Olimpia golea a Recoleta y da otro paso firme rumbo al bicampeonato
Olimpia tuvo un arranque furioso y se adueñó por completo de las acciones, pisando con autoridad el terreno de Recoleta desde el pitazo inicial. Con un juego punzante, múltiples variantes por las bandas y un finalizador en estado de gracia, el equipo franjeado encontró en Gabriel Ávalos al socio ideal: el delantero capitalizó casi cada aproximación de riesgo en ese furibundo cuarto de hora para sentenciar el encuentro de manera prematura.
Apenas a los 5 minutos, una presión alta que derivó en la recuperación ante Claudio Garay, el balón llegó a los pies de Romeo Benítez, quien le arrebató el esférico al volante rival y descargó de inmediato hacia la derecha para la proyección de Fernando Cardozo, este sacó un centro preciso al área chica —entre la última línea y el portero— donde apareció el oportunismo puro de Gabriel Ávalos para demostrar su jerarquía de goleador, empujando la pelota con el muslo derecho directo al fondo de la red.
El vendaval franjeado no aflojó y, apenas alcanzados los 10 minutos, duplicó la ventaja mediante un contragolpe de manual. Tras un córner rival y con Recoleta volcado en ataque, Gustavo Vargas despejó para iniciar la réplica en los pies de Eduardo Delmás. Antes de cruzar la mitad de la cancha, el juvenil cedió para Benítez, quien aguantó el tiempo justo la llegada de Gabriel Ávalos; el artillero recibió y, con un sutil remate cruzado y rasante de derecha, firmó el segundo junto al poste derecho de Óscar Toledo.
La furia decana no se detuvo y, al cumplirse el primer cuarto de hora, cayó el tercero para transformar el marcador en goleada. Todo nació de un saque largo de Gastón Olveira: ya en campo contrario, Ávalos hizo una inteligente cortina para que Fernando Cardozo, de cabeza, habilitara por derecha a Benítez. El extremo encaró a Claudio Figueredo y sacó un centro de tres dedos que rozó que desvió el arquero, descolocando a toda la defensa, y favoreció a Ávalos, el goleador acomodó el cuerpo y, con un zurdazo de primera, mandó la pelota directo a la red lateral del arco defendido por Óscar Toledo.
Con la abultada ventaja a su favor, Olimpia comenzó a administrar el desarrollo del juego y a dosificar energías, cediendo por momentos el balón a un adversario que nunca supo cómo intimidar. Ya en la recta final de la primera etapa, el Decano firmó el cuarto tanto: la jugada nació de una diagonal de izquierda al medio de Esteban Matus, quien al sumarse al ataque cayó tras una infracción de Wil Báez. Sin embargo, el balón le quedó a Ávalos, quien descargó de inmediato para Benítez; este, con un control orientado, hizo pasar de largo a Pedro Ríos para luego sacar un derechazo cruzado y rasante que venció la estirada de Toledo.
El complemento se disputó a ritmo de entrenamiento, con un Olimpia que optó por levantar el pie del acelerador. Fiel a este panorama, el entrenador Pablo “Vitamina” Sánchez comenzó a cuidar piernas realizando una doble variante, buscando proteger al juvenil Eduardo Delmás y al zaguero Mateo Gamarra tras el enorme desgaste físico que arrastraban del superclásico del pasado fin de semana. Del otro lado, Recoleta asumió un rol secundario, con el único objetivo de abroquelarse para evitar una goleada aún mayor.
El trámite se tornó en el escenario ideal para que el estratega franjeado le diera minutos y rodaje a futbolistas que venían de una larga inactividad. La nota emotiva de la noche la protagonizó Derlis González, cuyo ingreso —ocupando el lugar de Richard Ortiz— tuvo un fuerte contenido simbólico; al recibir el brazalete del propio capitán, el 10 recibió la calurosa ovación de todo el estadio. Sus propios compañeros buscaron que pudiera coronar su vuelta con un gol, algo que rozó tras un centro de Fernando Cardozo que Pedro Ríos terminó bloqueando providencialmente sobre la línea para evitar la quinta conquista.
Ya superada la hora de partido, el “Canario” logró descontar aprovechando un momento de relajación y tranquilidad extrema en el elenco franjeado. El tanto nació de una gran conducción de Aldo González, quien aceleró desde su propio terreno, quebró la línea de volantes y, tras una combinación con Wilfrido Báez, quedó perfilado para sacar un derechazo rasante y cruzado que superó la estirada de Gastón Olveira, en la que prácticamente fue la única acción nítida de riesgo generada por Recoleta en todo el encuentro, para llegar el gol del honor.
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