Cómo el hielo puede derribar un avión: claves del accidente en Florida

Una capa congelada de apenas seis milímetros en las alas puede ocasionar la pérdida de control, según expertos que analizan la caída del Learjet en Greenacres.
Hielo. Turbulencia. Error humano. Expertos en aviación creen que alguna combinación de esos factores causó que un Learjet que se dirigía a las Bahamas desde Texas se estrellara el domingo por la tarde a las afueras de Palm Beach, Florida.
Nueve personas murieron en el accidente, que dejó tras de sí un cráter similar al de una bomba y preguntas que podría tomar meses responder.
Imágenes del avión impactando contra el suelo, así como el audio de sus aterradores últimos momentos —grabado en las comunicaciones entre el control de tráfico aéreo y la copiloto de 20 años, Nathalia Filgueiras— han proliferado en internet, añadiendo inmediatez a la desgarradora escena.
Una de las preguntas sigue sin respuesta: ¿Qué pasó?
Funcionarios federales advirtieron que era demasiado pronto en la investigación para tomar una determinación, pero que el hielo y el clima fueron “sin duda un factor”.
Durante su vuelo desde Austin, Texas, a unos 10.600 metros, el avión bimotor fabricado por Bombardier voló hacia una celda de tormenta eléctrica alrededor de las 12:48 p. m.
“Tenemos hielo ligero y transparente que es manejable, y turbulencia moderada”, dijo Filgueiras al Centro de Control de Tráfico Aéreo de Miami.
A medida que el aire húmedo de la tormenta se eleva y se enfría, se forman cristales de hielo.
“Cada vez que hay humedad arriba en ese aire frío, puedes tener condiciones de congelamiento”, dijo Robert E. Joslin, profesor de práctica en el departamento de ingeniería aeroespacial en la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle.
“Volar en condiciones de congelamiento puede presentar riesgos operativos”, según la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte, (NTSB por su sigla en inglés).
El hielo puede afectar la estructura del avión y los motores, lo que dificulta mantener la trayectoria y la velocidad del avión, así como la estabilidad.
Pérdida repentina del control del vuelo
Tan solo unos 6 milímetros de hielo en el borde de un ala pueden “causar la pérdida repentina del control del vuelo”, y la acumulación de hielo en algunos equipos “puede hacer que los instrumentos de vuelo dejen de funcionar y puede afectar las lecturas del indicador de la velocidad del aire, el altímetro y el indicador de velocidad vertical”, según la NTSB.
“Parece que el avión se congeló cuando volaron a través de la celda de la tormenta”, dijo Daniel Bubb, un expiloto que ahora da clases en la Universidad de Nevada, Las Vegas, y es el subdirector del Salón de la Fama Aeroespacial de Nevada.
“Al principio pensaron que era un congelamiento de ligero a moderado. Pero luego parece que se volvió realmente severo”.
TE PUEDE INTERESAR: Un postulado al Nobel recorre los pasillos del MUDY: Nicolò Govoni
Los aviones se mantienen en el aire según el principio de Bernoulli. Las alas están diseñadas para que el aire se mueva más rápido por encima del ala que por debajo de ella. Eso crea un diferencial de presión que, a su vez, genera sustentación.
El hielo cambia la forma del ala, alterando el equilibrio aerodinámico necesario para el vuelo.
“El avión puede volverse casi incontrolable”, dijo Bubb. Dijo que creía que el avión podría haber entrado en pérdida. “No pudieron recuperarse de eso, y se estrellaron”, dijo.
El Learjet comenzó a perder altitud
Joslin dijo que a medida que el Learjet comenzó a perder altitud, su carga aerodinámica se habría vuelto insostenible.
“Cuando esas cargas aerodinámicas se vuelven excesivas, también puede llevar a una falla estructural, lo que puede exacerbar la situación”, dijo.
Además, dijo Joslin: “La acumulación de hielo en los parabrisas de la cabina puede restringir la visibilidad de los pilotos de la aeronave, lo cual es fundamental como respaldo para evitar la colisión con el terreno o con otras aeronaves, así como condiciones meteorológicas adversas”.
Cuando Filgueiras y su copiloto intentaban maniobrar para salir de una emergencia, podrían haber estado volando a ciegas. Gregory A. Feith, un exinvestigador principal de la NTSB, dijo que el accidente le recordó al Vuelo 4184 de American Eagle, que investigó en 1994 en Roselawn, Indiana. En ese accidente murieron las 68 personas a bordo.
“Es casi idéntico”, dijo.
Pero incluso si el hielo fue un factor, el error humano también pudo haber influido.
Un Learjet 60 tiene tres sistemas para el deshielo: calentadores eléctricos en el borde delantero de las alas y estabilizadores horizontales; una cámara de goma inflable que puede expandirse para romper el hielo; y la capacidad de hacer circular gases de escape calientes sobre las alas.
Condiciones climáticas contribuían a la acumulación de hielo
Pero para que cualquiera de los sistemas de deshielo funcione, “los pilotos tienen que activarlos”, dijo Mike McCormick, exdirector de control de tráfico aéreo en la Administración Federal de Aviación y profesor en Embry-Riddle.
“Así que esa será la gran pregunta”, añadió. “¿Eran conscientes los pilotos y se les informó de que estaban entrando en condiciones climáticas que contribuirían a la acumulación de hielo?”.
Feith dijo que el Learjet muy probablemente se encontró con “hielo transparente”, gotas de agua suspendidas que cubren mucha más área que otros tipos de hielo que se encuentran en vuelo.
Los pilotos podrían haber subestimado el efecto dañino que el hielo tuvo en los controles de vuelo, dijo Feith.
Luego buscaron lidiar con la turbulencia ascendiendo, lo que podría haber causado un “cabeceo violento”, dijo, causando lo que se conoce como una “pérdida del plano de cola”.
Los investigadores aún no han revelado si ocurrió alguna falla estructural, pero algunos usuarios de redes sociales señalaron que los estabilizadores horizontales del avión parecen faltar en las imágenes tomadas justo antes de que el avión golpeara el suelo.
“Sí tenemos algunos indicios de que la aeronave se estaba desintegrando antes del impacto”, dijo Tom Chapman, miembro de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte, en una conferencia de prensa el lunes.
Podría sugerir un culpable adicional: la turbulencia
A medida que el avión se acercaba a la celda de tormenta, Filgueiras describió una “turbulencia moderada”, con el Learjet experimentando cambios de altitud de 600 a 700 pies, según sus intercambios con el centro de control de vuelo en Miami.
“Ese es un gran desplazamiento para un encuentro con turbulencia”, dijo Patrick Smith, un piloto que escribe sobre aviación en Ask the Pilot.
Smith dijo que los estabilizadores horizontales podrían haber sido “arrancados por una turbulencia inusualmente fuerte o por una reacción inadecuada a turbulencias inusualmente fuertes”, aunque al igual que los otros expertos entrevistados para este artículo, dijo que era demasiado pronto para saberlo.
Bubb dijo que había una lección clara en medio de la devastación.
“Esto, para mí, es un ejemplo perfecto de los que nos enseñan a los pilotos: no vueles a través de tormentas eléctricas, porque simplemente no sabes su intensidad”, dijo.
Karoun Demirjian coaboró con la reportería.
Ver nota original ↗
¿Querés un resumen rápido de esta noticia, hecho por nuestra IA?
