Por qué Florida, el bastión de Trump, resistió el terremoto electoral y qué puede pasar ahora
MIAMI.- Las elecciones de medio término en Florida dejaron un resultado que, a primera vista, confirma el predominio republicano en el estado. Sin embargo, la estrecha diferencia en algunas de las principales contiendas, el avance demócrata en distritos tradicionalmente republicanos y la elevada participación electoral muestran que el escenario político de Florida fue más competitivo que de costumbre.
Los republicanos conservaron los principales cargos estatales, pero tuvieron que enfrentar una oposición demócrata mucho más fuerte de lo esperado.
El propio gobernador saliente, Ron DeSantis, reconoció este miércoles la magnitud del golpe nacional, aunque reivindicó la resistencia republicana en Florida. En una conferencia de prensa en Tallahassee, definió las elecciones como un episodio cercano a “un evento de extinción para los republicanos”, según consignó Politico.
“Llamarlo una ola no sería del todo preciso. Es el equivalente político de un impacto de meteorito que recorrió todo Estados Unidos: estados demócratas, estados republicanos y todo lo que hay en el medio. Y el único estado que pudo mantener la posición y resistir está aquí, en el estado libre de Florida”, afirmó.
DeSantis atribuyó los resultados al rechazo a los republicanos en Washington y cuestionó las prioridades de campaña de su partido. Sostuvo que la insistencia en cuestiones vinculadas con las personas transgénero no respondía a las preocupaciones de los votantes por la economía, el empleo y la guerra con Irán.
“Los temas ahora son otros y los republicanos, por lo que vi en algunos anuncios y con todo el dinero que gastaban, realmente estaban librando la batalla de ayer”, señaló.
El gobernador también reprochó a legisladores republicanos su resistencia a divulgar los archivos de Jeffrey Epstein y a prohibir las operaciones bursátiles de los miembros del Congreso.
Sin embargo, relativizó el peso electoral de la política migratoria, que no consideró el factor determinante para muchos votantes. “Los demócratas son impopulares. Pudieron ganar por el clima que existe actualmente en el país”, sostuvo.
El primer gobernador negro
Byron Donalds, respaldado por Donald Trump, será el sucesor de Ron DeSantis y el primer gobernador afroamericano de Florida. La diferencia fue de apenas 1,4 puntos porcentuales con su oponente. Ron DeSantis ganó su última elección a gobernador de Florida en noviembre de 2022 por una diferencia de casi 20 puntos porcentuales frente al candidato demócrata. Sin embargo en su elección previa en 2018 ganó por 0,4 puntos porcentuales (49,6% contra 49,2%). ¿Está Florida atravesando un cambio en su comportamiento electoral o es una reacción primaria al clima económico y político actual?
“La respuesta a esa pregunta requerirá algunos ciclos electorales más. A los demócratas no les fue tan bien en Florida como en otros estados. Parte de esto podría deberse a que el Partido Demócrata no invirtió suficientes fondos ni recursos en el estado; o bien, podría ser que Florida se haya inclinado tanto hacia el Partido Republicano que, incluso en un año de ‘ola demócrata’, el terreno resulta inalcanzable para ellos. Todavía no está claro si este ha sido el punto máximo para los demócratas o si, por el contrario, marca el inicio de un cambio más duradero”, aseguró a LA NACION Kevin Wagner, profesor de Ciencia Política y especialista en comportamiento electoral de Florida Atlantic University (FAU).
Muni Jensen, analista política y CEO de Goldleaf, consultora en asuntos internacionales en Washington, afirma que “hoy se puede decir que se acaba la era de Trump y empiezan la elecciones del 2028. Florida sigue siendo republicana, pero las mayorías ya no son tan cómodas”.
“Donalds ganó la gobernación por un margen muy estrecho, en un estado donde los republicanos tienen una enorme ventaja electoral. Es una señal importante de cara a 2028”, sostiene.
Los resultados se explican como señales de desgaste en todo el país. “Las guerras, la gasolina, la retórica... Hasta en Florida, que es prácticamente la casa política de Trump hay desgaste. Aunque los republicanos conservaron el poder, perdieron buena parte de la ventaja que tenían. El resultado nacional también refleja un electorado menos satisfecho con el rumbo del país”, afirma.
La senadora por Florida del espacio rojo Ashley Moody le ganó a la demócrata Angie Nixon y logró conservar la banca republicana de su estado, mientras en la cámara de representantes el partido gobernante logró retener sus espacios aunque fue mucho más reñido de lo esperado.
“Los cambios observados en Florida reflejan la tendencia hacia el Partido Demócrata que se registró a nivel nacional -aunque los demócratas no lograron imponerse en el estado- y pueden explicarse, en gran medida, por factores contextuales de alcance nacional”, introduce Sean Freeder, profesor de Ciencia Política de la Universidad del Norte de Florida (UNF) y director de su Laboratorio de Investigación de Opinión Pública.
