexicano Gonzalo Celorio, nuestro más reciente premio Cervantes: «Nadie sabe bien quién es si no sabe de dónde viene».Curiosamente, mexicana es también la principal ausencia en la Cumbre, la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien España ha tratado de acercarse durante este año y cuya presencia en Madrid hubiera contribuido a una mejor sintonía entre países. Recordemos el viaje del Rey a México por el Mundial o sus palabras reconociendo «mucho abuso» en la Conquista de América cuando visitó una exposición del Museo Arqueológico Nacional (MAN). Pero para la líder de México, Madrid no vale esas alforjas que desplegó con boato ayer el Gobierno español para tratar de dar esplendor a una cumbre descafeinada: tampoco vienen los líderes de otros países como Brasil, Venezuela o Cuba, curiosamente alineados ideológicamente con el Gobierno de Sánchez.Consciente de la polarización que vive el continente americano, Felipe VI también quiso traer al Teatro Real un mensaje de unidad: «Nadie sabe con precisión cómo será el mundo de aquí a unos años. Pero sí sabemos que seguirá exigiendo respuestas y soluciones a desafíos más grandes que cualquiera de nuestros países, considerados de manera individual. Y estará en nuestra mano responder con una voz armónica o 22 voces disonantes; con una esperanza compartida o con 22 fórmulas para reflejar la incertidumbre. Elegir el camino adecuado será —como lo fue ayer, como lo es hoy— la responsabilidad histórica de las 22 naciones iberoamericanas. Por eso hago, señores Jefes de Estado y de Gobierno, un llamamiento a seguir apoyando —con fuerzas renovadas— a la Comunidad Iberoamericana de Naciones y a su sistema de Cumbres».Paradoja que uno de los grandes líderes de América -el presidente de Argentina siempre lo será-, no ha podido ser recibido en audiencia privada por el Rey debido al veto de Sánchez, a quien Javier Milei ha llamado en alguna ocasión «dictador» o «corrupto». Este hecho también ha provocado que Milei renunciara a los actos previos a la Cumbre (Teatro Real y sus conciertos y la cena en el Palacio Real) y solo acudirá a la Sesión Plenaria del jueves.Por ello, estas palabras nos las pudo escuchar Milei en el Teatro Real de viva voz del Rey, como los otros ausentes (Lula, Delcy, Sheinbaum, Bukele, De la Espriella o el dictador cubano): «El sistema de Cumbres son ejemplo entendimiento y de cooperación, como contrapunto a las tensiones y rivalidades, como prueba viva de que los procesos de concertación política no son retórica hueca, sino que redundan en beneficio del día a día de nuestros ciudadanos».Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez Almeida asistieron a la inauguración en el Teatro Real EFETensiones y rivalidades siempre hubo y habrá pero es un hecho comprobar que el formato de Cumbres corre peligro (en 2028 se celebrará en Honduras), aunque el Rey insistió en su mensaje de esperanza y de futuro sobre las Cumbres: «El sistema de Cumbres se ha ido afianzando y desarrollando en esquemas de cooperación en salud, en educación, en servicios públicos, en justicia, en cultura…; y más recientemente en innovación, en igualdad, en movilidad o en medioambiente. De todos esos frutos destacaré la creación de la Secretaría General Iberoamericana, auténtica médula espinal del sistema de Cumbres».Por último destacar qué podemos esperar de esta XXX Cumbre Iberoamericana. En palabras de Felipe VI, «hablaremos de impulsar la transformación digital, de cooperación reforzada frente a desastres naturales, del reconocimiento del cuidado como un derecho y un bien público esencial, de facilitar la movilidad a través del reconocimiento de títulos y de planificar la cooperación iberoamericana de manera cada vez más eficaz, más ágil y más estratégica». «Sigamos, juntos, haciendo Iberoamérica», se despidió... el gran reto de los 22 países, y que solo escucharon 6 líderes americanos.
📄 Contenido indexado automáticamente. No es de autoría de altabusqueda.com; los derechos pertenecen a su fuente: ABC.
Ver nota original ↗
Ver nota original ↗
🤖 Profundizá esta noticia con OIMA (IA)
¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?
Respuestas de OIMA · IA, sobre esta noticia ·
Abrir OIMA Chat ↗
