Al Gobierno se le cae la “solución Trump”
No lo dirán nunca en público, pero en el Gobierno de Javier Milei ya saben que tendrán que caminar lo que les queda hasta las elecciones presidenciales sin el bastón que les acercó Donald Trump el año pasado.
Aunque no agregó impedimentos formales para ofrecerle un nuevo salvataje a la Argentina si se dispara el precio del dólar, la derrota de Trump deja al secretario del Tesoro, Scott Bessent, con muy poco espacio político para salir a comprar pesos y mostrar poder de fuego para ayudar a Milei a llegar más tranquilo a la campaña electoral. Ahora, con los demócratas controlando las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos, Bessent sabe que si anuncia en Twitter una medida parecida -como hizo en 2025- las convocatorias de la oposición para que brinde explicaciones a los legisladores llegarán antes que el primer like.
Los funcionarios que trabajan en la campaña del oficialismo siguieron hasta la madrugada los avances del conteo de votos de la elección que involucró al principal aliado de Milei en el mundo, a pesar de que sabían bien que las noticias no serían buenas para ellos.
Esa derrota de Trump, según uno de los mileístas que siguen el día a día de la estrategia electoral del Presidente, los convenció de que están más solos en su pelea por la reelección. “Más que de la suerte y del margen de maniobra de Trump, el año que viene va a depender de la economía argentina, y de la forma en que logremos organizar un armado político que nos pare mejor frente a eso”, le dijo a Clarín ese dirigente.
El Gobierno no tiene otra política económica, y Luis Caputo ya avisó al ala política que Milei no permitirá correrse de la meta de superávit fiscal, de la restricción para emitir y del ancla cambiaria. “Se pueden hacer algunos cambios marginales, como el que se anunció para aliviar a las pyme con deuda, pero nada demasiado significativo”, consideró un hombre con oficinas muy cerca de la Casa Rosada.
En Economía apuestan a que se sostenga la muy lenta recuperación del salario frente a la inflación que comenzó a verse en estos meses y, sobre todo, que los precios de lo que exporta la Argentina al mundo sigan siendo favorables.
La primera de las dos cuestiones es la que le puede permitir al Gobierno llegar mejor a las elecciones, porque las gestiones que no consiguen mejorar el poder de compra de las familias suelen perder en las urnas.
La segunda es vital para que la Argentina siga teniendo acceso a dólares para enfrentar una corrida cambiaria en la previa de las elecciones, ahora que está virtualmente caída la “solución Bessent”.
Los que piensan la política del Gobierno, en cambio, le asignan a los arreglos con sectores cercanos a La Libertad Avanza y de la oposición moderada un valor mayor. Aún no está resuelto con qué sectores acordará el oficialismo ni bajo qué términos, pero todo indica que el mileísmo llegará al año que viene con pocos candidatos provinciales propios con capacidad de convertirse en gobernadores. Sobre eso, que ya es bastante complicado, se monta una cuestión más inquietante para Milei: ¿Qué va a hacer Patricia Bullrich? Este miércoles, por primera vez, dirigentes cercanos a Karina Milei comenzaron a decir que la jefa del bloque de senadores de LLA había “cruzado una línea”, con sus gestos de diferenciación. Esa ruptura parece hoy inevitable.
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