Las elecciones de mitad de mandato suelen funcionar, fundamentalmente, como un referéndum sobre la gestión del presidente, y casi siempre conllevan una pérdida de escaños para el partido al que este pertenece.
“El hecho de que Trump registre algunos de los índices de aprobación presidencial más bajos de la historia complicó aún más el escenario para los republicanos. Dado que muchos otros estados de tendencia republicana se inclinaron hacia los demócratas (Iowa, Kansas, Ohio, Carolina del Sur, Texas, e incluso, posiblemente, Misisipi y Alaska, según los datos disponibles al momento), cabría argumentar que las victorias de Byron Donalds y Ashley Moody —por muy ajustadas que hayan sido— confirman que Florida seguirá siendo un estado firmemente republicano en el futuro previsible. Si los demócratas no fueron capaces de ganar en Florida bajo unas circunstancias electorales casi óptimas, resulta difícil imaginar que puedan lograrlo en futuros ciclos. Dicho esto, lo reñido de esta contienda podría animar a los demócratas a invertir más recursos en el estado en próximas elecciones, lo que, a largo plazo, podría aumentar ligeramente su competitividad”, analiza Freeder.
Analistas ya venían señalando que los bajos índices de aprobación del presidente estaban teniendo un efecto directo sobre la competitividad de los candidatos republicanos. En Florida, los opositores hicieron campaña resaltando el alto costo de vida y la pérdida de poder adquisitivo. La política migratoria también fue un eje de campaña central con cuestionamientos a las políticas de deportación y a los métodos de aplicación de las leyes migratorias, especialmente en distritos con una población latina importante.
“Nunca me sentí identificada con ningún partido, evalúo los candidatos. En 2018 voté a Trump porque como empresario me gustaban sus ideas”, comienza a relatar Julieta, una inmigrante que ya es americana y está padeciendo las políticas migratorias.
“Ahora voté por los demócratas esperando un cambio porque hoy sufro las consecuencias de las ideas de Trump. Mi marido después de vivir 45 años en este país y no haber entrado ilegal porque es cubano, fue arrestado en septiembre último alegando que en 1984 había estado en una lista de deportación. No estoy de acuerdo con la inmigración ilegal pero en este momento es una deportación masiva sin evaluar cada caso, para cumplir con un número”, continuó.
“Yo soy ciudadana americana, no me identifico con ningún partido pero en estas elecciones voté demócrata con toda la convicción del mundo porque entiendo que nada que venga puede ser peor. Hoy este país así no me representa. Voté demócrata esperando un cambio y el 99% de mi decisión fue basada con lo que se hace a las leyes migratorias”, afirma esta latina que quiere mantener su apellido anónimo por miedo.
“El voto latino sigue siendo fundamental, especialmente en el sur de Florida. Los republicanos conservan una presencia importante entre cubanos y venezolanos pero el voto hispano es cada vez más diverso. El mensaje de Florida fue bastante claro: la gente está preocupada por el bolsillo. El costo de la vivienda, los seguros y la inflación pesan más que las grandes disputas ideológicas. Incluso entre los votantes republicanos hay señales de inconformidad”, relata Jensen, y afirma que estos resultados a nivel relaciones con Latinoamérica pueden cambiar la agenda del Escudo de la Américas, el grupo creado por el gobierno de Trump y los presidentes de derecha en las Américas.
“Quizás habrá prisa para las acciones en Cuba y Venezuela. Seguramente, aun con un Congreso controlado por los demócratas, Trump enfrentará mayores controles políticos. Sin embargo, las prioridades hacia América Latina como migración, seguridad, narcotráfico y China, seguirán presentes especialmente al final del año. Lo que puede cambiar es el margen de maniobra de la Casa Blanca”, finalizó.
Mientras los votantes sin afiliación partidaria fueron un segmento decisivo y mostraron mayor disposición a apoyar a los demócratas, el electorado hispano según distintos sondeos anticipaban un comportamiento menos favorable a los republicanos, especialmente entre votantes preocupados por la política migratoria.
La ausencia de una elección presidencial generalmente reduce la movilización, siendo que votar no es obligatorio. Sin embargo, Florida mostró en 2026 una participación particularmente elevada, con Miami-Dade alcanzando un récord de 60,52%, la más alta en dos décadas para este tipo de comicios.
Los demócratas consiguieron movilizar a votantes que tradicionalmente tienen menor participación en elecciones de medio término. Miami-Dade sumó casi 78.500 votantes respecto de las elecciones de medio término de 2022 y elevó su participación del 46,8% al 60,5%, pese a contar con un padrón más reducido.
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