Hace 44 años, el Papa Juan Pablo II se subía al tren Sarmiento para ir a Luján
La visita del papa León XIV al país del 8 al 11 de noviembre conforma la primera llegada de un Sumo Pontífice a la Argentina desde Juan Pablo II. Hasta ahora, Karol Józef Wojtyła fue el único en hacerlo durante su papado, al haber desembarcado en el país en dos ocasiones: la primera fue en 1982 y la segunda, cinco años después, en 1987.
El Santo Padre llegó por primera vez a Buenos Aires el 11 de junio de 1982, días antes de que la Guerra de Malvinas llegara a su fin. El Vaticano organizó la visita en tiempo récord, y Juan Pablo II arribó en calidad de mediador del conflicto y buscando sostener la posición neutral, siendo que había visitado Gran Bretaña semanas antes, entre el 28 de mayo y el 2 de junio. Fue un viaje relámpago que duró apenas 31 horas, suficientes para dar dos ceremonias, un discurso en el que aseguran que repitió 38 veces la palabra “paz” y para tomar el tren Sarmiento.
Desembarcó del avión a las 9 de la mañana, y a las 12:45 del mediodía salió del edificio de la Nunciatura en Capital. De allí, se dirigió en una camioneta del Automóvil Club Argentino con patente C 114578 hacia la zona oeste de la Provincia. A 30 kilómetros por hora, atravesando barrios como Haedo y con una multitud de argentinos recibiéndolo en la calle y tirando papelitos blancos desde balcones, el papa recorrió la avenida Rivadavia hasta la estación de Morón del tren Sarmiento.
Juan Pablo II viajó en el interno 1 de la línea 501 de colectivos.Una vez allí, Juan Pablo II fue recibido por quien era el intendente en ese entonces, Ernesto Rodríguez, y el monseñor Justo Laguna en el andén. Ellos le entregaron una placa conmemorativa y una imagen tallada en plata de la Virgen del Buen Viaje, patrona de la ciudad y Diócesis de Morón, para que el Sumo Pontífice bendijera. Después de consagrarlas, el Papa se subió al tren.
En un vagón especialmente acondicionado, Wojtyła atravesó Castelar, Ituzaingó, San Antonio de Padua, Paso del Rey, Moreno, La Reja, Francisco Álvarez y General Rodríguez. Cada estación estaba repleta de personas que habían esperado horas para estar en el mismo lugar que Juan Pablo II. En ese momento, Ferrocarriles Argentinos emitió un boleto especial para la ocasión que costó $10.000 moneda nacional.
Como no podía ser de otra manera, su destino era Luján. Al descender de la formación, se dirigió hacia la Basílica, donde brindó una misa para más de 700 mil personas, a pesar del frío y de la lluvia. Allí, dedicó unas palabras a los caídos en la guerra de Malvinas: “De manera especial te confío todos aquellos que, a causa de los recientes acontecimientos, han perdido la vida: encomiendo sus almas al eterno reposo en el Señor”, oró a la Virgen.
La unidad en la que viajó el papa Juan Pablo II está exhibida en el Museo Provincial Enrique Udaondo de Luján.Al terminar la ceremonia, Juan Pablo II no regresó a la estación de tren en un vehículo oficial. Ese había sido el plan originalmente, pero el caudal de gente reunido en las calles imposibilitó el operativo. En su lugar, los organizadores recurrieron a un colectivo de la línea 501: un Mercedes-Benz LO 1114, interno número 1 que había sido destinado al traslado de periodistas. El papa subió por la entrada trasera, saludó a los cardenales que estaban dentro del transporte y al chofer, y se sentó junto a él, en una silla común.
Antes de bajar del colectivo, le regaló un rosario al chofer. La unidad continuó en circulación hasta 1988 y hoy se encuentra en el Museo Provincial Enrique Udaondo de Luján junto a la silla original. Además, el Instituto y Archivo Histórico de Morón conserva los recortes, fotografías y registros documentales de la jornada en la Avenida Rivadavia y la estación.
Ver nota original ↗
¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?
